Crónica Cannes 2015: "Marguerite et Juliene" tragedia poppy

Autor: Joan Sala (Filmin)

Crónica Cannes 2015: "Marguerite et Juliene" tragedia poppy

Valerie Donzelli compite por vez primera en toda una Sección Oficial del Festival de Cannes con "Marguerite et Juliene", un guión que trata el amor incestuoso entre una pareja de hermanos, escrito en 1971 para François Truffaut y que el célebre cineasta dejó finalmente sin rodar.

¿De qué va?

Julien y Marguerite de Ravalet, hijo e hija del señor de Tourlaville, se aman tiernamente desde la infancia. Pero, al crecer, esa ternura se convierte en pasión insaciable. Su aventura escandaliza a la sociedad, que los persigue. Incapaces de resistirse a sus sentimientos, deciden huir.

¿Quién está detrás?

Valerie Donzelli, directora de "La reina de corazones" (descubierta en Locarno 2009), "Declaración de Guerra" (sensación de la Semana de la Crítica de Cannes 2011, candidata francesa al Oscar 2012 a mejor cinta de habla no inglesa, nominada seis veces a los César 2012 y más de 865.000 espectadores en Francia) y "Main dans la main" (premio al mejor actor en Roma 2012), vuelve al primera plana con "Marguerite et Julienne".

¿Quién sale?

La sutil y sensual Anaïs Demoustier (descubierta en "Bird People", protagonista además de "Una Nueva Amiga" de François Ozon) y la ex-pareja de la propia Valerie Donzelli que es además su actor fetiche, Jérémie Elkaïm.



¿Qué es?

"Soñadores" + "Maria Antonieta"

¿Qué ofrece?

"Marguerite et Juliene" aborda con tono tragicómico, absolutamente meláncolico, aunque también extrañamente vacilón, la paradoja sentimental en la tradición del cine deudor de François Truffaut, y lo hace sustentándose sobre elementos formalmente transgresores, anacrónicos y definitivamente posmodernos, destinados a contarnos un cuento de tintes tan románticos como funestos. La película gira en torno a una atracción irresistible entre dos personas que por ser hermanos, no pueden (o ya se sabe, no deberían) consumar su amor, y que camina sobre el hilo de una comedia ágil, propulsada por sentimientos desdichados que planean sobre los afectos y una irresistible atracción magnética, tal y como ya sucediera en su anterior "Main dans la main", con la sensible diferencia que en aquella ocasión sus tortolitos no podían llegar nunca a separarse, mientras que en "Marguerite et Juilien" en cambio, a toda costa se les impide unirse. Son los mimbres de una tragedia poppy con sello de autor. De una mirada que pese a lo formalmente trabajada que se siente (nada que achacar a su hermosa composición de planos y minucioso tratamiento de imagen) lamentablemente no elabora tanto la acción y la planificación de sus secuencias como exige su admirable envoltorio y empaque, lo que nos lleva a una obra mucho más atractiva, entretenida y fresca sobre el papel que profunda, contundente o definitivamente memorable en pantalla grande.

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