Crónica Cannes 2018: "The Wild Pear Tree" de tal padre, tal hijo

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Cannes 2018: "The Wild Pear Tree" de tal padre, tal hijo

Fue en el año 2011 que el turco Nuri Bilge Ceylan asestaba un golpe definitivo a la ya fustigada crítica desplazada en la Croisette el último día de festival con la proyección de "Érase una vez en Anatolia", una thriller criminal (pero ante todo existencial) de casi tres horazas de duración, merecedora del Gran Premio del Jurado, que muchos no tardaron en definirla de forma sugerente como el "Zodiac" de la estepa turca o emparentarla directamente con Chéjov, Antonioni, o incluso CSI. Pues bien, siete años después, y habiendo ganado entre medias la ansiada Palma de Oro, el equipo de programación comandado por Thierry Fremáux ha vuelto a proyectar el último día su nueva y magnífica película "The Wild Pear Tree", que como mandan los cánones de su cine, supera 180 minutos de metraje. Atracón final, nunca mejor dicho.

¿De qué va?

Sinan es un apasionado por la literatura que siempre ha querido ser escritor. A pesar de que al regresar a su pueblo natal en Anatolia dedica su energía a conseguir el dinero que necesita para publicar su libro, las deudas de su padre se convierten en un obstáculo…

¿Quién está detrás?

Es un valor seguro, uno de los hijos pródigos del Festival de Cannes y una de las pocas figuras cinematográficas que hoy día son capaces de honrar el legado de maestros del nivel de Tarkovski, Antonioni Bergman. Sus ecos impregnan toda la obra del turco Nuri Bilge Ceylan. Desde "Lejano" (Mejor Actor y Gran Premio del Jurado, 2002) a "Tres Monos" (Mejor Director, 2008) pasando por "Los Climas" (Premio FIPRESCI, 2003), "Érase una vez en Anatolia" (Gran Premio del Jurado, 2011) o por supuesto, su última obra maestra "Winter Sleep" (2014), aquella que definitivamente le llevo a ganar la ansiada y merecida Palma de Oro. Cabe destacar que para su nueva obra, Nuri Bilge Ceylan ha vuelto a recurrir nuevamente a su habitual director de fotografía Gökhan Tiryaki, con quien colabora desde hace ya más de diez años.

¿Quién sale?

Doğu Demirkol incurre por segunda vez en la interpretación con un papel que supone para él todo un reto y que es capaz de superarlo con creces. De hecho, es su rostro, su voz y figura, la que lleva el peso de cada una de las largas secuencias que transitan las tres horas que dura "The Wild Pear Tree".


¿Qué es?

Padre e hijo

¿Qué ofrece?

Queramos o no, no podemos eximirnos de heredar ciertas particularidades de nuestros padres, como un determinado número de sus debilidades, de sus hábitos, de sus tics y muchas otras características inherentes. Es la irreversivilidad de los genes y en este sentido, el avance ineluctable del destino de un hijo hacia un destino similar al de su padre se relata a través de una serie de experiencias dolorosas en la extraordinaria "The Wild Pear Tree". Nuri Bilge Ceylan parece tener claro que los padres sirven como modelo a seguir para los hijos y no sólo a través de la interacción directa con ellos. La interacción indirecta o los ejemplos de actitud y comportamiento con los demás y el mundo exterior también influye enormemente en el desarrollo de la personalidad y de las habilidades sociales de los vástagos y sucesores. Sin embargo, el conflicto resulta doloroso cuando uno no responde a las expectativas del otro, cuando lo que debería ser amor incondicional da lugar al desencuentro y la incomprensión, a la decepción y la frustración. Cuando lo que debería ser empatía y entendimiento es convertido en condescendencia y amargor. Cuando en definitiva, la relación e interacción entre un padre y un hijo se rige por el sentimiento de culpa y el juicio de valor. 

Con su nueva película el responsable de "Lejano" vuelve a su tierra prometida, a la ruralidad del territorio de Anatolia, para enmarcar este conflicto abierto entre un padre y su hijo, alguien que precisamente vuelve a casa, a su remoto pueblo natal, en una etapa de absoluta introspección artística y personal, en un momento en el que no encuentra sentido a las contradicciones de la vida. La dimensión emocional y filosófica abrazan maravillosas secuencias marcadas por conversaciones muy prolongadas, por encuentros y desencuentros, en los que se reflexiona sobre las grandes cuestiones de la vida, sobre la política, la religión, la literatura y por supuesto, el amor. También sobre lo que éstas están condicionadas por el costumbrismo, por el enraizamiento y el arraigo a las tradiciones culturales y terrenales. Es decir, en "The Wild Pear Tree" encontramos mismas señas de identidad en cuanto a fondo, aunque no en cuanto a forma, respecto al resto de la magistral obra de su realizador turco. De la contemplación pasamos a la verborrea sin parangón, de la constante trascendentalidad a cierta livianidad en el que hay lugar incluso para el inspirado humor, del pesimismo al optimismo, de la retórica solemne y pausada a la agilidad de unas conversaciones en las que apenas hay tiempo para el respiro, del empleo de la imagen tenue y granulada a la nitidez y luminosidad del uso del digital donde los colores cálidos y las luces anaranjadas del otoño suplantan a la niebla y la nieve que cubrían las llanuras de Anatolia en "Winter Sleep" mismamente. Son las novedosas virtudes formales, sus habituales logros conceptuales, que hacen de la nueva y fascinante película de Ceylan una obra rebosante de armonía, cuyas 3 horas de duración le pasan a uno sin apenas pestañear. 


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