Crónica Cannes 2017: "The Florida Project" summer breakers

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Cannes 2017: "The Florida Project" summer breakers

Willem Dafoe y los orígenes de Disneyworld  bajo el mando de uno de los directores indie más auténticos e insobornables del momento, quien al fin dispone de un merecido alto presupuesto. Dicho de otra forma, y por si alguien se ha despistado, hablamos de la que supone la nueva película del director de "Tangerine". De rodar con cinco iPhones, Sean Baker pasa a hacerlo en 35 mm y bajo la dirección de fotografía del habitual colaborador de Carlos Reygadas, Alexis Zabe ("Post Tenebras Lux", "Luz silenciosa"). Atisbaba obra mayor y así ha sido. Difícilmente experimentaremos una película tan visualmente única y hermosa, así como humanamente digna y tierna como lo es la fascinante "The Florida Project". De momento, lo mejor que un servidor ha disfrutado en lo que llevamos de festival.

¿De qué va?

"The Florida Project" cuenta la historia de un precoz grupo de amigos de tan solo seis años de edad que viven en un motel de perfil muy bajo colindante a Disneyworld, cuyo fantasioso verano transcurre entre aventuras y gamberradas rodeados de adultos que parecen vivir en un mundo paralelo, y este no es otro que el de la cruda realidad.

¿Quién está detrás?

Sean Baker es uno de los cineastas más auténticos y reconocidos en el panorama del cine independiente americano y menos conocido por el gran público fuera de sus fronteras. Tanto "Starlet" como "Tangerine", así como con la mayoría de sus films anteriores ha recibido nominaciones y premios en festivales de primer nivel y en los Independent Spirit Awards. 

¿Quién sale?

Estrellas del cine independiente como Willem Dafoe, Caleb Landry Jones o Macon Blair se unen a los debutantes y no profesionales Bria Vinaite y las jóvenes Brooklyn Prince y Valeria Cotto.

¿Qué es?

Las "Yuki & Nina" de Sean Baker

¿Qué ofrece?

Difícilmente experimentaremos una película tan visualmente única y hermosa, así como humanamente tierna y arrebatadora, como lo es "The Florida Project". De momento, es de largo, lo mejor que un servidor ha disfrutado en lo que llevamos de festival y dudo que difícilmente vea algo que ni tan pueda llegar a hacerle sombra. Como ya es habitual en el cine del insobornable Sean Baker, su nueva película pone foco en el extrarradio de la clase estadounidense más baja, en este caso en el white trash americano, aunque lejos de miserabilizarlo, no hace más que dignificarlo. Si en "Starlet" era desde la mirada de una actriz porno, en "Tangerine" desde la de dos prostitutas transexuales, en este caso "The Florida Project" la experimentamos bajo la mirada infantil de tres niños de 6 años cuyo aventurero y fantasioso mundo jolgorioso lo viven y disfrutan de forma paralela a la cruda realidad que sus madres afrontan y soportan. 

Y es precisamente el enfoque de Sean Baker (con permiso de esa suerte de ángel de la guarda al que da vida el admirable personaje al que da vida 'el conserje' Willem Dafoe) quien a base de maravillosas elipsis y un impecable empleo del fuera de campo, principalmente les salvaguarda y protege del drama y el dolor al que su destino parece estar inevitablemente abocado. Un panorama tan miserable como devastador al que estos memorables niños hacen frente con enérgica disposición. Es decir, lejos de regodearse en la desgracia y el lamento, de subrayar y profundizar en el el drama que les ha tocado sufrir, Sean Baker les regala la posibilidad de vivir y experimentar su particularísimo Disneyworld. Y es que el amor que "The Florida Project" profesa hacia sus personajes es prácticamente tan apasionante y cautivador como la portentosa propuesta estética sobre la que se enmarca, que eleva el empleo de los 35 mm a cotas insospechadas partiendo de un tratamiento saturado del color en el que reina el morado, así como construyendo imágenes de un poderío visual inaudito, cuyo trabajo de la luz y la textura es definitivamente único. Con todo ello, bien podríamos definir "The Florida Project" como un marginal y subvertido cuento de hadas que traslada una inaudita belleza partiendo desde lo sórdido y mísero, pero también desde ese sentido de la libertad para ser dueños de nuestro propio destino. Su lugar era sin duda la Sección Oficial y no la Quincena de Realizadores. Y es que directamente, lo nuevo de Sean Baker se lleva la Palma. 

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