Crónica Berlinale 2017: “Ana Mon Amour” un amor bajo la influencia

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Berlinale 2017: “Ana Mon Amour” un amor bajo la influencia

Tras alzarse con el Oso de Oro en 2013, la magistral "Madre e Hijo" acabó convirtiéndose en el estreno más taquillero de la última década en Rumanía con más de 117.000 entradas vendidas, haciéndose además con ocho premios del cine rumano, los Gopos. Pues bien, su padre y autor, Calin Peter Netzer, vuelve al ruedo con “Ana Mon Amour”.

¿De qué va?

“Ana con Amour” se pone tras los siete años de la vida de Toma y Ana, dos jóvenes de la moderna Bucarest: desde su primer encuentro en la universidad, a la enfermedad mental de ella que los lleva al borde de la separación.

¿Quién está detrás?

Tras darse a conocer con las interesantes "Medalla de Honor" y "Maria", Călin Peter Netzer se ha convertido gracias a la magistral “Madre e Hijo”, ganadora del Oso de Oro en la Berlinale 2013, en uno de los principales exponentes del nuevo cine rumano junto a los Cristian Mungiu, Cristi Puiu o Corneliu Porumboiu.

¿Quién sale?

Además del intenso tour de force interpretativo en el que se embarcan Mircea Postelnicu y Diana Cavallioti (que a nadie le extrañe si ambos se llevan el Oso de Plata a mejores Intérpretes) “Ana Mon Amour” cuenta con las apariciones de dos figuras clave del cine rumano que a su vez son dos de los actores más prestigiosos y laureados: Vlad Ivanov (que en el piel de cura protagoniza la que probablemente resulte una de sus escenas más memorables) y el protagonista de “Los Exámenes”, Adrian Titieni, como psicólogo. Y es que hablamos del primer director de Rumanía que consiguió convencer a un político de enjundia para que formara parte del reparto de una película: ocurrió en 2009, cuando el antiguo presidente de Rumanía Ion Iliescu tuvo una breve aparición en “Medalla de Honor”.


¿Qué es?

Un amor bajo la influencia de Derek Cianfrance y Ashgar Farhadi

¿Qué ofrece?

Si en su anterior y magistral “Madre e Hijo” Călin Peter Netzer nos brindaba un ejercicio realista que exponía las grietas que supuraban una relación materno-filial con precisión de bisturí, “Ana Mon Amour” penetra con determinación en la relación sentimental que atañe a la vida de una joven pareja intelectual y moderna que tiene que hacer frente a la disfuncionalidad por la que se ven sacudidos merced al trauma psicológico que padece ella. Un trauma de cariz profundamente autodestructivo provocado en primera instancia por la ausencia de un padre biológico, tanto como por la presencia de un bizarro y siniestro padrastro (en “Ana Mon Amour” se sugiere todo aquello que no vemos).

Un conflicto que bulle a través de un enfoque profundamente psicoanalítico e introspectivo, que se plasma sobre en un cine directo, tenso y sin ambages plasmado a través de una cronología narrativa abruptamente desestructurada, así como de un intenso y visceral ejercicio de cámara constantemente incrustado a sus personajes y cuyo asfixiante efecto sobre el espectador resulta estar muy en consonancia a la hiriente y opresiva relación que experimenta su pareja protagonista. Claro está que en este caso, la misión de Calin Peter Netzer no es tanto exhortar los fantasmas del convulso presente y pasado socio-político de su país como cabría esperar tratándose del nuevo cine rumano en el que se enmarca (aunque si apunta con certero objetivo contra los irreversibles males que puede llegar a padecer la vida íntima de sus habitantes por crecer en una sociedad conservadora, radicalmente patriarcal y católica) como para trasladarnos con demoledora intensidad un destructivo amor en el que se percibe tanto dolor como ternura, un (des)amor verdadero que conmueve tanto como incomoda. A corazón abierto.

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