Crónica Donosti 2015: "Paulina" la extraña que hay en ella

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2015: "Paulina" la extraña que hay en ella

Gran vencedora de la Semana de la Crítica del pasado Festival de Cannes, hoy hemos podido comprobar de primera mano el tremendo valor de "Paulina" en el inmejorable marco que suponen estos ilustres Horizontes Latinos, donde este año coinciden el Gran Premio del Jurado de la pasada Berlinale ("El Club"), el último León de Oro de la reciente Mostra de Venecia ("Desde Allá") o uno de los tres Premios Tiger del último Festival de Rotterdam ("La Obra del Siglo"). Tres grandes películas que sin embargo, siguen estando un peldaño por abajo de la compleja y valiente película de Santiago Mitre, por el insólito enfoque que brinda al manido tema que suponen las venganzas femeninas provocadas por agresiones sexuales. Y es que, precisamente, hablamos de una rigurosa mirada, políticamente muy concienciada, que ante todo se rige por la anti-venganza. 

¿De qué va?

Paulina, una joven de 28 años, decide dejar de la lado su brillante carrera como abogada para dedicarse a la enseñanza en una región desfavorecida de Argentina. En un ambiente hostil, se entrega a su misión pedagógica debido a su compromiso político, aunque deba perder a su novio y enfrentarse a su padre, un poderoso juez de la zona. Al poco de llegar, es violada por un grupo de jóvenes y descubre que algunos son alumnos suyos. A pesar de la traumática experiencia y la desconfianza que le rodea, Paulina no abandonará su ideal social.

¿Quién está detrás?

Gran triunfadora del Festival de Gijón y uno de los films argentinos más aclamados de los últimos años, "El Estudiante" es un film político ambientado en la Universidad de Buenos Aires con el aroma del mejor cine de los años 70. Hablamos de la que fue la reveladora ópera prima de Santiago Mitre, quien venía de escribir los guiones para Pablo Trapero de Leonera, Carancho o Elefante Blanco. "Paulina" supone sus segunda película como director y como no, nuevamente desde un enfoque indirectamente político.

¿Quién sale?

Ante todo y sobre todo, una descomunal Dolores Fonzi (a quien en esta presente edición del Zinemaldi también hemos podido disfrutar como secundaria de lujo en la genial "Truman") que se muestra tan estoica como veraz en una caracterización tremendamente exigente.

¿Qué es?

La puesta al día de "La Patota", película argentina muy popular en Argentina, premiada en un festival grande como lo es la Berlinale, dirigida allá por 1961 por Daniel Tynaire, que curiosamente llega a manos de Santiago Mitre como un proyecto de encargo. Encargo que sin embargo, lo hace completamente suyo.

¿Qué ofrece?

"En cuanto hay pobres de por medio, la justicia no busca verdad, sino culpables". Es una de las frases clave por las que se rige Paulina a la hora de tomar decisiones difícilmente comprensibles, tanta para el público, como para los personajes secundarios que le acompañan en tan imprevisible periplo, así como para la propia protagonista o incluso para su director, Santiago Mitre. Y es precisamente aquí donde emerge una de las grandes virtudes de "Paulina", una película de anti-venganza femenina situada en las antípodas de títulos como "Hard Candy" o "La Extraña que hay en mi". Porque si algo tiene claro nuestra protagonista, a pesar de las constantes contradicciones con las que lidia, es que la agresión sexual que sufre es consecuencia de un mundo que no genera más que violencia. Es por ello que no busca venganza desde su propia mano, desde el ojo por ojo, tampoco desde la aplicación de un sistema judicial en el que no cree como cicatrizante de las heridas abiertas de una sociedad corrompida y desigual. Lo que nuestra idealista y aguerrida protagonista busca es más bien su propia comprensión, los motivos y conflictos (tanto a nivel social, como familiar o personal) que ha podido llevar a sus agresores a cometer un acto tan atroz.

Bajo esté insólito y valiente punto de partida en lo que al cine sobre agresiones sexuales femeninas se refiere, Santiago Mitre no busca respuestas, sino más bien abre múltiples puertas para que cada uno pueda reflexionar a su particular manera y sacar sus propias conclusiones. Si es Paulina una heroína además de víctima, si sus acciones y decisiones son acertadamente consecuentes o totalmente incomprensibles, depende de cada uno de nosotros. Y eso es precisamente el núcleo de esta inconmensurable mirada, políticamente muy concienciada, que a nivel formal tiene además detalles que no hacen más que aumentar aún más si cabe su categórico valor cinematográfico (la acción va hacia atrás y adelante según los diferentes puntos de vista de los personajes, conformando así una compleja y rigurosa estructura de guión) y que tiene en la descomunal interpretación de Dolores Fonzi otra de las principales claves de su éxito. Una película sobre la que reflexionar y debatir hasta la extenuación que, entre los muchos premios a los que opta, como mínimo debería tener asegurado el Premio TVE Otra Mirada. 

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