Crónica Berlinale 2016: "Boris sans Béatrice" el marciano cuento moral de Denis Côte

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Berlinale 2016: "Boris sans Béatrice" el marciano cuento moral de Denis Côte

"Boris sans Béatrice" bien podríamos enmarcarla como un inclasificable thriller psicológico profundamente introspectivo, que juega con referentes literarios, mitológicos, filosóficos, fílmicos y por supuesto, los culturalmente contemporáneos, para articular una absurda metáfora sobre los valores humanos y sociales por los que se rige el originario Québec de Denis Côte.

¿De qué va?

Es el particular proceso de redención de Boris, un hombre de espíritu fuerte y liberal, aunque igualmente egoísta, arrogante, insensible y orgulloso, que está casado con una ministra en el gobierno de Canadá que se encuentra permanentemente postrada en su cama víctima de una misteriosa depresión. ¿La razón? Hete aquí el quiz de la cuestión.

¿Quién está detrás?

Uno de los directores candienses más inclasificables, estimulantes y definitivamente marcianos del momento. Ganador del Premio al Mejor Director en Locarno por la extraña y excelente "Curling", responsable de convertir con "Bestiaire", un posible documental más de naturaleza (es decir, de siesta) de La 2 en un inquietante y desolador poema visual sobre unos animales salvajes atrapados en un entorno totalmente ajeno a su hábitat natural y, tras brindarnos en la Berlinale 2014 una suerte de "Thelma y Louise" pasada por el filtro de "Last Days" salpicada por el humor de Roy Andersson con "Vic Flo Saw a Bear", Denis Côte vuelve a la ficción con "Boris sans Beatrice" tras presentar el documental laboral "Joy of Man’s Desiring" en la sección Forum de la pasada Berlinale.

¿Quién sale?

La imponente presencia del alemán James Hyndman frente a ese ser de otro planeta que es Denis Lavant. Menudo par.

¿Qué es?

Lo más cercano al cine de Alex van Warmerdan, concretamente del de "Los últimos días de Emma Blank".

¿Qué ofrece?

"Boris san Béatrice" se presenta como el relato de un cuento moral que como tal, implica su obligada moraleja, lo cual no significa que no pueda incurrir en la subversión del mismo. Y cuentos morales precisamente son muchos los que hemos vivido en la gran pantalla, marcados siempre por la personal mirada de su padre y autor. Fue el caso de Éric Rohmer con su insobornable estilo, por su puesto, y ahora, salvando las distancias, claro está, es el turno de nuestro director quebecoise favorito, Denis Côte, cuya radical propuesta puede que no sea santo de devoción generalizado, tampoco pretende serlo. Muy en la línea del genuino cine de Alex van Warmerdan, "Boris sans Béatrice" bien podríamos enmarcarla como un inclasificable thriller psicológico profundamente introspectivo, que juega con referentes literarios, mitológicos, filosóficos, fílmicos y por supuesto, los culturalmente contemporáneos. Referentes variados y eclécticos que al servicio de un discurso cargado de crítico cinismo, nos muestra el conflicto individual que vive Boris, destapando sus cualidades pero ante todo, las ansias y debilidades socio-políticas por las que se rige un Québec marcado por ese supuesto confort neo-liberalista que comanda el más implacable y descarnado capitalismo. Es decir, Boris es Quebec, Quebec es Boris (además de su propio ombligo) y su mujer, ese ministro adormecido, ese pueblo que exige un cambio necesario y obligado en sus valores más básicos y primarios. Una satírica metáfora que, propulsada por el tono absurdo que caracteriza el discurso de su padre y autor, envuelta de un empaque formal rebosante de elegantes tableaux y con ese privilegiado añadido que es contar con Dennis Lavant para sus momentos wtf, acaba por encandilar.


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