Crónica Cannes 2015: "Carol" la sublimación de lo sublime

Autor: Joan Sala Fuente: Joan Sala (filmin)

Crónica Cannes 2015: "Carol" la sublimación de lo sublime

Por la magistral sutilidad y sensual fiereza con la que la mirada de Todd Haynes se ha revelado siempre que su cine ha abarcado el universo femenino, destacamos "Carol" como nuestra gran favorita para Cannes 2015 en nuestra previa. Presagios que hoy confirmamos tras al fin deleitarnos con ella. Es el rival a batir, una obra perfecta, prácticamente maestra, que ante todo se presenta con todo un estilazo y rebosante de emoción.

¿De qué va?

Nueva York, comienzos de los años 50. Therese Belivet es una joven dependienta de una tienda de Manhattan que sueña con una vida mejor cuando un día conoce a Carol Aird, una mujer elegante y sofisticada que se encuentra atrapada en un matrimonio infeliz. Entre ellas surge una conexión inmediata que irá haciéndose más intensa y profunda, cambiando la vida de ambas para siempre.

¿Quién está detrás?

Todd Haynes, el hombre que habló de Bob Dylan como nunca nadie lo había hecho cierra su magistral trilogía femenina con "Carol", brindando así el broche de oro que merecen tanto "Lejos del Cielo" como "Mildred Pierce". Y por si fuera poco, lo hace partiendo de la novela autobiográfica que Patricia Higsmith publicó bajo pseudónimo, "El Precio de la sal".

¿Quién sale?

Primero fue Julianne Moore, luego Kate Winslet y ahora Cate Blanchett y Rooney Mara. Con interpretaciones sublimes, rebosantes de matices, ambas muestran su candidatura, no solo a Mejores Actrices del Festival de Cannes, sino directamente al Oscar. Apuesta segura.

¿Qué es?

Una obra perfecta, prácticamente maestra, inevitablemente deudora del gran cine de Douglas Sirk, tanto en lo referente a su fondo como a su forma.

¿Qué ofrece?

Es el principal rival a batir, la gran candidata a llevarse la Palma de Oro. "Carol" sublima lo sublime y dicho esto me explico, para que nadie se líe. Partiendo de una puesta en escena de corte sofisticadamente clásico, rebosante de matices tan soberbios como delicados, apoyándose en una composición de planos tan estilosa como detallada y elegante, construyendo transiciones tan gloriosas como definitivamente inolvidables, caracterizando a sus protagonistas de forma tan minuciosa como delicada y compleja, Todd Haynes aborda sin embargo, un relato profundamente transgresor, de mimbres muy radicales para la época que habita, que no por ello deja de resultar profundamente emocionante y descomunalmente conmovedor. Es decir, que rascando su superficie, que por otro lado, se siente clásicamente sublime, damos con una película sublimemente radical cuando sobre el papel, bajo la dirección de cualquier otro nombre que no fuera Todd Haynes, tendría todos los boletos para revelarse en un clásico romance de época y poco más. Extraordinario logro, y no solo por el hecho de presentar una relación de amor lésbica en una época que no toca, también por la valiente, arriesgada y definitivamente inaudita toma de decisiones sobre la que se rigen ambas protagonistas (cuando la vean me entenderán).

En definitiva, un magistral deleite, escandalosamente sensible, que además de Palma, también huele a estatuílla de oro y que ante todo, aspira a repetir un reciente y memorable hito cannoise. Y ese no es otro que el de "La vida de Adele", porque no solo el azul que sobrevolaba a Adele Exarchopoulos y Léa Seydoux, incluso el rojo, también acaba por resultar un tono cálido en cuanto tiñe las maravillosas interpretaciones de Cate Blanchett y Rooney Mara, que es prácticamente casi todo el rato. Probablemente ellas también compartan premio y lo celebren brindando con la Palma de Oro. A ver quien les tose.

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