Anatomía de un desastre fascinate: Fire Walk with me (parte I)

Fuente: María Gacho (vía Grantland)

Anatomía de un desastre fascinate: Fire Walk with me (parte I)

En el año de su 20 aniversario, nuestros compañeros de Grantland nos brindan 20 claves sobre la precuela de Twin Peaks, Fire Walk with me, quizás, la película más rara e ¿injustamente? maldita de David Lynch.

Twin Peaks: Fire Walk With Me se estrenó en cines hace 20 años. Abucheada en Cannes y aniquilada por la mayoría de los críticos, la precuela de la brillante serie de ABC TV creada por Lynch junto con Mark Frost en 1990, indaga en los últimos días de la reina del baile del pequeño pueblo y futuro MacGuffin, Laura Palmer (Sheryl Lee). La película tan sólo consiguió recuperar alrededor de 4 millones de dólares de los 10 millones de presupuesto que una compañía francesa dio a Lynch, contando con los buenos resultados que obtuvo en Japón. No volvería a dirigir otra película en cinco años. Fueron sus vacaciones más largas como director (han pasado seis años desde el estreno de Island Empire, pero durante esta etapa el director ha estado ocupado grabando con Danger Mouse, vendiendo granos de café por Internet o dirigiendo anuncios de Dior).

Quizá porque era una precuela de la serie, fue condenada desde el principio. El hecho que fuera una gráfica y rigurosa película sobre la adición y el incesto, que acaba con el brutal asesinato de la protagonista, no ayudaba. “Como Pesadilla en Elm Street dirigida por Michelangelo Antonioni...un completo disparate”, escribió Owen Gleiberman de Entertainment Weekly...y esa fue una de las mejores críticas. Incluso un defensor a ultranza como Quentin Tarantino quedaba impresionado: “ Después de ver Twin Peaks: Fire Walk With Me en Cannes, David Lynch ha desaparecido de tal manera que se me quitaron las ganas de ver otra de sus películas hasta que estrene algo diferente. Y sabes que le quiero.”

En realidad, esta reacción tan hostil hacia la película puede llegar a ser comprensible. Se supone que directores como David Lynch no hacen series de televisión de éxito, sino que se dedican a indagar en sus propias obsesiones, incluso si ello significa poner a prueba la benevolencia de sus fans y desconcertar a los que no lo son. ABC presionó a Lynch y a Frost para desenmascarar al asesino de Laura Palmer en la segunda temporada de la serie, el director perdió el interés, dejó que otros interpretaran su visión de la historia y que la soap-opera siguiera su curso sin él. Con Fire Walk With Me, en cambio, Lynch volvía a las andadas recuperando la mitología original con su estilo más tradicional, mostrándonos a una Laura Palmer casi como una mártir atrapada en una maniquea pelea entre la luz y la oscuridad.

La pregunta es, ¿me voy a enterar de la película sin haber visto la serie? Según cómo lo plantea Lynch, no. Es verdad que es una precuela, pero el film viaja en el tiempo y en el espacio para recuperar tramas perdidas de la serie. Aunque esto es lo que la hace fascinante, en cierto sentido, la película más inflexible e implacable de Lynch es la que hizo mientras luchaba con el fantasma de una serie cancelada. Apreciemos de una vez por todas la película más despreciada de David Lynch. Y no, para vuestro alivio,  no contiene gusanos de arena ni tampoco a Sting con tanga metálico.

Alerta Spoiler: Aunque ya haya develado, más o menos, el final en el segundo párrafo, hay que tener en cuenta que éste artículo es un ensayo sobre una película de hace veinte años basada en una serie de veintidós. Si has conseguido vivir todo este tiempo sin descubrir quien asesinó a Laura Palmer, tienes algo menos de 600 palabras antes de desenmascarar al culpable.

1. Slavoj Zizek, el filósofo friki de las películas, es fan. Citó Fire Walk With Me en lugar de la serie de televisión, como lo más emblemático del “verdadero” David Lynch.

