Crónica Berlinale 2018: "Mug (Twarf)" en el nombre del padre, del hijo, y del espíritu santo polaco

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Berlinale 2018: "Mug (Twarf)" en el nombre del padre, del hijo, y del espíritu santo polaco

La realizadora polaca Małgorzata Szumowska vuelve a competir en Sección Oficial de la Berlinale tras hacerse con el Premio al Mejor Guión en la edición 2016 con su inclasificable "Body". en este caso lo hace con "Mug", una cínica lección social que deja en paños menores a su país natal.

¿De qué va?

Jacek ama el heavy metal, su novia y su perro. Su familia, su pequeña ciudad natal, sus feligreses, todos lo ven como un un tipo entrañable y divertido. Jacek trabaja en la construcción de la estatua más alta de Jesús en el mundo. Cuando un accidente severo desfigura su rostro por completo, todas las miradas se vuelven hacia él mientras se somete al primer trasplante facial en el país. 

¿Quién está detrás?

Una meditación extrañamente esótérica, inclasificablemente cómica, dramáticamente reflexiva, sobre la aguda crisis personal y existencial que conlleva la pérdida de los seres queridos. A camino entre el dolor más hermético e impenetrable y el humor negro más imprevisible y absurdo, Małgorzata Szumowska rodó con su anterior “Body”, la que ha sido sin duda, su mejor película hasta la fecha, merecedora del premio al Mejor Guión en la Berlinale 2016  Antes sin embargo, la directora polaca  ya era hija pródiga de la Berlinale tras participar con su ópera prima, “Ellas” (2012) en Sección Panorama y con “Amar al Prójimo” ( 2014) en Sección Oficial de la Berlinale 

¿Quién sale?

Especialmente destacada merece ser la interpretación que Mateusz Kościukiewicz hace de Jack, tanto en su primera parte, como un metalero enérgico, alegre y dicharachero, así como en toda la segunda parte tras sufrir el accidente. Un trabajo factorial de múltiples registros, complejo donde los haya, que bien le podría conllevar el reconocimiento como Mejor Actor

¿Qué es?

“Máscara” en la Polonia de hoy.

¿Qué ofrece?

Poco o nada parece quedar de la herencia de Lech Walesa en la Polonia de hoy, una figura cargada de controversia, no exenta de defectos, que sin embargo, también ayudó a millones de personas a liberar sus sueños de libertad, consiguiendo transformaciones más allá de la imaginación de cualquiera de la época. Cambios sociales tan necesarios entonces, como hoy día dilapidados, merced del populismo, el conservadurismo y el nacionalismo exacerbado que actualmente impera en el país del Europa del Este. Un carácter político y social que Małgorzata Szumowska nos retrata con la cínica lección social que nos brinda a través de “Mug”. De hecho, la primera secuencia de su nueva película buena cuenta nos da ello: una marabunta de personas esperan a que  unos grandes almacenes abran sus puertas en su primer día de rebajas. Llegado el momento, entran y corren en plan estampida, se desnudan quedándose en paños menores y se embarcan en la lucha por quedarse con la mejor oferta. Es decir, puro consumismo sin resquicio alguno de humanismo.

Un prólogo profundamente sugestivo que nos abre la puerta a la historia de Jacek, cuya vida diaria pivota sobre el heavy metal, su apasionada relación con su novia y su trabajo como peón de obra en la construcción de la Estatua de Cristo más alta del mundo que supera incluso al de Cochabamba, Cali o Río de Janeiro. Una estatua real, que bien debería simbolizar y buena cuenta debería dar del profeso de los valores cristianos que en teoría rigen la Polonia de hoy. No más lejos de la realidad, más allá de ayudar al prójimo, de arrimar el hombro y poner a su servicio toda su solidaridad, los familiares de Jacek, así como su novia o el resto de habitantes del pueblo que tanto lo apreciaban antes, no tardan en darle la espalda, en verlo como un monstruo del que desean tenerlo ante todo lejos. Es decir, todos los que le adoraban, a excepción de su hermana, la única que realmente demuestra quererlo, ahora le esquinan y lo ignoran. 

Bajo este provincial contexto, que bien es extrapolarle a un país entero, la que “Mug” nos dibuja es una sociedad completamente deshumanizada y desintegrada, además de incongruente e hipócrita respecto a los valores por la que supuestamente se rige. Los monstruos son ellos, a pesar de que así es como señalan al bueno de Jacek. Una crítica afilada y profunda que a pesar de ello, no llega exenta de agudo cinismo e inspirado humor negro, que sabe equilibrar su carácter realista (además de absurdo) con la fábula moral y que en el aspecto formal además, es del todo coherente al hacer uso fotográfico del efecto diorama (‘tilt shift’). Un recurso nada habitual y complejo que se emplea para miniaturizar los personajes respecto al cuadro que ocupan. Y es que ante todo hablamos de personas que poco de humano tienen.  Apenas nada.

Avatar por defecto de un usuario no logueado
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a contacto@filmin.es