"Yo hago películas para comunicarme con los espectadores, pero no para que solamente se proyecten un día en un festival."
Es uno de los principales realizadores de Israel. Tiene en su haber películas del calibre de La novia siria (2004), ganadora de 18 premios internacionales y estrenada en todo el mundo; Gmar Gavi’a (Final de copa) (1992), que participó en los festivales de Venecia y de Berlín; Zohar (1993), la película de mayor recaudación en Israel en los años noventa; Pituy (Tentación) (2002), basada en un superventas israelí.1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
Yo hablaría de una especie de mezcla.
Crecí en Estados Unidos, así que mi infancia y juventud están influenciadas por las grandes películas americanas de los 50 y de los 60.
Pero creo que mi punto de inflexión se produjo cuando tenía unos 16 años y vi “Mi vida es mi vida” (“Five easy pieces”), dirigida por Bob Rafelson con Jack Nicholson.
De repente esta película cambió mi perspectiva con respecto al cine, me sentí muy cercano a los personajes que veía en la pantalla. Pensé que reflejaban mi vida. Son cosas que piensas cuando eres joven (risas).
Fue en ese momento cuando decidí dedicarme a hacer películas.
Crecí disfrutando con las películas de acción. Ibas a las sesiones dobles de los sábados por la noche a ver cualquier estúpida película y me encantaba.
Pero por otra parte, cuanto más cine veía sentía que quería algo más del cine. Así que en esa época empecé a ver cine europeo, tanto de la Europa occidental como de la del este.
Resumiendo, por un lado me gusta la habilidad y el estilo de comunicarse con el público de los directores norteamericanos, y por el otro, ese estilo más profundo y filosófico de los directores europeos, sobre todo de los clásicos.
Creo que es un claro reflejo de lo que a mí me interesa y que también me gusta transmitir en mis films, esa mezcla de culturas, entre Este y Oeste.
2- ¿Un director de cine al que admires?
Pienso que cuando empecé mi gran ídolo era Jean Renoir, el director francés, por su humanismo.
Especialmente con “La gran ilusión”. Un film de una gran belleza.
Él fue mi modelo durante muchos años.
Después de Renoir, gente como John Huston, Polansky, los primeros films de Bertolucci, de Wim Wenders, de Fassbinder o de Ken Loach.
Pero de hecho, por raro que suene, debo decir que me gustan todos los directores del planeta, porque incluso cuando ves una mala película aprendes algo, aunque sea lo que no se debe hacer (risas).
Actualmente hay muchas posibilidades de ver todo tipo de cine, de gente de diversas generaciones y creo que eso es muy bueno, que puedes aprender mucho de cada plano, de cada secuencia.
Me gusta pensar que actualmente no tengo ídolos, si no que me dejo impregnar por las cosas que están pasando en el mundo.
3- ¿Una película que querrías haber firmado?
“La gran ilusión” de Jean Renoir.
4- ¿Un plano que siempre recuerdes?
Puede sonar a cliché, pero…
En “El reportero” de Antonioni, hay un plano sobre el que, durante mucho tiempo, yo preguntaba y nadie sabía decirme como se había rodado.
Es un plano donde la cámara está fuera en la calle, entra en la habitación, se pasea por ella, a la vez que van pasando cosas dentro de ese lugar.
Ahora ya sé como se hizo.
Me gusta porque es a la vez simple y sofisticado, porque posee esa magia del cine.
Cosas que pasan delante de la cámara pero también fuera de la cámara.
Me parece una aproximación al cine muy interesante.
5- ¿...y una línea de diálogo?
“Nadie es perfecto” de “Con faldas y a lo loco”.
6- ¿...y un personaje secundario?
Es muy interesante porque mi actor favorito, en esos primeros films de mi juventud, era siempre Jack Nicholson.
Recuerdo que su trabajo como personaje secundario en “Easy Rider”, era algo plástico, sensacional. Se te queda grabado.
Aparece en la historia, hace un gran trabajo y desaparece. Es un clásico.
Luego me viene a la memoria otro, aunque no sería exactamente un personaje secundario, me refiero a Willem Dafoe en “Platoon”.
En ella interpreta a un sargento bueno y antes de una hora de metraje le matan. Como espectador te cae bien y van y se lo cargan muy temprano.
Pero el personaje queda contigo, y a veces, como ahora, le recuerdas.
Ese, para mí, es un buen personaje secundario.
7- Recomiéndanos cinco películas recientes.
No veo demasiado cine, estoy muy ocupado.
“In this World” de Michael Winterbottom. Me encanta por su simplicidad.
“My Marlon and Brando” (bonito título). Se trata de una buena ópera prima turca que pude ver hace unos meses.
Narra la historia de una actriz turca que va a buscar a su amado a Irak. Es una road movie turca. Pequeña, simple, pero me gustó mucho.
8- ¿Rodarías alguna vez una serie de tv?
Dirigí algunas en los 90.
Pero ahora para mí es difícil pensar en televisión, porque emocionalmente necesito la gran pantalla para expresarme.
