Crónica Cannes 2019: "Roubaix, une lumière" caso abierto

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Cannes 2019: "Roubaix, une lumière" caso abierto

Una obra portentosa ensamblada con precisión de bisturí y que funciona como un reloj suizo en la que una pareja de policías se enfrenta a la humanidad de dos asesinas. Así se nos presenta "Roubaix, une lumiére", la nueva ficción del realizador francés Arnaud Desplechin que apenas sintomatiza grieta alguna. Una propuesta profundamente humana que transcurre entre el thriller y el drama, entre el fresco social más realista y el polar francés más metódico y analítico. En resumidas cuentas: una obra prácticamente perfecta.

¿De qué va?

Roubaix, una Nochebuena. El comisario Daoud recorre la ciudad que le vio crecer. Coches quemados, altercados, etc. Louis Coterelle, recién graduado, acaba de llegar a la estación de policía. Daoud y Louis deben hacerse cargo del asesinato de una anciana. Dos jóvenes son interrogadas, Claude y Marie. Sin recursos, alcohólicas, enamoradas.

¿Quién está detrás?

Arnaud Desplechin, uno de los autores referentes del cine francés, cuyas "Jimmy P." "Un cuento de navidad" también podéis disfrutar en Filmin. Dos años después de "Los fantasmas de Ismael", el director regresa a su ciudad natal, Roubaix, a la que suele recurrir para "inventar historias". En este caso, sin embargo, cuenta el propio Desplechin que para "Roubaix, une lumiére" que encontró la inspiración mientras miraba un documental sobre la comisaría local, y es que todos los casos que en ella se tratan, incluyendo el principal, están basados en hechos reales.

¿Quién sale?

Roschdy Zem bien podría revalidar el premio al Mejor Actor que ya logrará en 2006, ya trece años atrás, con "Days of Glory". Es quien se echa la película a las espaldas con una presencia imponente y una interpretación del todo compleja que rebosa en matices a la hora de dar vida a un personaje marcado por su integridad e humanismo. También por su honor y determinación a la hora de ejecutar su profesión. Tan solo Antonio Banderas o como mucho, el joven Idir Ben Addi que da vida a "El joven Ahmed" de los hermanos Dardenne podrían disputarle el reconocimiento. Mención aparte merecen unas excelente Lea Seydoux y Sara Forestier en el papel de las dos jóvenes desvalidas y alcoholicas. La miseria humana en su exposición más honesta e íntegra posible.

¿Qué es?

"Ni jueza, ni sumisa" + "El Dossier 51"+ "Arresto Preventivo" + "Ley 627"

¿Qué ofrece?

Cuenta el propio Arnaud Desplechin que para "Roubaix, une lumiére" se ha inspirado en un documental sobre la comisaría de su ciudad natal que retrataba el caso real en el que su nueva película se basa. Hablamos de una ciudad históricamente industrial que actualmente se ha convertido en una de las zonas más desoladas y degradadas de Francia, abandonada a su suerte y en la que conviven grandes bolsas de inmigración, principalmente de origen musulmán. Un contexto geográfico que resulta clave a la hora de adentrarnos en el universo de la nueva obra del responsable de "Tres recuerdos de mi juventud". 

De hecho, bien podríamos empezar por afirmar que encontramos dos películas bien diferenciadas, aunque absolutamente complementarias, que conviven en una misma. En la primera parte, se nos presenta la investigación de casos y sucesos aparentemente "rutinarios" a los que se enfrenta el departamento de policía de Robeaux, desde los perpetrados por criminales de poca monta que bien pueden ser pequeños hurtos, pero también de mayor trascendencia como puede ser la desaparición de una joven adolescente que podría apuntar (o no) a una abducción yihadista. De esta manera, la cara oculta de la sociedad queda expuesta a través de su perspicaz mirada. Y entre estos caso encontramos precisamente el que da pie al registro marcadamente policíaco en el que se adentra su segunda parte. Un incendio provocado con el que dos jóvenes intentan ocultar el asesinato cometido sobre su anciana vecina da pie a la metódica disección de los mecanismos de investigación e interrogación que llevan a cabo el equipo de investigación encabezado por el comisario Daoud. Una investigación en la que lo importante no es la dimensión del acto criminal que, sobre el papel, bien podría responder a un mero suceso; si no el detalle analítico, el poderío cinematográfico con el que, paso a paso y con todo lujo de detalles, se va desarrollando hasta el punto que emerge la verdadera alma de "Roubaix, une lumiére", en especial en cuanto a la humanidad que emanan las confesiones de las sospechosas y la que impone a la atmósfera fría y criminales que, en todo momento, impregna esta impecable obra. De hecho, probablemente sea este halo de humanismo al que hace referencia "la lumiére", la luz, de su título original.

Mención aparte merecen el excepcional y solemne trabajo de iluminación y fotografía con el que la cinematógrafa Irina Lubtchansky (con la que Desplechin ya trabajara en las previas "Tres recuerdos de mi juventud" y "Los fantasmas de Ismael") consigue transmitir la sensación de desazón humana de la que "Roubaix, une lumiére" constantemente se empapa. También la inmersiva y omnipresente banda sonora compuesta por Grégoire Hetzel que en todo momento emana una sensación de trascendentalidad, misterio y tragedia. Con todo ello, en efecto, hablamos de una propuesta prácticamente perfecta.

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