Crónica Cannes 2017: "Good Time" noche de perros

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Cannes 2017: "Good Time" noche de perros

"Good Time" ha sido una de las grandes revelaciones de esta Sección Oficial del Festival de Cannes, por más que para quienes hacemos Filmin la sorpresa no haya sido tan inesperada ateniéndonos a sus anteriores y geniales "The Pleasure of Being Robbed" y "Heaven Knows What". La nueva película de Josh y Benny Safide ha sido generalizadamente comparada con "Drive", más por el inesperado impacto que unos directores norteamericanos medianamente conocidos han tenido con una película de género en plena Sección Oficial de Cannes que por su explícito parecido. En mi caso, directamente me lleva al debut de Michael Mann, "Ladrón", así como a una "Tarde de Perros" de Al Pacino.

¿De qué va?

Un atraco que se tuerce... Connie logra huir pero su hermano Nick es detenido. Mientras Connie intenta reunir la fianza para liberar a su hermano, aparece otra opción: organizar su huida. Comienza entonces una larga noche en los bajos fondos neoyorquinos bajo el impulso de la adrenalina.

¿Quién está detrás?

Nacidos y criados en Nueva York, entre Queens y Manhattan, Josh y Benny Safdie llevan filmando desde que su padre les compró una cámara Hi-8, y en el 2001 fundaron con algunos amigos el colectivo Red Bucket Films, dedicada a captar momentos de la vida cotidiana neoyorquina con los métodos menos ortodoxos. Dos datos que se antojan necesarios para comprender en su totalidad, tanto la forma como el fondo con la que gestan su cine. "The Pleasure of Being Robbed" y "Heaven Knows What".

¿Quién sale?

Robert Pattinson presenta las credenciales necesarias para hacerse con el premio a Mejor Actor en su mejor interpretación desde "Cosmópolis". Y eso que viene de ponerse a las órdenes de James Gray, David Michod o Werner Herzog. El co-director Josh Safdie (en una asombrosa demostración de contención dramática) y el nominado al Oscar por "Captan Philips" Barkhad Abdi están a su servicio.

¿Qué es?

Ha sido encumbrada por muchos como el nuevo "Drive", más por el inesperado impacto que unos directores norteamericanos medianamente conocidos han tenido con una película de género en plena Sección Oficial de Cannes que por su explícito parecido. En mi caso directamente me lleva al debut de Michael Mann, "Ladrón", también a una "Tarde de Perros" de Al Pacino  o a las "Malas Calles" y el "Jó, que noche" de Martin Scorsese. 

¿Qué ofrece?

"Good Time" es una adrenalítica heist-movie intrínsecamente indie, un viaje alucinado y lisérgico, apasionado homenaje al cine norteamericano de los 70 que directamente se embarca en una imprevisible odisea nocturna y urbana propulsada por un entrañable amor fraternal. Precisamente, el que lleva a Robert Pattinson a buscar bajo cualquier medio una importante suma de dinero con la que pagar la fianza que pueda liberar a su hermano de la cárcel, tras haber sido éste arrestado consecuencia de un robo fallido. Aventuras nocturnas en la gran ciudad. El espíritu de "Jo, que noche" y "Malas Calles" como irrefrenable apogeo.

Mi compañero Víctor Esquirol acertadamente compara la relación de ambos hermanos con los Ratones y Hombres de John Steinbeck. Una referencia absolutamente inspirada, ya que tanto en una como en la otra nos encontramos con un hermano mentalmente discapacitado y otro que no cesa de protegerle y profesarle un amor incondicional. Además, el sueño que ambos persiguen, el que les lleva a incurrir en el robo y el crimen, no es otro que escapar y vivir placenteramente en Virginia. Sin más. También evoca claramente el espíritu del cine de los 70 norteamericano, el de esa irreductible contracultura que llevó a Sidney Lumet a rodar toda una “Tarde de perros”, donde el personaje a quien entonces daba vida Al Pacino, su disfuncional personalidad y excéntricas motivaciones, directamente nos lleva al interpretado aquí por Robert Pattinson. 

Pero si hay una virtud principal a destacar en “Good Time”, con permiso de la maravillosa interpretación de Robert Pattinson, esa es su factura formal, tanto por el tour de forcé que el habitual colaborador de Alex Ross Perry, Sean Prince Williams, nos brinda desde una dirección de fotografía que, empapada en luces de neón que se incrusta los cuerpos y rostros de sus protagonistas trabaja de forma absolutamente inaudita el digital, así como por la omnipresente banda sonora de registro transgresoramente electrónico que compone el brooklynita Daniel Lopatin para la ocasión. Y es en este punto cuando hace acto de presencia la evidente estela del primigenio Michael Mann. Los bajos fondos de Nueva York a corazón abierto, la figura del loser homenajeada desde el amor más incondicional. Nadie en la actualidad lo hace como ellos. Normal que la siguiente película de los Safdie nos llegue producida por todo un Martin Scorsese. El legado de sus “Malas Calles” está en inmejorables manos. New York, New York al son de dos fenómenos.


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