Crónica Cannes 2017: "The Square" menudo cuadro

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Cannes 2017: "The Square" menudo cuadro

“Es emocionante tener una premier en el Théâtre Lumière, con un público vestido de etiqueta; hay escenas que están espacialmente rodadas para este tipo de proyección… No voy a decir más, espero que lo entendáis”. Estas palabras del propio Ruben Östlund acerca de su nueva película nos bastaron para tener “The Square” entre nuestras tres películas más esperadas para esta 70 edición del Festival de Cannes. Al fin llegó el día.

¿De qué va?

Chistan, conservador valorado de un museo de arte contemporáneo, también forma parte de esas personas que conducen un coche eléctrico y respaldan las grandes causas humanitarias.. Está preparando su próxima exposición titulada “The Square”, en torno a una instalación que incita a los visitantes al altruismo y les recuerda sus deberes respecto a sus semejantes. Pero en ocasiones es difícil vivir en virtud de sus valores y la las crisis existencial acucie resulta irremediable.

¿Quién está detrás?

Es, para quienes hacemos Filmin, un referente obligado dentro del actual panorama que conforma el cine europeo, también uno de los directores nórdicos más prominentes de los últimos años . El sueco Ruben Östlund, que venció en Un Certain Regard 2014 con la excepcionalmente aguda "Fuerza Mayor", y cuyas anteriores e incendiarias “Play” e “Involuntary” incluimos recientemente en el catálogo de Filmin, compite por vez primera en Sección Oficial del Festival de Cannes con su cuarta película. Un cineasta único y peculiar donde los haya. Quien no lo conozca, puede adentrarse en su cine y sus referentes a través del genial post que le dedica nuestro compañero y colaborador Javier Acevedo.

¿Quién sale?

El actor danés Claes Bang,  a quien también hemos podido disfrutar en algún capítulo de “Borgen”, nos obsequia con interpretación inconmensurable, rebosante de multitud de capas y matices. Un personaje inolvidable que viene acompañado por nombres de primer orden como es el caso de Elisabeth Moss, Dominic West, y hasta por un chimpancé (o incluso un hombre chimpancé).

¿Qué es?

El esnobismo de la solidaridad que atañe a nuestra sociedad europea de hoy pasado por el filtro artístico. Altruismo de museo en el sentido más frívolo.

¿Qué ofrece?

Conocido por su incisiva y humorística mirada acerca del comportamiento social de los seres humanos, así como por esa genuina capacidad que tiene para hurgar el dedo en la llaga de nuestra supuesta sociedad del bienestar y los valores (o más bien dicho, la falta de ellos) sobre las que se sustenta, el sueco Ruben Östlund ha tenido la inspirada ocurrencia de utilizar la escena artística internacional como trasfondo contemporáneo para su nueva y ambiciosa película. Y lo ha hecho con la intención de "echar luz sobre la brecha de confianza que está abriéndose, lenta pero segura, entre nosotros, ahora que la sociedad es cada vez más individualista y los ideales elevados”. Es decir, lo que “The Square” básicamente nos destapa son las motivaciones que hoy día lleva a gran parte de la sociedad occidental a solidarizarse con acciones de altruismo hacia los más necesitados. En efecto, hablamos de autocomplacencia.

Bajo esta sugerente premisa, gran parte de la acción de “The Square" transcurre en un museo de arte moderno, inspirado por una instalación con ese nombre que él propio Östlund hizo para su primera exhibición. La hipocresía de nuestros valores y la ambigüedad moral que propulsa nuestros ideales encarnados en el patetismo existencial que acucia al director de un museo de arte contemporáneo. Y es rodeado de este contexto que el director de “Fuerza Mayor” hilvana un drama satírico inclasificablemente cómico que refleja la gran necesidad de egocentrismo por el que en muchos de los casos viene motivado el (supuesto) coraje moral con el que nuestra (supuesta) sociedad del bienestar afronta los conflictos que sacuden nuestro mundo de hoy, cada vez más absurdo e incierto. “The Square” sustenta su caústico cinismo, su agudo y mordaz tono cómico, sus surrealistas y desconcertantes acciones (que están abiertas a múltiples interpretaciones y muchas de ellas resultan inolvidables) así como su calculado manejo del lenguaje y de la cámara. En resumidas cuentas, una comedia que nos saca de nuestra zona de confort, sorprende tanto como divierte, que instiga y provoca tanto como descoloca y que será, de largo, una de las películas capitales por las que recordaremos está 70 edición del Festival de Cannes. Da que pensar, dará que hablar. Menudo cuadro.

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