Crónica Donosti 2015: "El Rey de la Habana" Villaronga a la cubana

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2015: "El Rey de la Habana" Villaronga a la cubana

5 años después de presentar en el Festival de San Sebastián "Pan Negro", que obtuvo la Concha de Plata a la Mejor Actriz (previo paso a llevarse 9 premios Goya, entre ellos el de Mejor Película) Agustí Villaronga vuelve a primera plana con la adaptación de "El Rey de la Habana" (basada en la novela homónima de Pedro Juan Gutiérrez), un particularmente extremo survival urbano que vive hasta el límite el amor, la pasión, la ternura y el sexo más desvergonzado desde las calles de la carismática capital cubana. A bailar.

¿De qué va?

Reinaldo, tras fugarse de un correccional, trata de sobrevivir en las calles de La Habana de finales de los 90, una de las peores décadas para la sociedad cubana. Esperanzas, desencantos, ron, buen humor y sobre todo el hambre, le acompañan en su deambular, hasta que conoce a Magda y Yunisleidy, también supervivientes como él. Entre los brazos de una y de la otra, intentará evadirse de la miseria material y moral que le rodea.

¿Quién está detrás?

Agustí Villaronga ha forjado una filmografía única, extremadamente personal que, como suele suceder en estos casos, ha tenido mejor acogida fuera de nuestras fronteras. Hablamos de una obra que de ser prácticamente clandestina, ha llevado a su autor a ser considerado uno de los más innovadores y carismáticos cineastas del panorama cinematográfico nacional (y ahora, también internacional) gracias a los nueve premios Goya (además de un incontestable éxito de público y crítica) logrados por "Pan Negro". Un logro en el que especial atención mereció la figura de su director  y máximo responsable, quién (por fin) ha encontrado el éxito que llevaba mereciendo desde que diera comienzo a su carrera cinematográfica hace ya veinte años con la inolvidable “Tras el Cristal”.

¿Quién sale?

Un triángulo amoroso conformado por el joven actor debutante y no profesional Maykol David Tortolo, quien se corona como Rey de la Habana con una actuación eminentemente visceral, demostrando un absoluto garbo y deparpajo junto a sus 'mujeres', la excéntrica Yordanka Ariosa y la entrañable travesti Hector Medina, actriz y actor que tan solo contaban con una película (cubana también) protagonizada en su haber. "Bocccaccerías Habaneras" en el caso de ella y "Esther en alguna parte" en el caso de él.

¿Qué es?

Villaronga a la cubana (con algún toque de Joao Pedro Rodrigues).

¿Qué ofrece?

A camino entre la comedia humana más vital y pícara, entre el drama social más truculento y sórdido, incidiendo de forma tan jovial como degradante en una vertiente principalmente tragicómica, Agustí Villaronga se mantiene tan fiel a la novela homónima de Pedro Juán Gutiérrez que adapta tal y como así mismo, la hace suya, llevándola a su propio universo, a esa personalísima mirada marcada por el cine del éxtasis y el tormento. Aunque en este caso, y a diferencia del turbio y siniestro carácter en el que se enmarca la totalidad de su obra y el propio libro, el tono cómico se anteponga, sobre la superficie, al contexto melodramático del que se rodea. 

"El Rey de la Habana" es un carismático survival urbano de espíritu absolutamente libre, que sacude con abruptos momentos de violencia, tanto como con ese sobrecogedor desgarro dramático que principalmente distingue el cine de Vilaronga. Pero claro, estamos en La Habana (por más que la película, que luce un espectacular diseño de producción, esté rodada en la República Dominicana) y ya se sabe, que si hay un principio por el que se rige la vida en Cuba, ese es el de "a mal tiempo buena cara" es decir, ante la tragedia que día sí, y día también golpea a diestro y siniestro, se responde con una sonrisa, y de oreja a oreja. Y es precisamente el leitmotiv por el que se rige la odisea, el grotesco bodevil, las incontables y delirantes (en muchos casos incluso, surrealistas) vicisitudes que vive el joven Reinaldo durante los duros años 90 del “periodo especial” cubano. Un adolescente que a pesar de ni tan siquiera saber leer, de no tener un hogar familiar donde poder refugiarse de la pobreza y el hambre, posee una insondable virtud que en una ciudad como la capital cubana, donde el sexo es su principal vehículo para encontrar evasión y alegría, bien le puede llevar a coronarse. Y es que, si es el Rey de la Habana es principalmente gracias a que está excelentemente dotado (para que me entiendan, de cintura para abajo), lo que le lleva a despertar pasiones entre sus dos particularísimos amores: una mujer tan excéntrica y desequilibrada como apasionada, y un travesti singularmente galán y elegante que, al igual que el propio Reinaldo, substisten como pueden desde lo más profundo de los bajos fondos. Y es precisamente alrededor de este estrambótico triángulo amoroso donde lo nuevo de Villaronga emana un humor afectuoso y tierno que brilla por su ausencia en el resto de su imprescindible obra, dando pie a si a otra genial mirada que pese a seguir misma senda perversa en muchos desmesurados momentos, también innova.


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