Crónica Berlinale 2018: "Daughter of Mine" the sardinia project

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Berlinale 2018: "Daughter of Mine" the sardinia project

La realizadora italiana Laura Bispuri vuelve a competir en Sección Oficial de la Berlinale tras hacerlo tres años atrás con su reveladora ópera prima “Sworn Virgin”, un debut decididamente personal , suerte de "Boys don't cry", pero con sello autóctono y europeo, que le abrió el camino para un exitoso paso por distintos festivales de todo el mundo. Una promesa que hoy se ha hecho realidad con su segunda película, "Daughter of Mine".

¿De qué va?

Un remoto pueblo enlodazado y costero de Cerdeña. Una hija dividida entre dos madres, una que la crió con amor y su madre biológica, que instintivamente reclama su regreso.

¿Quién está detrás?

Laura Bispuri se inspira libremente en la novela autobiográfica de A.M. Homes The Mistress’s Daughter. A memoir ( editada en España por Anagrama bajo el título La hija de la amante)

¿Quién sale?

Dos de las grandes musas del cine italiano frente a frente: Valeria Golino y Alba Rohrwacher luchan por la joven Sara Casu con Udo Kier como testigo de excepción. 

¿Qué es?

Salvando mucho las distancias, algo así como "El país de las maravillas" + "The Florida Project"

¿Qué ofrece?

La realizadora italiana se embarca con su segunda película en el retrato de dos maternidades imperfectas y una infancia errante en un contexto escarpado y campestre, siendo la suya una singular historia iniciática que desprende verdadero amor por sus personajes, que transmite sentimiento a corazón abierto, que se siente tan visceral como sensible, a pesar de que en contadas situaciones el trazo melodramático resulta un tanto estridente, desmedido y excesivamente grueso. Un mal menor si nos atenemos a la compleja colisión de sentimientos que tienen lugar en "Daughter of Mine", donde tres mujeres luchan con sensibilidades primitivas a su vez que lidian con sus heridas y vínculos inextricables. Y menor aún sabiendo que estamos ante una realizadora que apenas empieza. Y es que ya se sabe, para un director es más difícil alcanzar el éxito con su segunda película que con la primera. Si te has consolidado con tu ópera prima, tendrás que superar las expectativas impuestas por tu debut o al menos, igualarlo. Toda la presión del mundo cae sobre tus hombros, y estar a la altura puede ser un reto para el que muchos no están preparados. No ha sido, sin embargo, el caso de esta joven directora que, lejos de 'pinchar', a demostrado tener un marcado sello autorial.

En su laureado debut, Laura Bispuri nos brindó una inmersión sensible y delicada, sobria y convincente, en el tardío viaje iniciático, tanto a nivel personal, como sexual, social y cultural, de una mujer con un mundo interior entero por conocer. "Sworn Virgin" nos mostraba el salto de la vida rural más tradicional, al día a día de la vida moderna milanesa, reflejado en un personaje embarcado de lleno en un proceso de tardío autodescubrimiento. Y ésta es precisamente la senda que sigue "Daughter of Mine", donde su principal protagonista, en este caso una niña que abraza la adolescencia, descubre, imita y cuestiona varios modelos a seguir hasta que poco a poco descubre quién es ella y lo más importante aún, cuales son sus verdaderas raíces. Como no podía ser de otra forma, lo hace rodeada de la más agreste ruralidad, atrapada por un inhóspito y marginal entorno natural impregnado de barro y sacudido por la miseria. La luz cálida del verano sardo se da de bruces con un turbulento proceso de crecimiento personal. Es decir, oscuridad y luminosidad para un retrato apasionante, sincero, que está rodado con pulse firme y enmarcado sobre un trabajo de fotografía muy trabajado, matizado y granulado. Definitivamente Laura Bispuri fue promesa pero es ya una realidad.



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