Crónica Cannes 2019: "Matthias et Maxime" Xavier Dolan vuelve a casa

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Cannes 2019: "Matthias et Maxime" Xavier Dolan vuelve a casa

30 años recién cumplidos, 20 años de carrera, 8 películas a sus espaldas, multitud de premios, muchos de ellos en el lugar que le acoge como si fuera un profeta, el Festival de Cannes, y un prometedor futuro que ya se ha hecho realidad. El canadiense Xavier Dolan, enfant terrible adorado y odiado a partes iguales, buscará resarcirse del serio traspié que supuso su anterior y problemática "The Death and Life of John F. Donovan" que resultó unánimemente vilipendiada tras su su estreno mundial en el pasado Festival de Toronto y sufrir previamente severos problemas de producción que conllevó, entre otros, el descarte de Jessica Chastain en sala de montaje. Un mal paso al frente que normalmente sucede, todo hay que decirlo, a quien ambiciona y arriesga. Un mal trago, un derrape, ante el cual no se ha quedado, ni mucho menos, de brazos cruzados. "Matthias et Maxime" es la indiscutible muestra de ello.

¿De qué va?

Dos amigos de la infancia se besan como parte de la filmación de un cortometraje para la universidad de una compañera suya. Tras el beso, ambos comienzan a preguntarse cuáles son sus auténticas preferencias sexuales, lo que pone en peligro la estabilidad de sus vínculos sociales. 

¿Quién está detrás?

Xavier Dolan vuelve a casa.

¿Quién sale?

El propio Xavier Dolan vuelve a protagonizar una película suya desde que lo hiciera con "Tom a la Ferme" hace ya seis años. Gabriel D’Almeida-Freitas, actor hasta ahora limitado a la televisión, debuta en la pantalla grande como Maxime. Ellos son las dos cabezas visibles de un grupo de actores que están básicamente interpretados todos ellos por sus amigos y colaboradores más cercanos. Entre ellos encontramos Antoine Pilon, memorable por su actuación en "Mommy", o también su musa cinematográfica Anne Dorval

¿Qué es?

"Mommy" + "Tom a la Ferme"

¿Qué ofrece?

"Matthias et Maxime" es la película que devuelve a Xavier Dolan a su dimensión más personal y autobiográfica. Un relato sincero, sentido y honesto de deseo sexual oprimido entre dos amigos de la infancia que, asimismo, bascula sobre el retrato generacional de una grupo de amigos que rozando los 30 se encuentran en una edad de transición en la que no encuentran la forma de dar rumbo a su vida, ya sea desde la esfera sentimental, así como de la laboral y profesional. Y es, también, el retrato de una relación materno-filial del todo disfuncional debido a la dependencia de las drogas que padece la madre. Es decir, aquí chocamos de forma muy evidente con los universos de "Tom a la Ferme" tanto como de "Mommy". 

En este sentido, el joven realizador quebequense vuelve a plasmar una obra emocionante y hermosa en la que las secuencias de histeria y estridencia que tanto caracterizan su obra se combinan en este caso con momentos mucho más íntimos y contenidos. Articulada de forma cronológica y lineal, obviando en este caso los empleos del flashback de los que si hacía uso en sus predecesoras, en lo que sí vuelve a incurrir es en esos arrebatadores momentos musicales que en este caso bailan al son de Phosphorescent y su emblemático tema Song for Zula o mismamente, los Pet Shop Boys. También encontramos en ella transgresiones con el juego del ratio de imagen así como un vigoroso tratamiento visual y un empleo del color saturado que directamente nos devuelven los ecos de las creaciones que lo elevaron a ser considerado uno de los cineastas jóvenes mas descarados, distintivos y prometedores del momento. Y por más "Matthias et Maxime" no llegue a alcanzar el poderío de "Mommy" ni tampoco la singularidad de "Tom a la Ferme", sí se antoja una esperanzadora puerta abierta a recuperar su mejor versión. Es el camino.

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