Crónica Berlinale 2012:"Cesare deve morire" Shakespeare entre rejas

Fuente: Joan Sala (filmin)

Crónica Berlinale 2012:"Cesare deve morire" Shakespeare entre rejas

Reconozcámoslo, si de buenas a primeras me propusieran llevar el "Julio César" de William Shakespeare a una cárcel italiana de máxima seguridad para que sea interpretado por los presos y realizar un documental al respecto, seguramente me lo tomaría a broma, una broma que no lo es tanto visto el resultado de "Cesare deve morire", película que tiene el logro de haber acaparado los primeros aplausos de la Berlinale. No cabe duda de que el premio debería tenerlo asegurado.

¿De qué va?

La interpretación del Shakesperew de Julio Cesar  llega a su final y los intérpretes reciben una cerrada ovación. La luces se apagan; los actores dejan el escenario y regresan a sus celdas Todos son internos de una prisión de máxima seguridad romana.

¿Quién está detrás?

Los ilustres hermanos Taviani, autores de cine fuertemente politizados, influidos sobre todo por Roberto Rossellini, ambos llevan trabajando toda su vida como escritores, directores y productores de forma inseparable en todas sus obras.Entre sus principales joyas "Kaos", "No estoy solo" o "Tu ríes".

¿Quién sale?

Un grupo de presos en una cárcel de máxima seguridad italiana entre los que encontramos criminales, asesinos, traficantes de drogas o mafiosos de la camorra napolitana. Ellos son las inesperadas estrellas de la función.

¿Qué es?

Shakespeare entre rejas

¿Qué ofrece?

En pocas palabras, la propuesta más reveladora vista en lo que llevamos de Sección Oficial en la Berlinale. 75 minutos resultan más que suficientes para que esta curiosa experimentación cinematográfica se eriga en la gran revelación del festival, siendo capaz de fusionar el documental con el teatro para embarcarse en un absorbente proyecto cinematográfico impregnado de una gran sensibilidad humana y dotado en todo momento por un abrumador talento artístico que, entre sus muchas virtudes formales, tiene la de alternar un portentoso blanco y negro (ensayos, preparación) con el color (representación de la obra). A su merced queda una prueba más de la universalidad del texto de Shakespeare, cuyo significado cobra vida incluso, entre los presos de una cárcel de máxima seguridad. Según interiorizan el guión y llevan cabo los primeros ensayos, comienzan aflorar viejas rencías y sentimientos encontrados, desde los remordimientos del pasado a las envidias del presente, provocando finalmente que la revolución que ensayan para interpretar en el escenario también cobre vida en su propio interior. La mejor conclusión posible nos la da uno de los reclusos  en la finalización de esta fabulosa reflexión artística: "ahora que he conocido el arte es cuando más preso me siento en esta cárcel". Toda una joya que se ha ganado a pulso su presencia en el palmarés final.

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