2.... igual que también lo son los miembros de Phish, que llamaron al weekend-long 1997 festival “The Great Went” por un diálogo del súper desagradable Jacques Renault. Otro fan declarado es Mike Patton de Faith No More, que grabó con su proyecto paralelo Fantomas el tema de Angelo Badalamenti, Fire Walk With Me como un escalofriante baby-makin' music. Básicamente, entre Slavoj, Phish y Patton, tienes la perfecta lista de invitados para una inteligente pero irritante cena de 'colegas'.

3. 2666, la monumental novela del escritor chileno Roberto Bolaño, incluye una conversación sobre la filmografía de Lynch entre un periodista y un encargado de un motel de pueblo que le está dando indicaciones de cómo llegar a un cyber-café llamado Fire Walk With Me, algo que dejó perplejo al reportero. “El encargado se encogió de hombros y dijo que todo México era un collage de homenajes diversos y de gran alcance a la obra de Lynch".

4. Los títulos de crédito se suceden en lo que resulta ser un primer plano de una pantalla de televisión encendida, de repente alguien destroza la tele con un hacha. Este asesinato de la televisión parece un momento poco común, hemos de decir, de simbolismo obvio para ser Lynch, es decir, alguien que quiere acabar su serie en sus propios términos. También puede ser otra pista de que ésta será una película en cuyas pantallas, y otras superficies parecidas como fotografías o espejos, son, en realidad, fronteras porosas entre una realidad y la siguiente.

5. La primera cara que aparece en pantalla es Lynch, de perfil, con una silueta hitchcockiana proyectada en la pared (como bien corresponde al director que más profundizó en la dualidad y la femme fatality con Vértigo). El director repite el mismo papel que interpretó en la serie como el jefe de departamento del FBI Gordon Cole y superior de Dale Cooper, que era prácticamente sordo a pesar de los aparatos que llevaba en ambos oídos. David Lynch grita todas sus líneas de diálogo en lo que, básicamente, resulta una versión exagerada de su voz habitual. “Ponme con el Agente Cherter Desmond de Fargo, Dakota” dice a su asistente, estableciendo la trama del primer acto de la película con un solo movimiento, el de un estimulante y atrevido “meta-momento” del director gritando !Acción! en pantalla.

6. Antes de aceptar el papel de Dale Coper, Kyle Maclachlan, que había trabajado anteriormente con Lynch en Terciopelo Azul y Dune, estaba supuestamente descontento con la dirección que había tomado la serie en la segunda temporada una vez Lynch se bajó del carro. La película fue anunciada un mes después de que saliera el último episodio de la serie, pero se pospuso cuando MacLachlan se negó a participar. Finalmente, alguien le convenció para que volviera en un largo cameo. El actor les dio cinco días, y eso se puede apreciar ya que la mayoría de las escenas de MacLachlan son en una oficina. Lynch y el co-guionista Robert Engels reescribieron el prólogo alrededor de Desmond, un federal muy duro interpretado por Chis Isaak, al que Cole manda al pueblo de Deer Meadow, Oregon, para investigar el asesinato de una camarera con la ayuda del patólogo del FBI, Sam Stanley (un Kiefer Sutherland en uno de esos grandes papeles del actor, interpretando a un ineficaz cerebrito, de esos de los que nunca nadie habla lo suficiente, veáse Melancolía).

7. El nombre de la victima es Teresa Banks, alguien la mordió hasta matarla, la envolvió en un plástico y la lanzó rio abajo. Todo esto resulta familiar, es lo que le pasó a Laura Palmer un año más tarde. Por consiguiente, la primera media hora de Fire Walk With Me se desarrolla como una versión de un universo paralelo del piloto de Twin Peaks, localizado en un pueblo menor, más feo, más silencioso y, en definitiva, peor. Twin Peaks, al menos, tenía un aspecto bucólico de los años 50, que distraía al observador casual del alto nivel de crímenes violentos y la posible proximidad a las puertas de un sitio parecido al infierno. Los locales eran excéntricos, pero también eran generalmente amables y de una forma extraña, alegres en su excentricidad. La camarera del Double R Diner en Twin Peaks era Peggy Lipton; cuando Isaak y Sutherland visitan el chiringuito de Deer Meadow donde trabajaba Teresa, les dan la bienvenida…si a eso se le puede llamar bienvenida, claro. Irene, una mujer dominante y sin remordimientos con los dientes manchados de nicotina, es quien les atiende. Toda la gente de Deer Meadow son raros y parecen tener el cerebro podrido, como si el agua del pueblo viniera de un rio contaminado por una fábrica de plomo. Es difícil de explicar lo perturbador que puede resultar, y lo equivocado que uno puede estar, si espera encontrar en la película al reparto original. Sería algo así como imaginarse los primeros treinta minutos de la película de Los Simpson comenzando en un triste Shelbyville que resulta estar poblado por unos clones medio lobotomizados de Homer o Bart.

