Crónica Berlinale 2019: "Gracias a Dios" grito en el cielo

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Berlinale 2019: "Gracias a Dios" grito en el cielo

Romper la cadena del silencio, levantar alfombras o salir de ese otro armario que encierra el crimen sexual en su mas perversa versión. "Gracias a Dios" nos habla, en efecto, de aquellos quienes han sido violados por el clero (abusados es un término erróneamente utilizado que ya toca ser reemplazado por lo que verdaderamente es). Y lo hace, precisamente, en un tiempo en el que se destapa el escándalo de Montserrat, en el que un famoso e ilustre como James Rhodes relata con todo detalle su escalofriante historia en un programa televisivo puntero y en prime time). Coincidencia o no, ha sido en este exacto momento que, inspirándose en la historia real de las víctimas del sacerdote Preynat en Lyon y en los inicios de la Asociación Palabra Liberada, François Ozon también ha decidido poner el grito en el cielo utilizando el cine como arma arrojadiza, tirando de un sobrio su vez que instigador humanismo que bien podría llevarle a alzarse con el Oso de Oro. Lo tiene todo para ello.

¿De qué va?

Alexandre vive en Lyon con su esposa e hijos. Por casualidad, se entera de que el sacerdote le violó cuando era un boyscout sigue trabajando con niños. Se lanza en un combate al que no tardan en unirse François y Emmanuel, otras víctimas del sacerdote, con el fin de “liberarse” de sus sufrimientos a través de la palabra. Pero las repercusiones y consecuencias de sus testimonios no dejarán a nadie indemne.

¿Quién está detrás?

Todo apuntaba que el prolífico y polifacético François Ozon seguiría en su particular cruzada para homenajear el cine clásico desde diferentes registros. Fue a Billy Wilder, y en concreto a "Con faldas y a lo loco", a quién dedicó "Una nueva amiga", a Ernest Lubistch su aclamada y exquisita "Frantz" así como que fueron Hitchcock y De Palma quienes inspiraron su anterior "El Amante Doble". "Grâce à Dieu" sin embargo, bien parecía que podría llevarnos a Dreyer a través de la historia de tres hombres de hoy día que rondando la cuarentena empiezan a cuestionarse las vida para partir en una búsqueda existencial. No ha sido el caso sin embargo, ya que a quien nos hemos encontrado es el Ozon más humanista, el que menos lleva impreso su jocoso y provocativo sello de autor. El tema que trata bien lo reclama.

¿Quién sale?

El trío protagonista de la película lo forman los actores franceses Melvil Poupaud (un habitual del primigenio Ozon, a quien bien recordaréis por las sobrecogedoras "El tiempo que queda" o "Mi refugio"), Denis Ménochet (quien recientemente nos brindó uno de los papeles más memorables e igualmente escalofriantes del reciente cine francés, véase "Custodia Compartida") y Swann Arlaud (especialmente prolífico últimamente con títulos especialmente notables como es el caso de "El jardín de Jeannette"o la sorpresa de los pasados Premios César, "Un héroe singular"). Ellos son quienes encarnan a tres de los personajes reales que fundaron la asociación. 

¿Qué es?

Como si Robert Guediguian y Laurent Cantet rodaran un cruce entre "Spotlight" y "Sleepers" con ecos del #MeToo

¿Qué ofrece?

"Gracias a Dios" bien supone la película de Ozon que más carece de ese personalísimo sello de autor que siempre ha caracterizado su prolífica obra por su idiosincrasia jocosa y provocativa. Aquí apenas hay lugar a la ironía, no podía ser de otra forma tratándose de una llamada de urgencia en pos de la unión de las víctimas de abusos sexuales. Aquí y allá, sucede en Francia, también en España, y quizás sea el momento de atentar contra este mal indemne desde el reconocimiento público y la tolerancia cero. Y es que su nueva y magnífica obra se enmarca dentro de ese género valiente, muchas veces anticlerical, que se empeña en ver las contradicciones entre la gracia de Dios y la experiencia humana. Desde luego, así es, pero donde ante todo se enmarca es en el más escalofriante realismo, en la confrontación de la víctima con su verdugo, en la búsqueda de esas posibles vías que puedan finalmente llevar a dilapidar uno de los males humanos más viles y pérfidos. Como si de una nueva reivindicación de otro nuevo #MeToo se tratara, el director de "Frantz" apunta con objetivo certero a al impunidad que la iglesia tiene ante la ley, al negacionismo en el que ésta (e incluso quienes la padecen) se escudan a la hora de no aceptar las explicaciones unívocas sobre esta deleznable realidad. Es decir, más allá de señalar a quién perpetra, hacerlo también sobre aquel que aun sabiéndolo, mira hacia otro lado. Nunca mejor dicho, con la iglesia hemos topado. "Gracias a Dios" confronta el trauma desde un propuesta tan ágil como sólida, tan sensible como descarada, que ante todo cree en la palabra. Ellos también. Ojalá haya llegado finalmente su momento. Desde luego que Ozon habrá contribuido a ello.



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