Crónica Berlinale 2020: "Malmkrog" una película muy pensada

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Berlinale 2020: "Malmkrog" una película muy pensada

"La ficción más común en nuestra vida es la historia, una historia que no es inmutable a la verdad”. Es la reveladora frase, la inmejorable presentación, para adentrarnos en "Malmkrog", la que probablemente sea la película más hablada, intelectual y desbordantemente filósofa que este servidor recuerda haber experimentado en mucho tiempo. Y es que para encuentro, el que llevan a cabo los cinco privilegiados que protagonizan la nueva y cerebral obra de Cristi Puiu, ilustre responsable de inaugurar y estrenar la sección competitiva Encounters. Y por la puerta grande.

¿De qué va?

Nikolai, un terrateniente y hombre del mundo, pone su finca a disposición de algunos amigos, organizando una estancia en su casa señorial. El tiempo discurre entre comidas copiosas y largas conversaciones en las que se debate sobre la muerte, el Anticristo, el progreso y la moralidad.  A medida que la discusión toma forma gradualmente y se abordan los diversos temas, cada uno de ellos expone su visión del mundo, la historia y la religión. Las horas pasan, la discusión se vuelve más acalorada, los temas se vuelven cada vez más trascendentes y las diferencias de cultura y puntos de vista se hacen cada vez más evidentes.

¿Quién está detrás?

Cristi Puiu, cineasta rumano capital y magistral donde los haya, adapta un texto del filósofo ruso Vladimir Solovyov. Si "La muerte del Sr. Lazarescu" (2005) es la primera, "Aurora, un asesino muy común" (2010) es la segunda y "Sieranevada" (2016) la tercera de las seis historias que Puiu ha enmarcado en su excelso homenaje dedicado al difunto maestro, Éric Rohmer y a sus “Seis cuentos morales”. Destacar que no es la primera vez que Puiu hace suyo un texto de Solvyov. Ya lo hizo, y por triple partida, en 2013, con su película menos popular y reconocida: "Tres ejercicios de interpretación" (2013).

¿Quién sale?

Frédéric Schulz-Richard, Agathe Bosch, Diana Sakalauskaité, Marina Palii y Ugo Broussot interpretan a un terrateniente, un senador, una joven condesa, un general y sus respectivas esposas. No por casualidad, son los propios actores que interpretaron "Tres ejercicios de interpretación", película realizada cuando eran actores no profesionales en el taller de Toulouse.

¿Qué es?

Ante todo, una película hablada y muy pensada que bien podría ser algo así como si Manoel de Oliveira se diera un festín con un Andrei Tarkovski pasado de de vueltas para acabar concibiendo su propio "Origen".

¿Qué ofrece?

Si "La muerte del Sr. Lazarescu" reflexionaba sobre el amor al prójimo, o mejor dicho, su ausencia en la sociedad contemporánea, "Aurora" lo hacía sobre el amor conyugal y su ausencia en el hogar o "Sieranevada" se inspiraba en el poema The Agathirsoi del rumano Aurel Rau para enmarcarse en el microcosmos familiar y la desintegración de sus valores como un insondable ente, la fascinante "Malmkrog" hace suyo un texto de Vladymir Solvyov para elevarse sobre todas ellas y hacerlo en su caso, a grandes rasgos, sobre el profeso de amor en las altas esferas. Y es que la vía que el maestro rumano elige para ello es la más docta, teórica y solemne posible. Pero también en su versión ambigua y rompedora. Una suerte de matrioshka filósofa, cuyo farragoso discurso adquiere forma de interminable y enredada espiral a medida que versa sobre la confrontación entre el bien y el mal, entre la guerra y la paz, la religión y el ateísmo, el progreso y la tradición, entre la cultura y la fe, la humanidad y la divinidad o el individuo y el colectivo, para acabar hilvanando un sesudo cuento moral que más allá de permitirse divagar sobre el Anticristo y penetrar en la indulgencia del autoritarismo político, tiene una doble lectura de rabiosa actualidad. De hecho, en ella hay lugar, incluso, para reflexionar sobre aquella dimensión histórica, social y política que supuestamente debería construir nuestra identidad europea. Ayer y hoy. Inabarcable y desbordante debate que lleva a sus ilustres comensales a resultar víctimas de sus propias ideas, su propio discurso. 

En definitiva, a terminar sometidos a una historia que, inevitablemente, siempre acaba por repetirse. Así de cáustica y mordaz es la erudita y verborréica propuesta de Cristi Puiu, cuya preciso y austero dispositivo formal, principalmente sustentado en las secuencias interiores, la cámara estática y los largos planos secuencia, se muestra más que nunca al servicio de la palabra. Y es que no para. Obra tan exigente como magna.



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