Crónica Cannes 2019: "Frankie" el fluir de la vida en el final de la misma

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Cannes 2019: "Frankie" el fluir de la vida en el final de la misma

Ira Sachs deja de lado Nueva York para viajar a nuestro lado del charco, concretamente a Portugal, y radiografiarnos tres generaciones que luchan contra una experiencia que les cambiará las vidas durante un día de vacaciones en Sintra, histórica ciudad lusa conocida por sus jardines, villas y palacios de ensueño. Con una influencia claramente rohmeriana, con ecos incluso de Ozu, y enmarcada por el director de fotografía de "Zama", de lo que “Frankie” básicamente nos habla es del fluir de la vida en el final de la misma. Y es, también, la película más hermosa y luminosa de cuantas probablemente disfrutaremos en esta 72 edición del Festival de Cannes. 

¿De qué va?

Frankie, una famosa actriz francesa, descubre que solo le quedan unos meses de vida. Así que decide pasar sus últimas vacaciones en familia en Sintra, en Portugal.

¿Quién está detrás?

Un drama inolvidable entre dos personas que viven enamorados el tercer acto de su vida, ejemplo de cine elegante, bien escrito y maravillosamente interpretado por Alfred Molina y John Lithgow. Aplaudida, reída y llorada a partes desiguales en todos los festivales en los que estuvo, "El Amor es Extraño" daba una inmejorable continuidad a "Keep the Lights on", primera entrega de la trilogía neoyorkina de Ira Sachs, una conmovedora historia autobiográfica inspirada en la apasionada relación durante diez años entre dos hombres que es conducida por la adicción y los secretos. Imperdible díptico convertido en maravillosa trilogía por "Verano en Brooklyn", tercera entrega neoyorkina que, al igual que su pionera, se trata de una historia autobiográfica, aunque en este caso sea desde la perspectiva parental y no romántica. Porque "Verano en Brooklyn" nos habla de niños, sí, pero ante todo de adultos, de la importancia que adquieren las amistades en el crecimiento personal, tanto como de lo complejas que resultan las relaciones adultas y la comunicación entre padres y niños cuando afectan directamente al círculo familiar y en particular, a los hijos.  En el caso de “Frankie”, cabe destacar que por vez primera colaboran el portugués Rui Poças, entre cuyos trabajos destacan “Zama” y “Tabú”).

¿Quién sale?

Isabelle Huppert interpreta a Frankie en su primera película en Competición rodada en inglés desde 1981. Le acompaña un elenco de lujo con Brendan Gleeson, Greg Kinnear , Marisa Tomei, Jérémie Rénier y Pascal Greggory.

¿Qué es? 

 Como si Rohmer y Ozu rodarán a cuatro manos un spin-off de "Call me by your name"

¿Qué ofrece?

"Durante los últimos cinco años, he estado más cerca de la enfermedad y de la muerte que en cualquier otro momento de mi vida. Mi abuela falleció y también perdí a dos de mis amigas más queridas a causa del cáncer. Lo que me impactó fue comprobar hasta qué punto la experiencia fue diferente a la que había previsto. Hubo momentos muy tristes, por supuesto, pero también momentos muy divertidos y también muy banales. Es ese contraste lo que me pareció sorprendente y tan poderoso. A raíz de esas experiencias nació Frankie" 

Es un significativo extracto de una entrevista realizada por el festival de Cannes a Ira Sachs, que refleja a la perfección la principal característica que define la obra del realizador norteamericano, que además está fuertemente ligada a la de su guionista y marido en la vida real, Mauro Zacharias. Y ésta no es otra que el hecho de que sus películas siempre responden al momento de vida en el que el responsable de “El amor es extraño” se encuentra. Es decir, transforma sus vivencias personales, su forma de percibir su existencia y de quienes le rodean, en películas. Aunque en el caso de “Frankie” lo que precisamente ha hecho es directamente trasformarla en una obra de arte. Una película estéticamente esplendorosa, con un tratamiento visual en el que los colores vivos y saturados, así como la radiante luminosidad del sol acaparan y envuelven todos y cada uno de los planos. Luz y color para retratar el ocaso, el final de la vitalidad, el fin de una vida o de una relación. Pero igual que por un lado se acaba, por el otro empieza. El fluir de la vida en el final de la misma. Emocionante contradicción, sentida reflexión, hermosamente sutil y embriagadora, que además profundiza en la ruptura del modelo de familia tradicional como tal a través del choque generacional y cultural. Simple y llanamente celestial.



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