"Bella Durmiente" cuéntame un cuento

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

"Bella Durmiente" cuéntame un cuento

"Un secreto para muchos en su tierra". Con estas palabras nos presentaba al responsable de la hechicera y fascinante "Bella Durmiente" el Festival de Sevilla. A sus 65 años, un icono del cine experimental español como lo es Ado Arrietta estrena en Las Nuevas Olas su estimulante y particularísima versión del cuento de los hermanos Grimm. Y lo hace tras 25 años sin rodar un largometraje. El suyo, un retorno por la puerta grande que desde Filmin abrimos de par en par

¿De qué va?

El Príncipe de Letonia, que solo encuentra solaz tocando la batería, se empeña en encontrar el reino de Kent, donde la princesa Rosamunde y su corte llevan dormidos cien años bajo un hechizo. Una arqueóloga de la Unesco aparece para ayudarle.

¿Quién está detrás?

Tras 25 años sin rodar un largometraje, el veterano cineasta experimental Ado Arrietta, inventivo y auténtico donde los haya, vuelve al ruedo desde tierras francesas. Su debut en el cine se dio a finales de los años 60 y aún y así es para muchos cinéfilos de España (yo incluido) un perfecto desconocido. Algo falla, más aun si nos atenemos a la arrebatadora peculiaridad con la que nos ha obsequiado "Belle Dormant". Toca mirar hacia atrás.

¿Quién sale?

El inolvidable protagonista de "Los amores imaginarios" de Xavier Dolan, de "You and the Night" de Yann Gonzalez o de "L'Age Atomique" de Helene Klotz se pone al servicio de Ado Arrietta. Es decir, de ponerse a las órdenes de tres apabullantes enfants terribles a ser protagonista de quien debería estar entre uno de los grandes referentes de ambos tres. Desde luego, sabe escoger. A Niels Schneider le acompañan la hermosa y sensual Agathe Bonitzer ("La Religiosa", "Una Botella en el mar de Gaza"), Mathieu Amalric, Pascal Greggory, Serge Bozon e Ingrid Caven. Gran plantel.



¿Qué es?

La versión más imprevisible, simpática y estimulante que un servidor ha disfrutado jamás de "La Bella Durmiente"

¿Qué ofrece?

No es la primera vez que Adolfo Arrietta hace suyo un cuento de hadas. Ya lo hizo 25 años atrás cuando en 1991 adaptó el relato de Los Caballeros de la Mesa Redonda en "Merlin". Sin embargo, tal y como él mismo afirma, la gran diferencia entre ambos proyectos es que lo que le llevó a "Merlin" era su fascinación por el personaje demoníaco Ginifer mientras que, la razón principal por la que ha adaptado "Belle Dormant" responde simple y llanamente a que siempre fue el cuento favorito de su infancia. Y de hecho, ha esperado 25 años desde su última película rodada para llevarlo a cabo. Un dato muy a tener en cuenta o mejor dicho, un dato básico en el que se ve reflejado el extremo cariño con el que esta particularísima adaptación está plasmada. De hecho, "Belle Dormant" presenta la paradójica virtud de resultar excepcionalmente ambiciosa sin aparentemente serlo. Es decir, su elaboradísimo tratamiento escénico (que entre otras muchas virtudes nos regala un baile y unas transiciones para el recuerdo) así como su arrebatador tratamiento estético (tanto desde su enfoque fotográfico como a nivel de vestuario y decorados) la enmarcan en un contexto de máxima ambición. Sin embargo, y es en este punto donde principalmente me acaba ganando, la intención de Arrietta no es la de dotar a esta adaptación de un significado expansivo ni mucho menos metafórico. En este sentido, su ambición no es otra que la de obsequiar al público con un divertimento a través de una personalísima adaptación de un cuento que tiene en el excéntrico empleo del anacronismo, en su despreocupado tono y su jocoso tratamiento, sus principales puntas de lanza. El resultado final no es otro que un deleite cinematográfico que resulta tan sofisticadamente transgresor como definitivamente sublime. Fan.




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