Crónica Berlinale 2018: "Museo" la ruta sin maya

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Berlinale 2018: "Museo" la ruta sin maya

Tras haber obtenido en 2014 el premio a Mejor Ópera Prima por su película "Güeros", una obra de culto instantáneo que vive la nouvelle vague en "Temporada de Patos", el cineasta mexicano Alonso Ruizpalacios regresa al Festival de Berlín con su segunda película, "Museo", para luchar en este caso por el Oso de Oro.

¿De qué va?

“Museo” nos remonta a 1985, año en el que además de suceder uno de los mayores terremotos que jamás ha sacudido a México, también se llevó a cabo el robo arqueológico más importante de la historia de México. Dos jóvenes estudiantes de veterinaria robaron 140 piezas del Museo Nacional de Antropología la madrugada del 25 de diciembre de 1985. Esta película nos adentra en las vidas de estos hombres, antes y después del llamado robo del siglo. 

¿Quién está detrás?

Tras haber obtenido en 2014 el premio a Mejor Ópera Prima por su película "Güeros", una obra de culto instantáneo que vive la nouvelle vague en "Temporada de Patos", el cineasta mexicano Alonso Ruzpalacios regresa al Festival de Berlín, esta vez para tratar de obtener el Oso de Oro. 

¿Quién sale?

Para su segunda película, el emergente realizador mexicano se ha ganado a pulso la posibilidad de contar con una primera espada, estrella de primera línea, como bien lo es Gael García Bernal. También con el actor fetiche de Pablo Larraín, Alfredo Castro, así como con la argentina Leticia Bredice. Un reparto ‘latino-internacional’ en el que sin embargo es Leonardo Ortizgris, quien ya colaborara junto a Ruizpalacios en su anterior “Güeros”, y que bien merece una mención especial. Destacar que Gael García Bernal interpreta a Juan Núñez, quien en la vida real fue el autor intelectual y material del robo, así como Leonardo Ortizgris recrea a Benjamín Wilson (cuyo nombre verdadero era Ramón Sardina García).

¿Qué es?

Una réplica de la historia original.

¿Qué ofrece?

“Museo” podríamos definirla como una película intrínsecamente mexicana, que ante todo habla de la identidad, de la propia historia del país y que de una forma tan genuina como particular profundiza en su ética antropológica confrontando la preservación de su memoria con su comercialización y en definitiva, su saqueo.

Alonso Ruiz Palacios se inspira en hechos reales, los utiliza como génesis y base, para llevarlo a su propio universo, apartando el relato cinematográfico de la propia historia real. Y es que tal y como ya hiciera con “Güeros”, lo que “Museo” nos retrata es una juventud a la deriva, sin vocación ni rumbo alguno, que se embarca en una surte de trayecto sin destino concreto y de propósito confuso. Si en su ópera prima el objetivo principal era encontrar y saludar a Epimigenio, un cantante, real o no, que dicen, hizo llorar a Bob Dylan, en en su nueva película el propósito final de sus protagonistas no es otro que vender las piezas robadas del Museo de Historia cuando en realidad, el robo y contrabando de las mismas atenta con su propio idealismo. Es decir, un viaje sin destino alguno que sigue misma camino, ya que "Museo" es tanto un road-movie como una buddy movie, que nos habla de la amistad pero en este caso también, abraza el universo de las heist-movies (la secuencia del robo es maravillosa) para profundizar asimismo, en los mecanismos de la relación entre padres e hijos, o lo que vendría a ser, entre el país y sus habitantes. 

El factor clave y diferencial sin embargo, se nos revela desde su primer plano, en el momento que “Museo” se nos presenta como “una película basada en una historia que es una réplica de la original”. Una declaración de intenciones que en todo momento y a todos los niveles, se aplica y se sugiere: el decalaje intencionado, ya sea desde el sonido o la diacronía en las voces de los personajes se suceden, el juego con el enfoque-desenfoque es constante y son múltiples las escenas que en las que de forma imprevisible irrumpe el carácter metacinematográfico y autoconsciente. Una transgresión formal del todo coherente respecto a la (no) reflexión que “Museo” enarbola hacia el contexto artístico y arqueológico con el que supuestamente se salvaguarda la historia de un país. Virtudes indiscutiblemente genuinas que más allá de confirmar la inconfundible y personalísima impronta autorial de Alonso Ruzipalacios, encumbran su nueva película como una de las propuestas más relevantes presentadas en esta soporífera Sección Oficial.

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