Crónica Berlinale 2016: "A Quiet Passion" gritos y susurros

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Berlinale 2016: "A Quiet Passion" gritos y susurros

Que un mismo año podamos disfrutar por doble partida de Terence Davies es una maravillosa (diríamos única) experiencia que no podemos pasar por alto. Primero fue el proyecto de sus sueños. El director británico al fin entonaba la adaptación de "Sunset Song" de Lewis Grassic Gibbon, en 65 mm, y de la mano de Peter Mullan (vista en San Sebastián, está pendiente su estreno comercial en España de la mano de Surtsey Films) y ahora al fin le llegó el turno a "A Quiet Passion" con Cynthia Nixon haciendo de Emily Dickinson. Regalazo.

¿De qué va?

La historia de la poeta americana Emily Dickinson, desde su infancia hasta convertirse en la famosa artista que conocemos.

¿Quién está detrás?

Seis largometrajes realizados entre 1984 y 2008 dan una idea de la minuciosidad y la dedicación con que Terence Davies elabora cada una de sus obras. Los encuadres, los movimientos de cámara, las muy escogidas y significativas músicas y el inusual trabajo con los actores protagonizan su narrativa, revisando la memoria de la sociedad desde las emociones personales y rescatando la historia desde un punto de vista opuesto a los grandes acontecimientos oficiales, con un discurso tan lírico como contundente. Cabe destacar que sin embargo, según pasan los años, Davies parece volverse más prolífico y no lo contrario. Que en los últimos cuatro años haya realizado 3 películas ("A Quiet Passion" ya la tiene prácticamente lista) dan buena fe de ello. Toca celebrarlo.

¿Quién sale?

Cynthia Nixon ofrece una interpretación simple y llanamente, antológica, cargando la película sobre sus espaldas y demostrando una capacidad de contención dramática y de intensidad gestual totalmente descomunal. Parecidos razonables aparte, lejos de la simple mimetización, la suya es una interpretación memorablemente estoica a todos los niveles. Emily Dickinson le pertenece.



¿Qué es?

La película más académica, aunque no por ello menos personal, de Terence Davies.

¿Qué ofrece?

Quizás no tenga el poder elegíaco de sus anteriores películas, el tratamiento biográfico del personaje que retrata tampoco lo exige. En "A Quiet Passion" Terence Davies articula una puesta en escena eminentemente teatral y austera (apenas salimos de los interiores de la mansión familiar en la que Dickinson está recluida) para profundizar en la persona detrás de la poetisa, para dedicar una carta de amor a Emily Dickinson (tanto como a Cynthia Nixon) con un registro dramático que a momentos bien nos puede evocar el soterrado desgarro que subyace en el cine de Bergman. Hablamos de un biopic que ante todo se siente sobrio y solvente, que viene marcado por el carácter existencial, tanto como el espiritual, de un mito de la poesía. Sus miedos, sus valores, sus frustraciones (tanto a nivel social como sobre todo íntimo y sentimental) son el epicentro de esa sigilosa pasión que Davies logra extraer del alma y corazón de una artista rebosante de carácter y carisma. Y lo hace a través de diálogos que resultan tan agudos como reveladores, con esa cruda y pudorosa puesta en escena que el severo temperamento y la agerrida idiosincrasia de su asceta diva exige, regalándonos de paso sublimes momentazos a nivel directorial, en los que destacan dos travellings por los que seguro, recordaremos "A Quiet Passion". No es el caso, sin embargo, de unos primeros planos que en todo momento brillan por su ausencia. Aquí no hay lugar para la condescendencia ni menos aún, para manipuladores efectismos. Que su estreno mundial no haya tenido lugar en la endeble Sección Oficial que la Berlinale ha presentado este año, da que pensar.

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