Crónica Cannes 2018: "Ash is purest white" la gran heroína china

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Cannes 2018: "Ash is purest white" la gran heroína china

Su anterior "Más allá de las Montañas" fue mi película favorita de 2015 y "Ash is Purest White" bien podría serlo de este 2018. Una película de mafia impregnada por el universo de Jia Zhang-ke que así mismo, también nos sumerge en una historia de (des)amor que se extiende a lo largo de dos décadas. Y es que lo tiene todo para ello.

¿De qué va?

En 2001, la joven Qiao está enamorada de Bin, cabecilla de la mafia local de Datong. Cuando Bin es atacado por una pandilla rival, Qiao se defiende y dispara varias veces. Es condenada a cinco años de cárcel. Tras cumplir su pena, Qiao busca a Bin e intenta volver con él. Pero él no quiere seguirla. Diez años más tarde, en Datong, Qiao sigue soltera y ha salido adelante manteniéndose fiel a los valores de la mafia. Pero Bin, cansado de la vida, regresa buscándola, a la única persona a la que ha amado.

¿Quién está detrás?

Su nombre puede sonar a chino pero su reconocimiento como uno de los más grandes cineastas del momento es de alcance universal. Principal abanderado de esa fornida sexta generación de cineastas en su país, Jia Zhang-ke nos ha obsequiado en los últimos años con obras maestras del calado de "Naturaleza Muerta" (León de Oro en Venecia), "24 City" (Sección Oficial en Cannes) o más recientemente la anteriormente ya reivindicada "Más allá de las Montañas". Tras haber sido galardonado con el “A Touch of Sin” en 2013, entra en Competición por quinta vez con “Ash Is The Purest White”.

¿Quién sale?

Cannes tiene este año la oportunidad de enmendar el imperdonable error que cometieron tres años atrás al no otorgar a Zhao Tao el premio a Mejor Actriz por su extraordinaria interpretación en “Más allá de las montañas”. El personaje que su director y marido, Jia Zhang-ke, construye para su musa en su nueva película es todo amor, puro corazón. El suyo es todo un papelón. Cabe destacar que tal y como ha afirmado el propio director, su personaje se construye a partir de las escenas cortadas de sus películas precedentes. En “Unknown Pleasures”, en Competición en 2002, la actriz fetiche del director encarnaba a una mujer alegre, íntegra y enamorada. En cambio, en “Still Life” (2006), interpretaba a un personaje femenino reprimido y triste. En “Ash is purest white” por su parte, es lo que vendría a ser el prototipo de ambas. A Zhao Tao la acompaña Liao Fan, ganador del Oso de Plata 2014 al mejor actor por "Black Coal". que trabaja por vez primera con Jia Zhang-Ke.

¿Qué es? 

"Un toque de violencia" + “Más allá de las montañas” + “Naturaleza muerta”. Son las tres principales predecesoras de las que bebe lo nuevo de Jia Zhang-Ke. Aunque también lo hace de sus orígenes, de películas como "Platform" o "Pickpocket".

¿Qué ofrece?

Las guerras ocurridas entre los clanes de la mafia inspiran desde hace décadas a muchos de los grandes nombres del cine hongkongés, como bien podría ser el caso mismamente de Johnnie To, autor de “Election”, “Vengeance” o “Exiled”. No ha sido, sin embargo, tan prodigado el caso de su vecino, el cine chino. Pues bien, la primera gran novedad de "Ash is purest white" es que el responsable de “Naturaleza muerta” se sumerge por vez primera en el mundo de las bandas criminales. Lo que la nueva y extraordinaria película de Jia Zhang-Ke nos cuenta es, ante todo, la historia de una mujer en un universo de hombres. Una heroína firme e íntegra como ella sola, que ve como en el ecosistema social y criminal al que pertenece se pierden todos aquellos principios por los que ella se rige, básicamente, en consecuencia al contexto político del país al que se deben. Al igual que ya sucediera en su anterior “Más allá de las montañas”, también en prácticamente la totalidad de su obra, el nuevo film de Jia Zhang-Ke incurre asimismo en la demoledora transformación que está atravesando la sociedad china contemporánea, en el proceso de absoluta alienación y degradación moral que conlleva la eclosión del capitalismo, tanto en su paisaje como en sus valores. El auge del negocio inmobiliario o la privatización de las minas de carbón que supone uno de los principales sustentos de la economía china, a manos del individualismo adulterado y el interés corrompido. La esencia, cultura y tradición de un país entero a merced del la corrupción. El carácter social se da de bruces con el íntimo, las relaciones colectivas con las personales. Y es que al fin y al cabo, una funciona como causa directa de la otra. Y en el fondo de la cuestión, una de sus más supurantes consecuencias: la imposibilidad de vivir y profesar un sincero amor. 

Este es el meollo de la cuestión de "Ash is Purest White", película que al igual que hacía su anterior "Más allá de las montañas" con el Go go west de Pet Shop Boys, toma como leitmotiv musical el tema de Village People, YMCA. Una canción icónica que ante todo promulga la lucha por vivir el amor sin atadura alguna y luchar por la consecución de los sueños de cada uno. Y esta es la lucha que precisamente libra nuestra carismática protagonista. Una mujer que con cada uno de sus actos, de su toma de decisiones, pone en evidencia la ausencia de los códigos éticos y morales de todos aquellos hombres que le rodean. Es decir, estamos ante un obra ejemplarmente feminista, una mirada estoica a todos los niveles que en todo momento respira una ternura, una sensibilidad, desenfrenadamente conmovedora, que viene a decirnos que es en la fuerza del individuo donde yace la principal esperanza para que el colectivo recupere sus valores perdidos. Y por si fuera poco, como ya es habitual en el cine de Jia Zhang-Ke, "Ash is purest white" nos regala algunas de las secuencias, de los bailes y conversaciones, más memorables por los que seguro, recordaremos esta nueva edición del Festival de Cannes. Vamos, que lo tiene todo.

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