Crónica Cannes 2018: "The Load (Teret)" a serbian film

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Cannes 2018: "The Load (Teret)" a serbian film

El pasado puede ser algo doloroso, hasta el punto de que muchas veces nos gustaría enterrarlo, pero sí hay una frase consabida en la historia y repetida hasta la saciedad, es que solo conociendo y comprendiendo los actos de nuestro antecesores, podremos evitar cometer esos mismos errores en un futuro no tan lejano. Si bien es cierto que ésta es una máxima que casi nunca se cumple, recordemos que muy a pesar de que el ser humano es un ente olvidadizo que se empeña en tropezar las veces que haga falta con la misma piedra, hay personas que aún creen en la capacidad del pasado para mejorar nuestro futuro, y entre ellas se encuentra Ognjen Glavonić, quien este año presenta en la Quincena de Realizadores su debut en la ficción, “The Load” .Y lo hace tras sobrecogernos tres años atrás con "Depth Two", un docuthriller simple y llanamente extraordinario con claros ecos de Claude Lanzmann, una poderosa reflexión sobre un crimen de guerra narrado por sus víctimas y verdugos, atormentados supervivientes. Puro cine documental, seis años de investigación, una obra maestra que ahora tiene su spin-off en modo de ficción. Bien la presentamos en nuestra previa como la segunda película más esperada del festival, también encabezó nuestro especial con las 101 películas más esperadas para este 2018. Y sí, en Cannes hemos podido comprobar que el tiempo ha acabado dándonos la razón.

¿De qué va?

Durante el bombardeo de la OTAN en Serbia en 1999, Vlada conduce un camión congelador por el país. No quiere saber qué es lo que transporta, pero su mercancía se convertirá poco a poco en su carga.

¿Quién está detrás?

El joven y emergente Ognjen Glavonić destaca por ser el primer cineasta serbio en afrontar, sumir y denunciar sin tapujos los crímenes de guerra de su país durante la Guerra de Kosovo. Lo hizo con su anterior "Depth Two", un docuthriller tan estremecedor como necesario y a la postre, una indiscutible obra maestra con la que sacó a la luz el encubrimiento del asesinato de más de 55 civiles a manos de los militares serbios. 

¿Quién sale?

La descomunal interpretación de Leon Lucev viene a demostrarnos que Ognjen Glavonić es además un excelente director de actores. Pura fisicicad, pura expresividad desde los silencios y una mirada que perturba tanto como conmueve.

¿Qué es?

Por polos tan supuestamente opuestos que aparentemente supongan, “The Load" vendría a ser la suma de los dos anteriores documentales de Glavonic: "Depth Two" + "Zivan wants to make a punk festival". Es decir, la memoria histórica dándose de bruces con las nuevas generaciones.

¿Qué ofrece?

”The Load" es uno de esos proyectos que exige ponerlo en contexto. Hablamos de una producción que ha necesitado más de seis años para conseguir financiación; Ognjen Glavonić no lograba reunir los fondos necesarios a causa del tema delicado que aborda el film, y que también se trataba en "Depth Two": los crímenes del ejército y la policía de Serbia durante la guerra de Kosovo. De hecho, el documental fue concebido durante la investigación que Glavonić estaba llevando a cabo para realizar esta película. Con la intención inicial de realizar una pieza de ficción con toda la información que había recopilado, el joven director serbio (apenas sobrepasa los 30 años) se encontró con que nadie apostaba por financiar un proyecto tan arriesgado. Lo que le llevó a adentrarse en el terreno del documental, algo que, sin duda ha beneficiado al impacto del tema a tratar, pues no hay nada más peliagudo que enfrentarse a la realidad desde la ficción y acabar quemándote en el intento, como le ha pasado a tantas películas que han venido antes de "Depth Two". No fue el caso sin embargo de Glavonic, quien cogiendo el testigo de Lanzmann, optó por un estilo diametralmente opuesto al documental tradicional y que conformaba una antítesis de lo que en principio podría haber conseguido con una ficción. Sin entrevistas en las que se vieran las caras de los protagonistas, sin una sola recreación o imagen de archivo, Glavonić construyó un discurso minimalista de impacto superlativo que se sustentaba en la voz y el diálogo para que en nuestra cabeza demos forma a lo que no puede ser mostrado.Y es precisamente en este temor, este respeto a mostrar lo inhumano, esta previa incursión en el terreno del documental antes de definitivamente abrazar la ficción, lo que le ha abierto la puerta a ensamblar una obra mayúscula como finalmente ha resultado ser la película que hoy nos ocupa. 

“The Load” nos demuestra que Glavonic parece haber tenido claro que afrontaba el complicado reto, incluso temerario, de retratar otro tipo de horror que nace de la misma naturaleza que el Holocausto. Pero lejos de caer en saco roto, ha sabido hacer suyas las palabras de Resnais y Carol, superviviente del Holocausto, cuando se plantearon el rodaje de “Noche y Niebla”: "No podemos "documentar" esta realidad en particular, es demasiado atroz, estaríamos perdidos nada más empezar. ¿Qué podemos hacer entonces?" La respuesta fue; "podemos reflexionar, plantear preguntas, examinar los archivos e interrogar nuestros propios ideales y nuestras propias preguntas"

Principios entre las cuales también encontramos los de Claude Lanzmann con las nueve horas que dura su totémica “Shoa”: no podemos poner imágenes, las palabras son lo suficientemente dolorosas, por ello Lanzmann se dedicó a vagar por las cicatrices físicas que dejaron los campos de Polonia. Largos travellings nos llevaban por las vías que transportaban los trenes. Jamás fotografías, tampoco material de archivo. Precisamente tal y como hace “The Load” intercambiando las vías por la carretera, el tren por el camión y en definitiva, el documental por la ficción. Por lo demás, ambos convergen por su gestión fría del horror, por estremecer a través de todo aquello que sugiere pero no se ve. Un horror que nunca se muestra explícitamente pero constantemente se nos transmite a través de miradas, de gestos y silencios. También de sonidos que literalmente sobrecogen, como bien puede ser el simple 'trantraneo' de un camión el 'ronroneo' de su motor. O de situaciones supuestamente insignificantes cuyo valor simbólico y hasta poético, aquello que realmente transmite, acaba por demoler. Pero si hay otra gran virtud a destacar de esta perturbadora road-movie, que es asimismo un thriller escalofriante con el que directamente se te hiela la sangre, es el gran valor que atesora, no solo como muestra de denuncia histórica, de expiatorio reconocimiento, sino ante todo como llamada de urgencia a la responsabilidad que tienen las generaciones predecesoras a transmitirlo a las nuevas, a la importancia que tiene el hecho de que éstas preserven, asuman y tengan presente la atrocidad que atañe el pasado reciente de su país para que no vuelva a repetirse. La colisión y búsqueda de reconciliación entre lo nuevo y lo viejo, entre la inocencia mancillada y la culpa supurada, es constante en “The Load”. Un tour de force directorial cuyo poso no tiene fondo. Ojalá tuviéramos en España un cineasta así. Buena falta nos hace. A nuestro pasado, tanto como nuestro presente.

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