Crónica Berlinale 2019: "System Crasher" quién puede salvar a un niño

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Berlinale 2019: "System Crasher" quién puede salvar a un niño

El feroz y vigoroso debut en la ficción de Nora Fingscheidt ha sido el primero en proyectarse entre los cuatro títulos alemanes que optan al Oso de Oro. Y lo ha hecho a grito pelado. Como quién diría, ¿quién puede salvar a un niño?

¿De qué va?

En su salvaje búsqueda de amor, la enérgica e indomable Benni, una niña de 9 años abandonada por su madre y que vive en una familia de acogida, lleva a todos a su alrededor a la desesperación. 

¿Quién está detrás?

"System Crasher" supone el debut en la ficción de Nora Fingscheidt, un proyecto que desde su fase embrionaria ya acumuló múltiples reconocimientos. Entre ellos, el Progress Award en el prestigioso Festival de Cine de Les Arcs. De hecho, su anterior incursión en el documental, "Ohne diese Welt", ya fue galardonado con el Premio Max Öphuls.

¿Quién sale?

Si hay una principal virtud a destacar de "System Crasher" más allá del febril trabajo de cámara de Nora Fingscheidt, ese es el apabullante tour de force que nos brinda la jovencísima Helena Zengel (a quién el pasado año ya pudimos ver en la propia Berlinale protagonizando "Dark Blue Girl" en Generation). Y lo hace en la piel de una niña ferozmente disfuncional. Sorprendente, cuanto menos, que con tan corta edad sea capaz de interpretar un papel tan intenso y exigente. Y sí, el Oso de Plata a Mejor Actriz bien podría ser para una menor de edad que bordado un papel de lo más complejo y exigente. 

¿Qué es?

El pitido en los oídos.

¿Qué ofrece?

Niños criados en el seno de familias disfuncionales, rotas, erráticas o que simplemente no son capaces de comprender el gran mundo interior que puede encerrar un joven en sí mismo. Seres de luz, criaturas celestiales, el último (y primer) paso del recorrido circular nietzscheano: los niños. Porque, si crecer y madurar nunca es fácil, aún en el mejor de los casos, si el contexto no ayuda el camino puede torcerse hacía lugares jamás aconsejables. Y es precisamente uno de estos caminos a ninguna parte al que se ve abocado Benny en “System Crasher”.

La impactante ópera prima de Nora Fingscheidt  es un drama social de desbocada intensidad y de discurso ciertamente relevante que, aunque se muestre muy al límite, logra mantener la dignidad y no juzgar a sus personajes. Y es que lo que a la emergente directora germana parece verdaderamente interesarle, y no incidir en aquellos padres que jamás deberían tener hijos, tampoco en señalar la incapacidad de los servicios sociales para gestionar el conflicto y salvaguardar al menor. Lo que en cambio sí demuestra interesarle es reflexionar acerca de las posibles vías de regeneración que pueden reconducir a los niños que han sufrido la disfuncionalidad familiar en sus carnes de forma extremadamente prematura. De hecho, tal y como el propio título nos indica, son niños que mas allá de no encajar en una estructura social, directamente la erosionan. Pequeños rebeldes que por más que cuenten con una supervisión emocionalmente implicada, profesional y esmerada, se dan de bruces ante la imposibilidad de reconducirlos desde el actual sistema de prevención social.

Un contexto realmente interesante que es articulado a través de una propuesta formal regida por la estridencia desmedidamente permanente, por el constante tormento y griterío, por una tensión y una sensación de amenaza perenne en la que en todo momento impera la presencia de un rosa vivo que predomina como contraste ante la crudeza del tema que trata. En resumidas cuentas, una propuesta pasada de decibelios que aturde tanto como sacude. ¿Excesiva? probablemente ¿Distintiva? no lo duden.


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