Crónica Cannes 2016: "Paterson" la belleza de la rutina

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Cannes 2016: "Paterson" la belleza de la rutina

Con la cálida y entrañable "Paterson", Jim Jarmusch nos ha regalado otra de las grandes películas del festival, una conmovedora carta de amor a la captura del proceso creativo como posible vía para encontrar belleza y estímulo en la monotonía a la que inevitablemente se ve abocada nuestra rutina.

¿De qué va?

Paterson es un conductor de autobús que vive en la localidad Paterson y que lleva una vida extremadamente rutinaria, todo lo contrario que sucede en el día a día de su esposa, cuyos objetivos vitales no dejan de cambiar pese a trabajar como ama de casa.

¿Quién está detrás?

Es, con todas las de ley, uno de los máximos exponentes del cine underground contemporáneo, icono insobornable de aquello que deberíamos considerar intrínsicamente indie. Marcado por el cine rebelde de Nicholas Ray, su estilo personal ha marcado gran parte de la historia del cine actual, aquel que por ejemplo, emula asíduamente su afán por contar pequeños microrelatos dentro de grandes historias. Es una de sus múltiples patentes y uno de sus grandes rasgos, como lo es también ese telón de fondo marcado por la estética decadente y experimental que tiene en el retrato ácido y emotivo de la figura del perdedor marginal como principal nexo en común. En "Paterson" sin embargo, no es el caso. La calidez en el aura que desprende de le distingue.

¿Quién sale?

Si algo nos ha quedado claro con "Paterson" es que Adam Driver ha nacido para el cine de Jim Jarmusch. Tanto su carismática fisicidad, como su imponente lenguaje corporal bien podrían encumbrarle como su nuevo actor fetiche. Y que decir de Golshifteh Farahani, descubierta por Ashgar Farhadi con "A propósito de Elly", "Paterson" supone la primera incursión,en el cine norteamericano de la maravillosa actriz iraní. Visto el resultado, ojalá suponga ésta la primera de muchas.

¿Qué es?

La belleza de la rutina

¿Qué ofrece?

Una cálida y entrañable carta de amor a la captura del proceso creativo como posible vía para encontrar belleza y motivación en la monotonía a la que inevitablemente se ve abocada nuestra rutina, para hacer estimulante la vida anodina que puede llevar a uno la obligación laboral de nuestro día a día, así como para aplacar a base de ternura y amor, la posible insatisfacción que puede llevar a provocar la perpetuidad de la vida en pareja. No es casualidad que tanto su protagonista como la ciudad que habita, coincidan en tener Paterson como mismo nombre propio. Tampoco que recorramos junto a él una semana en el que las situaciones se repiten: al fin y al cabo hablamos del hábito y la repetición a la que supuestamente nos vemos condenados en nuestra sociedad capitalista. Una suerte de síndrome del día de la marmota que Jarmusch neutraliza envolviendo a sus protagonistas en la belleza de la cotidianidad, o más bien dicho, embarcándolos en su búsqueda, en este caso a través de la creación de la poesía en el caso de él, así como de la música, la decoración y la cocina en el caso de ella. Una base conceptual cuyo lógico y previsible tratamiento debería ser el realismo, si no fuera porque es Jarmusch quien construye este embriagador micro-universo. El director de “Flores Rotas” nos dibuja con su inconfundible minimalismo, con su distintivo humor deadpan, una suerte de utopía íntima y urbana, que directamente nos invita a plasmarla en nuestro mundo real. Un sublime planteamiento, de profundo valor humano, de una sensibilidad cautivadora, que encumbra a "Paterson" como otra de las propuestas más genuinas, memorables y definitivamente grandes de cuantas disfrutaremos en esta nueva edición del Festival de Cannes. Para comérsela.

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