Crónica Donosti 2016: "Nocturama" París en llamas

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2016: "Nocturama" París en llamas

Tres son las claves por las que principalmente encumbramos "Nocturama" como la película más esperada de esta nueva edición del Festival de San Sebastián: a) la dirige uno de nuestros directores franceses predilectos Bertrand Bonello, b) adapta a uno de nuestros escritores-bocazas preferidos, Bret Easton Ellis y c) viene con la etiqueta de ser la película que Cannes no se atrevió a proyectar. Si a ello añadimos que lo que nos encontramos es una suerte de "Elephant" trasladado a la Europa de hoy, ya tenemos el menú completo. "Nocturama" nos confirma lo que ya esperábamos de ella: es nuestra gran favorita.

¿De qué va?

Una mañana en París. Un puñado de adolescentes de diversa procedencia. Cada uno de ellos comienza a ejecutar una extraña danza en el laberinto del metro y las calles de la capital. Parecen seguir un plan. Sus gestos son precisos, casi peligrosos. Se reúnen en el mismo lugar, unos grandes almacenes, a la hora del cierre. París entra en erupción. La noche comienza...

¿Quién está detrás?

"Le Pornographer" le valió el Premio FIPRESCI en el Festival de Cannes 2001 y "Tiresia" fue candidata a la Palma de Oro en el 2003. El trabajo de Bertrand Bonello se asocia a menudo al New French Extremity. Es decir, cine extremo no recomendable para todos los públicos. En el caso de"L'Apollonide", su penúltima película y una inapelable obra maestra, es cine extremo recomendado para todos los cinéfilos. En este sentido, "Saint Laurent" (su último film, con el que participó en Cannes 2014) es quizás uno de sus más accesibles y menos radicales, pero no por ello menos interesantes. Así que esperamos lo máximo de "Nocturama", la película que Cannes no se atrevió a proyectar, libremente inspirada en el Glamourama de Bret Easton Ellis.

¿Quién sale?

Una suerte de all stars de los jóvenes valores del cine francés. En "Nocturama" encontramos a Finnegan Oldfield ("Bang Gang", "Une Vie"), Vincent Rottiers ("Dheepan"), Hamza Meziani ("Microbe et Gasoline"), Manal Issa ("Parisienne") o incluso la aparición de la ultimamente omnipresente Adèle Haenel ("Orphline", "Les Combattants").



¿Qué es?

"Elephant" trasladado a la Europa de hoy

¿Qué ofrece?

Ha tenido que llegar el Festival de San Sebastián para entender rápidamente porque el certamen cinematográfico más importante del mundo, como lo es Cannes, no se atrevió a proyectar una película tan portentosa y soberbia como lo es "Nocturama". Más que nada porque hablamos de una obra de concepción extremadamente compleja, que necesita de un arduo tiempo de digestión para entender que no es ni de lejos, todo lo incendiaria y provocativa que parece desde su superficie. Y ya se sabe, aún en caliente, como fue en el caso de esta última edición de Cannes en el que los atentados de París aun se sentían vigentes (las estrictas medidas de seguridad instauradas durante el certamen daban buena fe de ello), la de Bonello es una obra capital cuya prematura proyección sin embargo, probablemente podría llevarse a malinterpretar.

Así es, la nueva y contundente película del responsable de "L'Apollonide" viene protagonizada por una juventud sobreinformada. Una juventud supuestamente culturizada que a pesar de presentarse en un principio como madura y concienciada, uno finalmente se da cuenta que no son más que maniquíes damnificados y acuciados por una vulnerabilidad extrema, merced de los opresivos mecanismo policiales y políticos instaurados por el propio país al que se deben. Es decir, una juventud abandonada a su suerte por los estamentos gubernamentales de una Francia que lejos de protegerlos, los anula y sobrexpone. Lo cual puede provocar un despecho y desencanto social que les lleve a cometer un crimen de cuyas consecuencias no son verdaderamente conscientes. Razones de peso de las que emerge un acto terrorista propulsado por un aparente idealismo acérrimo que sin embargo, se ve dilapidado y absorbido por el más absoluto consumismo. Maniquíes y consumo, sí. Me explico.

"Nocturama" se divide en dos partes muy claras. La primera, tan intensa como excitante, aquella que directamente nos lleva a "Elephant", es donde a través de una rigurosa planificación de montaje, sin apenas diálogos, asistimos al acto terrorista diurno perpetrado por un séquito juvenil en el que encontramos desde inmigrantes a franceses patrios de clase alta. Dicho de otra forma, una variedad de registros destinada a sortear con atino el reduccionismo demagógico con el que equívocamente se podría llevar a juzgar y malinterpretar a sus personajes. Tantazo. En su segunda parte en cambio, pasamos al confinamiento de la banda, nocturno en este caso, en un centro comercial. Y es aquí precisamente donde se nos invita a una ardua reflexión acerca, no tanto de la idiosincrasia del acto terrorista en sí, sino de los verdaderos factores que lo motivan. Y es que no por capricho, ni mucho menos por casualidad, su título no es otro que "Nocturama". Dicho de otra forma, donde emerge el verdadero meollo de un asunto en el que Bonello profundiza de forma tan arriesgada como valiente. Al que llega sustentándose en un innegable poderío de lo estético y un prodigioso manejo de esos recursos audiovisuales que distinguen su imprescindible y personalísimo cine: el descomunal empleo de la pantalla partida como expansivo teleobjetivo vuelve a lucir como otro elemento insondable de su sello de autor, así como el imponente empleo de una acaparadora banda sonora eminentemente pop que tiene en Willow Smith su momento estrella. En resumidas cuentas, una de esas películas destinada a llevarla eternamente impregnada en nuestras venas. Ojalá sea valorada por el jurado oficial como bien merece.




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