Crónica DocsBarcelona 2020: “Il Varco” volver a casa

Autor: Manel Domínguez Fuente: Filmin

Crónica DocsBarcelona 2020: “Il Varco” volver a casa

Uno de los descubrimientos más interesantes y sobrecogedores del pasado Festival de Venecia aterriza en DocsBarcelona con todos los honores. Los documentalistas italianos Michele Manzolini y Federico Farrone exploran, a través del formato cine-diario, el enfrentamiento intrínseco entre la memoria histórica y el tiempo presente de la región del Donetsk, campo de batalla de decenas de conflictos bélicos.

¿Qué ocurre?

Junio de 1941, en el marco de la Operación Barbarroja, el ejército alemán invade la Unión Soviética y un mes después, Italia envía sus primeros soldados al frente de Ucrania. Un soldado italiano, hijo de madre rusa, es llamado al frente del Este. Setenta años más tarde, los mismos escenarios donde tuvieron lugar estos enfrentamientos, la guerra, la destrucción y la muerte siguen estando presentes.

¿Dónde?

El poderío de una de las herramientas conceptuales más vigentes de “Il Varco” reside en una rima fílmica que se va repitiendo y estableciendo paralelismos para modular el significado de la imperante voz en off. Dichos paralelismos se apoyan a su vez en una cronología temporal de la región del Donetsk, un terreno de Ucrania víctima de numerosas disputas bélicas.

¿Cuándo?

Tomando como principal referente las campañas napoleónicas en la Rusia Zarista, en 1941, Adolf Hitler daba luz verde a la "Operación Barbarroja", que se trataba ni más ni menos de un despliegue armamentístico mayúsculo para invadir la Unión Soviética de Stalin.

¿Quién?

“Il Varco” supone el segundo largometraje de Michele Manzolini y Federico Farrone, una pareja de documentalistas afincados en el mundo de la televisión -de Al-Jazeera, concretamente- que ya habían demostrado sus dotes narrativas en “Train To Moscow” (2013)

¿Cómo?

En uno de los instantes más terroríficos de “Il Varco”, nuestro confidente, y personaje principal, es asaltado por un anciano ruso, que le advierte que por mucha potencia de fuego de la que disponga el invasor, la avanzadilla jamás sobrevivirá al invierno ruso. “Vete a casa, soldado”. Dice el refranero popular que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Una dicha que bien podría aplicarse a la idiosincrasia de la 2ª guerra mundial -su antesala numérica habla por sí sola- pero que en este caso entronca con el discurso del viejo. Y es que hacía menos de un siglo que un deteriorado Napoleón claudicaba en el campo de batalla de su campaña en Rusia ante la imposibilidad de abastecer y proteger a más de 100.000 soldados que perecerían bajo la nieve durante una estación que no da cuartel. En otros puntos cardinales, la "Operación Barbarroja" -la ocupación nazi de la Unión Soviética- fracasaba tiempo después debido a la frágil experiencia germana e italiana con el implacable terreno y el desgaste que suponía la campaña. De este modo se hilvana una de las aristas de la cuestión de fondo que reverbera en todo el largometraje; la historia no es lineal, sino cíclica, el ser humano esta subyugado a la repetición de los mismos errores una y otra vez.

En mitad de esta vorágine, nuestro cronista, un soldado italiano enrolado en la campaña, va declamando las notas de su dietario: impresiones, apreciaciones e incluso declaraciones de horror absolutas que nos pintan un fresco impresionista sobre los horrores de la guerra. El trabajo impecable y exhaustivo detrás de la ingente colección de imágenes de archivo -cuya estructura recuerda, en distintas latitudes, a la reciente “My Mexican Bretzel”- no solo ejerce de acompañamiento a una machacante y epidérmica voz en off, sino que a la vez refuerza la cuestión empática del film mediante la proyección de un punto de vista humano. La cámara y el cronista comparten el mismo eje de mirada, la misma forma de mirar, un mecanismo formal que esconde, de forma intrínseca, una reflexión acerca de cómo nos relacionamos y accedemos al pasado.

En última instancia y retomando la idea de la repetición -que se proyecta hacia las guerrillas actuales del Donbass ruso-, la notable “Il Varco” nos demuestra, a partir de un juego antropológico de significantes y significados, lo poco que han mutado las irresponsabilidades de la clase política en torno al empleo de la fuerza bruta para resolver reyertas aparentemente irreconciliables. En pocas palabras, una revisión de las costuras del relato de archivo a la Esfir Shub mezcladas con la impresionante reconstrucción que hace Peter Jackson en la reciente “They Shall not Grow Old”. Todo ello con una mirada puesta en el conflicto que retrató Serguei Losznitsa en “Donbass”.


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