Crónica Berlinale 2018: "Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot" la vida sobre ruedas

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Berlinale 2018: "Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot" la vida sobre ruedas

Tras su buena acogida a su paso por el reciente Festival de Sundance donde tuvo su premiere mundial, "Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot", el biopic que de la mano de Joaquin Phoenix, Gus van Sant dedica a el caricaturista John Callahan, compite por el Oso de Oro en la presnte edición de la Berlinale.

¿De qué va?

John Callahan es un chico de 21 años que sufre un grave accidente al ser golpeado por un coche. John acaba cuadraplégico, situación que transformará su vida para acabar convirtiéndose en uno de los dibujantes más conocidos del mundo. 

¿Quién está detrás?

Nos temíamos lo peor y así fue. Gus van Sant con subidón de glucosa ("Restless") o con arrebato new age y excedente de petrodólares ("Promised Land"). Adiós a la época de "Elephant", "Last Days" o "Paranoid Park", adiós también a la de "Todo por un Sueño". Una pesadilla cruel y funesta de la que esperábamos despertar con "Sea of Trees". No más lejos de la realidad, su última película probablemente suponga el mayor lunar de su carrera. Con "Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot" sin embargo, aunque sea desde su registro más académico, el que precisamente también le llevó a "Milk", parece levantar cabeza. 

¿Quién sale?

Joaquín Phoenix y Gus Van Sant  vuelven a trabajar juntos en una nueva película. Después de que Phoenix participara 20 años atrás en "Todo por un sueño", los dos colaboran nuevamente en "Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot". Y lo hacen secundados por un plantel de lujo en el que encontramos a Jonah HillRooney Mara y Jack Black. Quien da más.

¿Qué es?

O mejor dicho que no es: "La teoría del todo"

¿Qué ofrece?

Decía mi amigo y compañero Víctor Esquirol que resulta cuanto menos paradójico que Gus van Sant logre levantarse del tremendo batacazo que supuso su anterior “Sea of Trees” a través de la historia de un personaje que, precisamente, también renace tras sumirse en el agujero negro que le embarcó el alcoholismo primero, y la parálisis después. Y es que así es, sin grandes alardes y aunque sea desde el registro más académico, el responsable de "Milk" endereza el rumbo con "Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot". Una historia de superación al uso, que nada nuevo tiene que ofrecer, que cierto es también, tenía una ventana abierta a la transgresión, como podría ser experimentar más con una incursión en la animación, que lo hace pasando de puntillas, cuando podría haber sido su principal centro de ruptura y distinción. Sin embargo, nada que objetar ante este biopic ágilmente ensamblado y genialmente interpretado, de un inspirado sentido del humor que sabe mantener el equilibrio perfecto entre su carácter de película de entretenimiento y su obligado poso existencial, entre su inevitable cariz melodramático y su condición de comedia negra con la que no admite concesión alguna al drama lacrimógeno. Una vez más, el arte, pero sobre todo la compresión de quien te rodea, es el principal elemento sanador y regenerador. No estará entre las principales protagonistas del Oscar 2019 pero apuesto que alguna nominación le caerá: bien podría ser el caso de Joaquin Phoniex o Jonah Hill. En cuanto a Gus van Sant, veremos donde nos lleva con su próxima película. Lo que lamentablemente está dado ya por sentida es que nunca volverá a "Last Days" o "Paranoid Park".





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