No obstante, debo decir que algunas de las propuestas actuales de televisión son tan bellas y potentes, que no me importaría ser el responsable en llevarlas a cabo.
Actualmente estoy viendo la serie “Mad Men”, y me parece que hay un gran talento ahí dentro, de acting, de escritura, etc. Es muy buena. Me gusta mucho.
9- ¿Hay alguna novela que querrías adaptar?
Sí.
Es divertido. Existe una novela de la que ya he escrito el guión pero de la que, lamentablemente, no tengo los derechos.
Se titula “La Petite Fille De Jérusalem” de Myriam Harry y está basada en una historia real.
Está escrita en 1912 y es la historia del padre de la escritora, un hombre muy importante para Palestina.
Sería una especie de “Indiana Jones se encuentra con Mephisto”.
Es un gran libro cuyos derechos espero tener algún día.
10- ¿35mm o rodaje digital?
Actualmente creo que el secreto es 35mm con posibilidades digitales en la postproducción.
En “Los limoneros” rodamos en negativo, súper 16mm, pero en la postproducción pudimos hacer cosas increíbles con los árboles y darle un look especial a todo el film. Esto último se podría haber hecho en rodaje, pero hubiese sido mucho más costoso.
11- En el rodaje, ¿improvisas o te ciñes al guión?
Sigo el guión e improviso.
Aunque donde improviso más es en los ensayos, sobre todo para tenerlo todo mucho más claro cuando llego al rodaje, donde dispones del tiempo justo y debes ser lo más preciso posible.
En rodaje no se me ocurre decir: vamos a improvisar, eso sería una locura. Si se da algo y funciona, lo tomo.
12- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado filmar?
Todos los planos son difíciles de rodar.
Debes estar seguro cuando has logrado el plano que querías, porque en algún momento hay que parar, no se puede estar repitiendo sin parar, ni volver atrás. Porque todo es muy caro y tienes que optimizar los recursos.
Es complicado lidiar con toda esa gran responsabilidad que cae sobre los hombros del director.
En algún momento debes darte por contento, aunque en el fondo, nunca estás contento. Es una locura esto del cine (risas).
13- ¿Un consejo para alguien que quiere dirigir o que está a punto de hacerlo?
Saber escuchar, saber hablar, porque muchas veces hay gente con grandes ideas pero que no sabe comunicarlas o transmitirlas, y finalmente, saber mirar.
Si agudizas esas características, puedes convertirte en un gran director.
Por supuesto todo director tiene un gran ego. Hay que saber olvidarse de él.
Debes saber escucharte a ti mismo, a tus actores, a tu equipo.
Recomiendo ver mucho cine, tanto para ver lo que se ha hecho, lo que se está haciendo, como para aprender a juzgar lo que hacen los demás y tu propio trabajo.
Y hablar, hablar es muy importante, el intercambio de ideas es básico en el mundo del cine.
14- ¿Qué o quienes te hicieron descubrir tu pasión por dirigir, hasta el punto de elegirla como tu profesión?
Desde siempre he sentido la necesidad de expresarme mediante algún medio.
Al principio comencé estudiando música, pero lo dejé. Era demasiado estricta para mí.
El ser director de cine te da una gran libertad para elegir tu propio estilo.
Quiero decir que para hacer música tienes que saber tocar (risas).
Creo que el cine es muy interesante para gente, que como yo, es muy vaga y muy energética a la vez. Esa mezcla es perfecta.
15- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
La comunicación.
Es muy importante el boca oreja.
Yo hago películas para comunicarme con los espectadores, pero no para que solamente se proyecten un día en un festival. Quiero que las vea el mayor número de espectadores posibles, y no lo digo sólo por el dinero.
Por eso te decía al principio, que me gustan los directores americanos, porque tienen muy claro como comunicarse con el público.
Si sabes encontrar el equilibrio entre ese cine artie o indie y el comercial, puedes conseguir grandes audiencias. Todo depende de la ambición.
16- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
Creo que en nuestro días, todas las generaciones, aunque especialmente las más jóvenes, hemos desarrollado la capacidad de absorber gran material audiovisual que nos bombardea cada día.
También pienso que es bueno que el audiovisual, cada vez sea más accesible para más gente.
No obstante, me produce una sensacional indescriptible, el hecho de ir a una antigua sala de cine de toda la vida, con una sola pantalla, y disfrutar de una película allí. No hay nada igual.
17- Y por último, ¿son útiles las escuelas de cine?
Yo fui a una escuela de cine en Inglaterra y creo que me fue muy útil, tuve grandes compañeros allí.
Pienso que depende mucho de la promoción que te toque. Del factor suerte.
Los profesores van y vienen. Muchas escuelas son como viejos dinosaurios. Pero los compañeros es lo que realmente perdura para siempre.
Yo tuve mucha suerte, hice muy buenos amigos y me enseñaron grandes profesores.
Creo que cuando eres joven, una escuela y todo lo que conlleva, te abre nuevas perspectivas.