Crónica Cannes 2019: "Atlantique" justicia poética

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Cannes 2019: "Atlantique" justicia poética

El estreno mundial de "Atlantique" que hoy ha tenido lugar en el glamuroso marco de esta 72 edición del Festival de Cannes supone un hito histórico, tanto para el certamen, como para su debutante realizadora. Y es que Mati Diop es desde hoy, la primera mujer directora de ascendencia africana que compite por la Palma de Oro.

¿De qué va?

En el extrarradio popular de Dakar, los obreros de la obra de una torre futurista, sin salario desde hace meses, deciden abandonar el país cruzando el océano para llegar a un mejor futuro. Entre ellos se encuentra Souleiman, el amante de Ada, prometida con otro hombre. Algunos días después de la marcha de los jóvenes, un incendio devasta la fiesta de boda y misteriosas fiebres se apoderan de las chicas del barrio. Ada no puede imaginar que Souleiman ha vuelto...

¿Quién está detrás?

Mati Diop se ha ido haciendo un nombre a lo largo de los últimos años merced de sus galardonados mediometrajes. También resulta un rostro reconocible y conocido al haber trabajado como en películas como "Simon Killer" de Antonio Campos o en "Hermia y Helena" de Matías Piñeiro. "Atlantique", obra con la que adapta al largo su exitoso y homónimo cortometraje rodado hace ya 10 años, en 2019. Es decir, si algo nos queda claro es que su salto ha sido trabajado y madurado.

¿Quién sale?

Un plantel enteramente formado por actores no profesionales que está capitaneado por la joven Mame Bineta Sane y, que todo hay que decirlo, no es que digamos una de las principales virtudes a destacar de "Atlantique", algo completamente comprensible tratándose además de una realizadora debutante en el largo.

¿Qué es?

"Naufragio" con toques de "Yo anduve con un zombi" de Tourneur y "La niebla" de Carpenter.

¿Qué ofrece?

Comienzo estas líneas reconociendo que no ha sido hasta el estreno de "Atlantique" en el Festival de Cannes que he tenido conocimiento obre la figura de la realizadora franco-senegalesa Mati Diop. Y ha sido escarbando en su biografía y filmografía que uno descubre que han sido 10 largos años los que ha dedicado a la realización de cortos y mediometrajes hasta que finalmente ha decidido dar el salto al largo. Señal inequívoca de que, por descontado, hablamos de un debut madurado y muy trabajado. Un definitivo paso que adquiere una dimensión mayor si nos atenemos al árbol genealógico del que brota: y es que mas allá de ser hija del famoso y reconocido músico Wasis Diop, el mediometraje documental "Mille Soleis" que dirigió en 2013 se centraba en reflexionar sobre una película del 73 titulada "Touki Bouki" que fue dirigida precisamente por su tío, el cineasta senegalés Djibril Diop Mambety, que trataba el mismo tema que prácticamente cuatro décadas después abraza su sobrina con "Atlantique". 

Es decir, el futuro choca con el pasado, también con el germen de sus raíces familiares, a la hora de retratar la juventud perdida de un grupo de senegaleses merced del anhelado e impostado sueño europeo. Un tema que, cierto es, probablemente a todos os suene recurrente. Pero no es este el caso gracias a la vuelta de tuerca que la joven y emergente Mati Diop abraza de lleno en su segundo acto, no solo desde el registro más conmovedoramente poético o a través de una mirada profundamente femenina, sino también virando de forma abrupta y sorprendente hacia el cine fantástico, rompiendo así los moldes a los que el cine sobre inmigración africana más encorsetado nos tiene habituados. En "Atlantique" lo fantasmagórico y sobrenatural hacen acto de presencia y, todo hay que decirlo, con toda posible pertinencia. De hecho, países como Togo o mismamente Senegal están inmersos en una cultura en la que los rituales mágicos tienen una fuerte influencia hasta tal punto de transformar la realidad de las personas. La energía del 'más allá' influye en la vida y la transforma. La magia es real, palpable, y afecta al mundo en el que viven, al igual que propulsa una película en la que los elementos de la historia representan una realidad social del todo reconocible. Con todo ello, "Atlantique"demuestra sobradamente que su presencia en la lucha por la Palma de Oro no se debe únicamente a cumplir con un cupo, si no a unos valores cualitativos y novedosos que aportan una nueva dimensión al cine de denuncia más manido que trata la crisis de la inmigración. Una obra que, de forma genuina, gesta la justicia poética.Que se haya llevado el segundo premio gordo habla por si solo.

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