Crónica DocsBarcelona 2020: "Space Dogs" a la deriva

Autor: Filmin

Crónica DocsBarcelona 2020: "Space Dogs" a la deriva

Todos conocemos la historia de la perrita Laika. Cuando somos pequeños, a muchos nos cuentan que fue el primer ser vivo en viajar al espacio, obviando que murió en terribles condiciones y que su cuerpo se desintegró en la atmósfera terrestre. La historia del progreso humano está marcada con muchas más historias como las de Laika, donde el especismo se ha impuesto a la moral cometiendo innumerables atrocidades hacia nuestros compañeros de mundo. “Space Dogs” es una de estas muchas historias, que constantemente traza un triste paralelismo entre el antes y el ahora donde, desafortunadamente, poco o nada ha cambiado. Tras ser premiada en Locarno y celebrada en el Festival de Sevilla, llega a Filmin gracias al DOCSBarcelona 2020 uno de los mejores documentales del año.

¿Qué ocurre?

En 1957, la URSS se puso a la cabeza de la carrera espacial gracias a Laika, la astronauta perruna. Pero, ¿qué tiene que ver un perro callejero con tan elevadas empresas humanas?

¿Dónde?

Moscú, la gran capital del imperio ruso, es el particular patio de juegos del duo de canes protagonistas, que la recorren como antaño hiciera la perra Laika y los miles de perros abandonados que se utilizaron para experimentar con ellos.

¿Cuándo?

La Guerra Fría y el presente son las dos líneas temporales sobre las que han decidido trabajar sus directores, trazando así un paralelismo histórico entre pasado y presente. ¿Acaso hemos cambiado? ¿O seguimos cometiendo las mismas faltas?

¿Quién?

Los perros de Moscú, dos tortugas y un mono. Los humanos asumimos muy merecidamente el papel de villanos en este documental donde los grandes protagonistas no somos nosotros. Así acompañamos a un primer dúo perruno en clave buddy movie y sus penurias para sobrevivir o dos tortugas ignorantes de su destino que fueron lanzadas al espacio para no regresar jamás. Los realizadores establecen así un paralelismo entre aquellos animales que fueron utilizados en experimentos espaciales y aquellos que aún deambulan por las grandes ciudades humanas abandonados y perdidos a la mejor de las suertes de la supervivencia. 

¿Cómo?

Cuenta la leyenda que el espíritu de la perrita Laika cayó a la Tierra junto con su cuerpo cuando este se desintegró en la atmósfera terrestre para caer sobre Moscú, donde los perros más fuertes y más bravos sobreviven en sus duras calles. El primer ser vivo en viajar a las estrellas se convirtió en su día en una leyenda a la altura de Neil Armstrong o Yuri Gagarin, pero en esta historia de superación y progreso humano en demasiadas ocasiones se suele obviar el sufrimiento animal que también conllevó. Muy sabiamente, los directores se alejan de este pasado y nos trasladan al Moscú del presente para seguir las desventuras de dos canes en su lucha por sobrevivir. Ubicando la cámara a la altura de sus ojos de una forma muy similar a como ya hicieran “Los Reyes”, vamos transitando entre pasado y presente guiados por una contenida voz en off que nos ofrece una versión totalmente desmitificada de lo que supuso la carrera espacial para cientos de animales que prestaron involuntariamente sus cuerpos al servicio de la ciencia. Entre estas escenas de supervivencia cotidiana encontramos desde una buddy movie muy perruna hasta una historia de amor digna de “La dama y el vagabundo” en una deprimente clave rusa mientras se intercala el material de archivo procedente de la era espacial en la edad de oro de la URSS, donde asistimos en primera mano a los deleznables abusos contra los animales que cometieron los científicos en nombre del progreso, una vez más. La brutalidad del reino animal y humano se encuentran entre las sombras de las calles moscovitas, donde aún años después los animales luchan por sobrevivir en un entorno hostil donde los únicos villanos seguimos siendo nosotros.


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