8. Tras un momento muy tenso y decisivo en la oficina del sheriff,  Stanley le dice a Desmond “Agente Desmond, me imagino que la oficina entera, muebles incluidos, cuesta alrededor de 27.000 dólares.” Sutherland es muy bueno en esto (Joe Bob Briggs, 2002, refiriéndose a Sutherland: Gran sorpresa que la mejor actuación de la película sea la de...un actor. Prácticamente, el reparto entero de la película lo compone el director, un músico, una especie de mimo, una chica haciendo de muerta y una estrella de cine). Y tampoco está mal Chris Isaak como Desmond, un detective con su propio modus operandi (como Cole le describe), es decir, que está dispuesto a romper narices a la gente si estos sueltan prenda.

9.Tambíen es genial la presencia del decaído terminal, habitual en la filmografía de Lynch, Harry Dean Stanton, como Carl Rodd, el casi patológicamente atormentado dueño del Fat Trout Trailer Park donde vivía Teresa antes de morir. Desde su muerte, Carl tiene que escoltar un verdadero desfile de agentes de la ley hasta la caravana de la victima y esto le supone una verdadera angustia. “Es cómo, más mierda que tengo que hacer ahora”, dice sonando, no solo disgustado, sino tambíen afligido. Carl podría ser el bastardo más miserable del pueblo, que ya es decir, la tirita de su cara está manchada con sangre seca, lleva una camisa de franela debajo de una bata de franela y huele a enfisema pulmonar andante. Ahora que se ha convertido en el propietario de un trailer park de gran importancia para un caso de asesinato, las cosas han ido peor para el viejo Carl. Cuando Chet y Sam van a interrogarle les ofrece “una taza de Buenos Días, America” que, por supuesto, es un café podrido. Una vieja mujer aparece por la puerta de la caravana con una bolsa de hielo en la cara, lo que distrae a Carl y le deja en trance. Cuando vuelve, tiene algo que decir a los federales: “He estado en otros lugares” algo así como una justificación o cómo si se lo hubieran preguntado, “Solo quiero quedarme en el sitio del que provengo” ¿Sabía este hombre que ese era un sitio dónde la gente caía por grietas y desaparecía? Las películas de David Lynch están llenas de escenas donde grandes personajes aparecen de repente para decir algo raro y luego desaparecen sin irradiar nunca un ápice de tristeza. Pensad en Jack Nance delirando sobre un perro que se ha inventado o, posiblemente comido, en Corazón Salvaje.

10. Hablando de desapariciones: De vuelta en la oficina del FBI en Filadefia, aparece David Bowie, !sí David Bowie! como el desaparecido Phillip Jeffries, que se adentra en la historia a través de otra grieta bi-dimensional (es invisible a simple vista, pero nosotros le vemos deslizarse más allá de Cooper en un monitor de seguridad). Jeffries cuenta una serie de locuras a Cole y Cooper, describe como presenció un congreso de seres sobrenaturales en una habitación encima de un ultramarinos, a la vez aparecen flashes de la reunión en la que se encuentran fantasmas de la serie, como el enano y el manco. A continuación, Jeffries se esfuma como si nunca hubiera estado allí. Llega una llamada de Deer Meadow: El agente Desmond también ha desaparecido. El misterio está servido al derrumbarse el primer acto, prefigurando la estructura bifurcada de las posteriores películas de Lynch, como Carretera PerdidaMulholland Drive, que a medio camino se rompen y reconstruyen.

continuará...

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