Crónica Donosti 2015: "El Apóstata" la beatificación de un autor único

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2015: "El Apóstata" la beatificación de un autor único

Federico Veiroj regresa al Zinemaldi tras haber participado con sus dos geniales películas anteriores: Acné, su opera prima (Horizontes Latinos) y La vida útil (Cine en Construcción), aunque en esta ocasión para competir por toda una Concha de Oro. Y es que, si hay algo por lo que una brillante y genuina comedia como "El Apóstata" merece ser principalmente destacada, es porque significa la definitiva beatificación de Veiroj como un autor único. Nunca mejor dicho. 

¿De qué va?

Para renunciar al pasado y dar la bienvenida al futuro, para curarse, para emanciparse, Tamayo, un hombre de treinta y pico años, debe apostatar ante jurisdicciones, autoridades, burocracias y otras membresías vitales. Durante un arduo proceso de búsqueda y cuestionamiento se colarán la intermitente relación que mantiene con una prima, algunos pecados de niño cruel, el vínculo con una espiritualidad forastera, sus dificultades para seguir el camino paterno, las promesas y mieles de una madurez nueva. "El Apóstata" es una comedia dramática que repasa las cicatrices de un joven que desea emanciparse de aquello que se escapa de su control, a la vez que dispara contra sí mismo y con un afán cínico en algunas cuestiones de fe, de culpa y de deseo.

¿Quién está detrás?

Habitual del Zinemaldi, el uruguayo Federico Veiroj, regresa a San Sebastián tras haber participado con sus dos películas anteriores en Horizontes Latino (con su ópera prima Acné) o en Cine en Construcción con La vida útil. En este caso sin embargo, toca luchar por la Concha de Oro.

¿Quién sale?

Un estupendo Álvaro Ogalla, quien además de co-escribir el guión junto a Veiroj, debuta ante cámara como actor con un auténtico papelón. Le acompañan la siempre agradecida participación de actrices españolas con el talante de Marta Larralde, Bárbara Lennie o Vicky Peña.

¿Qué es?

 La definitiva beatificación de Federico Veiroj como un autor único.

¿Qué ofrece?

Federico Veiroj sigue su propia senda, construyendo personajes particularmente insurrectos y sublevados que se ven sacudidos por lo absurdo del mundo contemporáneo en el que vivimos, con ese cinismo y esa mala baba que emanan, pero que ante todo acaban por resultar particularmente entrañables y definitivamente tiernos. Y en "El Apóstata" claro está, ha vuelto hacer más de lo mismo y en el mejor de los sentidos, propulsado nuevamente por ese personalísimo estilo que lo caracteriza, esa forma tan particularmente inexpresiva y minimalista con la que se rebela ante los males y contradicciones de esta sociedad, sea desde el despertar adolescente ("Acné"), la más pura cinefilia ("La vida útil") o en este caso, con la iglesia en el punto de mira. Porque "El Apóstata" es ante todo una película de personaje, que más bien sobrevuela su propio conflicto mucho más de lo que penetra y lo explota. Es decir, lo que a Veiroj le interesa no es incidir en el carácter melodramático que puede llegar a propiciar una situación tan tétrica y surrealista como la que en este caso vive Tamayo, que bien podríamos catalogar como irremediablemente hiriente y trascendentalmente dolorosa. Más bien, son aquellos matices, aquellas sugestivas señales que atisban su deriva, diseccionadas desde un enfoque eminentemente satírico (incluso buñuelianamente onírico) pero también tremendamente humano y hasta cinéfilo (teniendo como bandera el maravilloso empleo anacrónico de su evocadora banda sonora que asimismo cautivará a los fans de Prokofiev y 'su' "Alexander Nevsky"). Porque si algo deja claro "El Apóstata" desde su genial apertura, es que estamos ante una jocosa comedia que no señala ni denuncia, que está principalmente concebida para el disfrute. Una historia narrada con mucha habilidad, con un humor irónico y punzante, pero que se articula siempre desde el respeto, que estimula mucho más de lo que irrita y encima lo hace sutil e inteligentemente. En definitiva, un absoluto deleite para gozar con sonrisa permanente, que tiene además el detalle de brindarnos una impagable conversación entre el cardenal y Gonzalo capaz de condensar en ella una reflexión mucho más audaz y reveladora que a la que nos tienen acostumbrados muchas de las películas que denuncian la iglesia desde su totalidad. Brillante.



Avatar por defecto de un usuario no logueado
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a contacto@filmin.es