Crónica Cannes 2015: "Dheepan" Jacques Audiard en su máxima exponencia

Autor: Joan Sala (Filmin)

Crónica Cannes 2015: "Dheepan" Jacques Audiard en su máxima exponencia

Jacques Audiard tenía hoy la difícil misión de insuflar de necesario cuerpo, de un imprescindible toque cualitativo, a la mediocre participación francesa que este año ha participado Sección Oficial. Y digamos que lo ha logrado con "Dheepan", un thriller dramático sólido y carismático, rodado con absoluto secretismo y del que solo supimos de antemano que se centrará en un combatiente tamil srilanqués, refugiado político en Francia, en donde trabaja como portero de edificios en un barrio "rebelde" de la periferia parisina. Pues eso, al lío.

¿De qué va?

La guerra civil está a punto de terminar en Sri Lanka y la derrota está cerca. Dheepan decide huir. Parte con una mujer y una niña a las que no conoce, haciéndolas pasar por su familia, con la esperanza de obtener más fácilmente asilo político en Europa. Al llegar a París, la “familia” va de hogar de acogida en hogar de acogida, hasta que Dheepan consigue trabajo la como conserje en un edificio de los suburbios. La suerte está echada.

¿Quién está detrás?

Jacques Audiard y Thomas Bidegain, director y guionista de "Un Profeta" y "De Óxido y Hueso", vuelven a unir fuerzas para "Dheepan"

¿Quién sale?

Vincent Rottiers se une a Michael Caine, y probablemente a Tim Roth, como principal candidato a llevarse el premio al Mejor Actor.

¿Qué es?

"The Invader" + "The Wire"

¿Qué ofrece?

Un drama de cocción tan lenta como de carácter visceral que, coqueteando con el cine de género y profundizando en la denuncia sociopolítica, se revela tan febril como desgarrador, tan contundente como feroz, tal y como marcan los cánones del inconfundible sello que imprime a toda su obra su padre y autor. "Dheepan" es una muestra más de la capacidad que el director de "De Óxido y Hueso" atesora para adaptar la convención melodramática a su particular sensibilidad propia, y brindarnos así un potentísimo cuento filmado con brutal nervio y apabullante pulso. Su capacidad de aunar la denuncia política y social, con el relato íntimo y familiar, ensamblando finalmente así, un suerte de thriller demoledor, es digna de venerar. Y en este caso lo ha hecho encima partiendo del espectro íntimo y (pseudo)familiar, haciéndonos testigos directos de la violencia que se cuece en la periferia parisina desde la sugerente distancia que marca la mirada de su hermético y hastiado protagonista. Difícil misión la suya, que no contento de cumplirla con creces, nos brinda una de las mejores escenas de acción que probablemente disfrutaremos en Cannes, así como durante a lo largo del año (blockbusters y superhéroes incluidos), y que directamente nos evoca a su magistral "Un Profeta". Cuando la véan la entenderán. Buena señal.

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