Crónica Cannes 2018: "Carmen y Lola" entre dos mundos

Autor: Elodie Mellado

Crónica Cannes 2018: "Carmen y Lola" entre dos mundos

Este año el Festival de Cannes está dejando grandes noticias para las cineastas de todo el mundo, y también para las españolas. Arantxa Echeverría se ha convertido en la primera directora de nuestro pais seleccionada para la Quincena de Realizadores con su ópera prima, "Carmen y Lola", un bello alegato a favor de la diversidad sexual y su aceptación que tiene la particularidad de retratar a un pueblo profundamente discriminado a nivel social e invisibilizado a nivel cinematográfico, el gitano.

¿De qué va?

Carmen es una adolescente gitana que vive en el extrarradio de Madrid. Como cualquier otra gitana, está destinada a vivir una vida que se repite generación tras generación: casarse y criar a tantos niños como sea posible. Pero un día conoce a Lola, una gitana poco común que sueña con ir a la universidad, dibuja graffitis de pájaros y es diferente. Carmen desarrolla rápidamente una complicidad con Lola, y ambas tratarán de llevar hacia delante su romance, a pesar de los inconvenientes y discriminaciones sociales a las que tienen que verse sometidas por su familia.

¿Quién está detrás?

Arantxa Echevarría se ha aplicado el "mejor tarde que nunca" y, tras una larga carrera como asistente de dirección y cortometrajista, ha cumplido su sueño de ser cineasta con esta, su ópera prima, a los 49 años de edad. Y lo ha hecho por todo lo alto, siendo la primera mujer española que ve su trabajo expuesto en toda una Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. Un merecido reconocimiento para una cineasta que ha tenido el valor de recuperar uno de los géneros más olvidados en la cinematografía española reciente: el cine social.  

¿Quién sale?

Tras un arduo cásting que duró hasta seis meses, Echevarría pudo encontrar a sus dos joyas de la corona. Ellas son Rosy Rodríguez y Zaira Romero, dos debutantes que se echan a las espaldas toda la carga emocional de la película con una actuación que desprende delicadeza pero también arrojo cuando es necesario. Pero no solo ellas brillan, a destacar las entregadísimas escenas que nos regalan los padres de Lola, Rafaela León y Moreno Borja, también actores amateurs que realizan su debut en "Carmen y Lola".

¿Qué es? 

La primera película de una directora española que debuta en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. "Disobedience" también en la comunidad gitana.

¿Qué ofrece?

"El amor es un acto de desafío". El eslogan publicitario escogido para promocionar la nueva película de Sebastián Leilo, "Disobedience", me lleva directamente a "Carmen y Lola". El amor es un acto de desafío, pero no debería serlo. "Carmen y Lola", como la película de Leilo, nos plantea una historia de amor prohibido entre dos mujeres que deben escoger entre dos mundos: lo privado y lo público; la comunidad y el exterior; ellas mismas o los demás. La comunidad gitana es una de las grandes desaparecidas de nuestro cine, así como una de las minorías más discriminadas de nuestro país, un escollo al que tuvo que enfrentarse la cineasta al plantear la película, ya que se encontró con muy pocas chicas dispuestas a realizar los papeles que tenía en mente. Pero no acaba en las chicas, "Carmen y Lola" nos sumerge como pocas antes lo han hecho en las idiosincrasias y tradiciones de la comunidad gitana, su fuerte componente patriarcal, que se traslada de padres y madres a hijos e hijas, y la importancia de una religión omnipresente en todos los aspectos de la vida de sus creyentes.

En estas circustancias nace la historia de Carmen y Lola, una historia de primer amor fuertemente condicionado por el marco que las atrapa, un contexto que intoxica y del cual es prácticamente imposible escapar, al menos físicamente. Estas dos jóvenes deben refugiarse en piscinas vacias, en escondites abandonados, ocultando un amor que sería visto como una abominación y una deshonra familiar a la altura de ninguna otra. Su única manera de escapar es marcharse a este otro mundo, tan cerca físicamente, pero tan lejos familiarmente, que ejemplifican las grandes ciudades europeas, donde el progreso y la diversidad sexual viven sus mayores momentos de libertad en, posiblemente, toda la historia. Si en "Disobedience" este espacio donde ser se manifiesta en el centro de la ciudad de Londres, en "Carmen y Lola" es el mar, una metáfora que casa bien con el tono poético que Echevarría maneja a lo largo de todo el metraje. Una película valiente que expone con un dureza la triple discriminación que deben soportar las mujeres lesbianas del pueblo gitano, pero que a su vez da un mensaje de esperanza para todas aquellas chicas que estén sufriendo lo mismo que las protagonistas. It gets better.


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