Crónica Donosti 2015: "El Hijo de Saúl" el gran debut del año

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2015: "El Hijo de Saúl" el gran debut del año

Laszlo Nemes no solo ha demostrado tener la lección bien aprendida, sino que además, ha sido capaz de impartirnos la suya propia con su colosalmente demoledora ópera prima. Habitual asistente de Bela Tarr, "El Hijo de Saúl" no solo sorprendió a propios y extraños en toda una Sección Oficial de Cannes donde se hizo con el Gran Premio del Jurado, sino que probablemente estemos ante el gran debut del año.

¿De qué va?

En el año 1944, durante el horror del campo de concentración de Auschwitz, un prisionero encargado de quemar los cadáveres de su propia gente encuentra cierta supervivencia moral tratando de salvar de los hornos crematorios a un niño que toma como su hijo

¿Quién está detrás?

Laszlo Nemes, el habitual asistente del reconocido director húngaro Bela Tarr (El hombre de Londres, The Turin Horse), no solo debuta tras la cámara, sino que directamente presenta candidatura a Mejor Director.

¿Quién sale?

Ante todo Géza Röhrig. Sin apenas mediar palabra, se echa todo el peso de la película a sus espaldas brindandonos un tour de force interpretativo que presenta la gran virtud de articularse obviando tanto el gesto como la palabra. 

¿Qué es?

 "La Zona Gris", pero como nunca nos la contaron (o mejor dicho, como el thriller sobre el Holocausto que rodarían los Dardenne)

¿Qué ofrece?

"El hijo de Saúl" es la anhelada respuesta definitiva a ese cine académico y de manual por el que se caracterizan las películas que tratan el Holocausto partiendo desde los campos de concentración. Lo es, por el portentoso ejercicio de cámara sobre el que bascula, logrando además que su colosal empaque formal (rodado y proyectado en apabullantes 35 mm) en ningún momento se regodee ni se adueñe de la trama, el drama ni la acción. A camino entre un descomunal trabajo fotográfico (además de brutalmente sonoro) y un apabullante tour de force interpretativo al servicio de un absorbente guión que encumbra en lo más alto el empleo del fuera de campo, "El Hijo de Saúl" es una suerte de recorrido macabro y atroz que, de forma tan visceral como abrupta, nos embarca  en una perpetua sensación de escalofrío y del más absoluto terror, golpeando así un desgarrador drama que más bien atañe al espectro íntimo y personal, pero partiendo desde el colectivo y lo social. Y es que, envuelto en tan mortífero drama, en el más pestilente hedor, la única preocupación de Saul no es otra cumplir con una personalísima misión (que asimismo funciona como un macguffin intrínsecamente dardenniano): enterrar el cuerpo de un chico a quien él cree su hijo, rescatando el cadáver y encontrando a un rabino para su entierro. A por ello. Y es que, por muy impactante, aflictivo y angustioso que resulte su eco, "El Hijo de Saúl" merece su efusiva celebración. Un debut digno de enmarcar que de forma incomprensible no se hizo con la Cámara de Oro en Cannes, aunque si con el Gran Premio del Jurado.


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