Crónica DocsBarcelona 2020: "The Hypnotist" pensad como yo os diga

Autor: Adrián Sánchez

Crónica DocsBarcelona 2020: "The Hypnotist" pensad como yo os diga

En una época tan marcada por el auge de ciertas figuras mediante el uso de bulos y fake news en las redes sociales, parece inevitable que tanto el documental como la ficción aborden este tipo de episodios en que los medios de comunicación de masas se convierten en los principales filtros de la democracia. En esta línea, tras pasar por el CPH Dox o el Hot Docs de Toronto, aterriza en la Sección Oficial Panorama del DOCSBarcelona “The Hypnotist”, una crónica blackmirror-iana sobre el papel de la hipnosis en la manipulación de la sociedad que solo estará disponible hasta el día 25 de mayo a las 20:00.

¿Qué ocurre?

¿Qué tienen en común el hipnotizador más famoso de Finlandia y el presidente con más años en el poder del país? Durante la guerra fría, Olliver Hawk encantó a la nación con sus espectáculos de hipnosis mientras hacía proselitismo sobre el poder de la sugerencia. Al mismo tiempo, Urho Kekkonen gobernaba el país, ocupando la presidencia sin oposición y contando con el apoyo incondicional de la ciudadanía...  

¿Dónde?

En Finlandia, país que durante toda la Guerra Fría luchó para mantenerse fuera de la soberanía de la Unión Soviética. Durante la presidencia de Kekkonen, el Estado jugó un importante papel como vaso comunicante entre ambos bloques mundiales, impulsando varias iniciativas importantes para intentar establecer algo de paz en mitad de aquel conflicto que marcó la segunda mitad del siglo XX  

¿Quién?

Arthur Franck se embarca en un viaje político con un protagonista que encapsula sin casi flaquezas los temas que a menudo resuenan en sus películas. Ese individuo es el hipnotista Olliver Hawk, una excéntrica figura llena de misterio a partir de la cual el cineasta expone a los medios de comunicación como los principales mecanismos de manipulación del mundo moderno. La historia se compone enteramente a partir de imágenes de archivo y recreaciones de momentos vitales tanto de Hawk como del presidente de Finlandia a mediados por aquel entonces, Urho Kekkonen.  


¿Cuándo?

Las múltiples legislaturas que caracterizaron el mandato de Kekkonen, al ser reelegido en numerosas ocasiones, abarcan un periodo de casi tres décadas: desde 1956 hasta 1982. Este lapso de tiempo comprende, precisamente, todo el grueso de la carrera de Hawk como hipnotizador, puesto que la Fiscalía finlandesa lo imputaría por ejercer prácticas médicas no autorizadas en el año 1981.  

¿Cómo?

En los primeros compases del documental, Franck muestra un fragmento de archivo de una entrevista al protagonista de su historia, Olliver Hawk, en la que el hipnotista declara que su práctica profesional debería usarse no como un truco de aficionado, sin implicaciones más allá del espectáculo, sino como “una medida práctica para crear una nueva sociedad”. Esta afirmación marca un hito en la narración en cuanto a construcción del personaje, dado que establece el enlace al que el cineasta apunta en relación a las revelaciones que están por venir: la técnica hipnótica llevada al siguiente paso, como herramienta amenazante para el pensamiento libre y, consecuentemente, para la democracia. De este modo, el espectador se siente interpelado por el enigmático carácter del personaje en tanto que posee las cualidades megalomaníacas y delirantes de otras figuras de pensamiento totalitario, pero, a diferencia de estos, lo muestra como un individuo capaz llegar a su objetivo mediante las artes oscuras.

En este sentido, el documental se muestra muy hábil, puesto que aborda el análisis social desde los preceptos de la hipnosis, llevando a cabo una apuesta formal vinculada a lo esotérico en contraposición con lo realista de la realidad política. La sociedad del momento y su panorama político actúa no como vínculo entre los dos personajes principales del documental, sino como telón de fondo para mostrar el ascenso del hipnotizador, introduciéndonos en su mundo, en sus reglas del juego, lo cual nos fuerza a ver la sociedad desde una lógica diferente, cercana a la distopía. En cierto modo, la propuesta formal y narrativa que Franck expone en la película, más próxima a lo mágico que a lo real, transporta al espectador a una suerte de dimensión paralela en la que la conspiración tiene cabida desde la presencia de una mano invisible que teje los hilos del nuevo mundo. El juicio por estafa y posterior muerte de Hawk en el que sería su show de despedida alimentan la enigmática leyenda del hipnotista, en tanto que hacen mella en su carácter controversial.

Así, la recepción de la pieza resulta sumamente inquietante, dado que la combinación de un diseño sonoro acorde con la intrigante figura del hipnotista y un montaje basado en la voz en off sobre reconstrucciones y material de archivo provoca que el espectador presencie una suerte de crónica de los años 50, 60 y 70 en Finlandia connotativamente ficticia, pero, al fin y al cabo, objetivamente real. La controversia entre el genio y el fraude que invade al protagonista de la historia muestra el camino hacia una disertación de las estrategias de marketing político, un control de los medios de comunicación que se disfraza de hipnosis, mostrando la podredumbre del sistema político, algo que, sin lugar a dudas, preferimos que permanezca en el mundo de la ficción.


Publica un comentario

Sin comentarios