Crónica DocsBarcelona 2020:"Hi A.I" historias de amor del futuro presente

Autor: Filmin

Crónica DocsBarcelona 2020:"Hi A.I" historias de amor del futuro presente

Una de las obras clave de esta edición del DOCSBarcelona 2020 aterrizará esta misma noche en Filmin a partir de las 20.00h. "Hi A.I" es, básicamente, una película de ciencia ficción. Una propuesta sorprendente que nos confronta con ese futuro inminente que llegará cuando la Inteligencia Artificial forme parte de nuestras vidas (si no lo ha hecho ya). Un futuro presente en el que difícilmente distinguiremos los robots de los humanos. Aterrará a algunos, fascinará a otros, pero lo que ante todo hará, es cumplir con su cometido más primario: cuestionarnos.

Si Internet revolucionó nuestro mundo a finales del siglo pasado, asentando nuevas configuraciones que establecerían cómo somos y nos relacionarnos en este milenio, sin duda, el próximo gran avance tecnológico está en la inminente Inteligencia Artificial. El futuro nos ha alcanzado y ya podemos soñar con dar vida a los descendientes de la humanidad, los robots. Lejos quedan los libros de ciencia ficción y todas las películas con las que imaginamos ese futuro cada vez más próximo. Los robots y la Inteligencia Artificial están aquí, y queramos o no, han llegado para quedarse. Y cómo convivamos con ello, y con ellos, depende únicamente de nosotros. 

Es por eso que "Hi A.I" es más un documental sobre nosotros mismos que sobre los robots. Los cineastas en pocas ocasiones se dejan deslumbrar por el progreso tecnológico, y prestan tanta atención a las reacciones humanas como robóticas, lanzando preguntas que nos invitan a pensar en cómo viviremos dentro de unos años, o décadas, cuando cientos y miles de robots parlanchines y conscientes convivan con nosotros en este mundo. Con dos historias que prevalecen sobre el resto, la de Pepper y Harmony, vamos atisbando hacia dónde se encaminará ese futuro. Desde robots antropomórficos, los mejores para las relaciones humanas, a bellos y extraños seres con patas mecánicas pero cuerpos volátiles, lejos de las formas que nos definen como humanos. La Inteligencia Artificial y la robótica se encaminan a un glorioso futuro, ¿pero estaremos los humanos a la altura? Os presentamos a cinco de los robots, y  sus acompañantes humanos, más ilustres que conforman este saludo a la Inteligencia Artificial.


1. PEPPER

Es curioso cómo la herencia cultural japonesa ha llegado a permear hasta en su concepción de los robots. Difícil es mirar a Pepper y no pensar en Astro Boy, el niño robot que encumbró a Osamu Tezuka como el Rey del Manga. Unos ojos grandes y saltones para remarcar su inocencia y un carácter infantil que le hace perfecto para cumplir su propósito: ayudar a las personas mayores a ejercitar la memoria para paliar los síntomas de la demencia o el alzheimer. En una sociedad tan envejecida como la japonesa, los robots de cuidados se han convertido en preciados bienes que sustituyen, en cierta medida, el cuidado humano por el autónomo. Ese es el caso de la familia que acoge a Pepper, aún en modo experimental, para poder ayudar a la matriarca de la familia a sobrellevar la soledad. Probablemente vivimos en el momento histórico en el que con más cariño vemos a los robots, pues aún son seres erráticos, limitados e inofensivos, lejos de ese aire amenazante y apocalíptico con el que muchas veces han aparecido en nuestras pantallas. Pepper, al igual que el niño robot de "Inteligencia Artificial", a veces se queda embobado en las ventanas, mirando al infinito, o preguntando a los humanos cosas tan puñeteras como si nosotros soñamos mucho. Ay, si Philip K. Dick viviera para verlo.


2. HARMONY

Y de Japón nuestro viaje sigue en Estados Unidos para conocer a Harmony, una robot de compañía muy filosófica que disfruta leyendo libros de ciencia ficción como “Total Recall” o “La era de las máquinas espirituales”. No sabemos si es una pequeña broma interna de sus diseñadores o la primera robot friki de la ciencia ficción de la historia, pero sin duda es fascinante escuchar razonar a Harmony sobre cualquier cuestión, aún dentro de las limitaciones que le impone su hardware. La de Harmony y la de Chuck es sin duda la que más conflictos plantará en nosotros y que nos llevará directamente a aquella extraña y entrañable película de Ryan Gosling, “Lars y una chica de verdad” donde el actor se enamoraba de una muñeca hinchable a la que trataba como una más. Este es también el caso de Chuck, que ante su dificultad para conectar con humanos, decide comprar el último modelo de la robot Harmony. Con ella se irá de camping, al cine y compartiran comidas y charlas. Llega un momento que, en la estática cara de Harmony podemos ver una vida que realmente se esfuerza por comprender el comportamiento humano, como si fuera un ser más con vida a pesar de su carcasa mecánica. Esta es una de las historias más bellas y extrañas de todas las que nos presenta el documental y, posiblemente, las que más preguntas nos planteará.


3. PR2, EL ROBOT DE COCINA

Todo un MasterChef con una herencia muy Wall-E. Pronto, nuestros robots de cocina quedarán bien anticuados ante la precisión y extraño cariño con el que cocina este chef robótico que parece no perder los nervios con nada. Limpio y eficiente, ni una pizca de sal parece escapársele de entre las manos. ¿En qué piensan los robots mientras cocinan palomitas?


4. R-1, EL ROBOT QUE QUERÍA SER UN NIÑO DE VERDAD

Si en Japón tienen a Astro, en Italia, por supuesto, está Pinocho. R-1 podría considerarse una versión muy superior de Pepper. Es más ágil en sus movimientos, su Inteligencia Artificial está mucho más avanzada para procesar pensamientos complejos y está especializado en interactuar con interfaces humanas. Su cara, mucho más cercana a una representación realista que su contrapunto japonés, es una especie de máscara de carnaval un tanto inquietante, pero es en sus gráciles movimientos donde vemos el auténtico potencial de R-1, que casi consigue mimetizar con más gracia y estilo que nosotros el movimiento humano.


5. GLOBO

Siempre tendemos a pensar en los robots en sus formas más antropomórficas. El creador hace a su hijo a su imagen y semejanza, pero si puedes crear un "ser vivo", ¿por qué limitarse tanto? Esto es algo que  ya pudimos ver en "Interstellar", de Christopher Nolan, donde la Inteligencia Artificil robotizada correspondía a un diseño que la alejaba de las formas humanas para desbloquear toda una serie de funciones que nuestro cuerpo sería incapaz de alcanzar. Este es el caso de nuestro amigo Globo, que lo único humano que guarda son unas pequeñas piernecitas para posarse en el suelo a medida que levita con su cuerpo volátil. Algo que le da una ventaja absoluta en nuestra lucha contra la gravedad, pues Globo puede bajar todo un bloque de pisos simplemente dejándose caer.


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