Crónica Berlinale 2016: "Being 17" love is in the air

Autor: Joan Sala

Crónica Berlinale 2016: "Being 17" love is in the air

Menudos dos. André Techiné (como director) y Celine Sciamma (tras el guión) unen fuerzas para brindarnos una de las mejores películas disfrutadas hasta el momento en Sección Oficial. Como si la frescura y espontaneidad de Mia Hansen-Løve se diera de bruces con el cine agresivo y pasional de Xavier Dolan, "Being 17" es una distintiva teen movie, también una conmovedora película de despertar sexual adolescente que es, ante todo, puro sentimiento, todo corazón. Love is in the air.

¿De qué va?

"Being 17" nos cuenta la historia de Damien, hijo de un militar, que vive en un remoto pueblo de montaña francés con su madre médico mientras que su padre, piloto del ejército francés, está siempre ausente por misión. Damien es constantemente maltratado por un chico del instituto, Tom, cuya madre adoptiva está enferma. La repulsión y la violencia que muestran uno hacia el otro se va volviendo cada vez más problemática hasta que la madre de Damien decide acoger a Tom bajo su techo.

¿Quién está detrás?

El emblemático director de la magistral "Los Testigos", André Techiné (seleccionado seis veces a competición en Cannes entre 1979 y 2003, una vez en Venecia en 2001 y dos veces en Berlín en 2005 y 2007) cuenta con Celine Sciamma en el guión ("Tomboy", "Girlhood")

¿Quién sale?

Rostro ilustre de la nueva comedia francesa, Sandrine Kliberlain nos brinda en este caso un registro mucho más dramático que desde la contención, y aunque por supuesto, con sentido del humor, cumple con creces. Pero las verdaderas estrellas de la función son Kacey Mottet Klein (el inolvidable niño de "Sister" es ya un adolescente que de la mano de Sciamma y Techiné confirma su 'madera' para la interpretación) y el desconocido, aunque por lo visto, seguro, mañana archiconocido, Corentin Fila. Entre ambos saltan chispas, y en el mejor de los sentidos.

¿Qué es?

Mia Hansen-Løve + Xavier Dolan

¿Qué ofrece?

"Being 17" es una teen movie de reconocidos ingredientes es decir, una película de despertar sexual adolescente que tiene entre sus principales temas la homosexualidad tanto como el bullying y las relaciones familiares. Tópicos sociales y sentimentales que en mano de la fiereza y contundencia del discurso que caracteriza el cine de Celine Sciamma, así como el tacto y la inteligencia por el el que se distingue la mejor versión de André Techiné, nos llevan a las antípodas de lo que sería una coming of age expresada al uso. No en vano, estamos ante un ejercicio de cámara plasmado con absoluto garbo y apabullante nervio, interpretada con una visceralidad y sensibilidad descomunal por sus dos principales protagonistas y envuelta de un paisaje acaparado por una naturaleza tan abrumadora como hermosa, que juega un papel clave en el devenir de la acción. Pasamos de la nieve ingente que marca la estación invernal en sus dos primeros actos (y que no por casualidad, coincide con los sentimientos rabiosamente reprimidos y soterrados de ambos protagonistas) al sol cálido y floreciente por el que se rige la primavera (y en consecuencia, la liberación de sentimientos que ello conlleva). Es bajo este excitante contexto, que asistimos a una suerte de entrañable triángulo amoroso (que no por ello sexual) entre un adulto y dos jóvenes que, en el caso de Tom y Damien, desemboca en una magnética espiral de odio y atracción. Como si la frescura y espontaneidad de Mia Hansen-Løve se diera de bruces con el cine agresivo y pasional de Xavier Dolan, "Being 17" abarca una intensa capacidad emocional desde la implacable sobriedad por la que se rige su sólida ejecución. Desde "Los Testigos" que no disfrutamos una obra de Techiné a tan soberbio nivel. Su nueva película es puro sentimiento, todo corazón.

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