"White, white world," algo se mueve en Serbia...
Avisamos de ella tras su pase en Locarno. "White, white world" retrata una situación muy sombría de Bor (la misma localidad serbia donde da lugar "Tilva Ros") con una población alcoholizada y violenta erigida en una cartografía de erráticos personajes inmersos en una irreversible decadencia, abocados sin solución a hundirse en la miseria. Lo hace marcado por una gran contundencia, frontalidad y crudeza siguiendo así los pasos de películas como "Tilva Ros," o, por que no decirlo, "A serbian film." Cada una con su forma, con su estilo, pero todas ellas emparentadas por mostrar un retrato personal y sin concesiones de la actual sociedad serbia que ha provocado de todo menos indiferencia. Todo ello nos lleva a pensar que, desde luego, algo está pasando en Serbia...Hoy hablamos del "White white world" de Oleg Novkovic.
Ambientada en una población minera de Serbia llamada Bor, que un día fue el más grande yacimiento de bronce de toda Europa y hoy no es más que un deprimente lugar lleno de gente sin trabajo ni rastro de felicidad, a la historia no le falta desde luego elementos trágicos. King (Uliks Fehmiu) es un ex boxeador que trabaja como camarero y se acuesta con Rosa (Hana Selimovi?). Su padre, Animal, fue su entrenador y fue asesinado por la madre de Rosa, Ružica (Jasna Djuri?i?), que acaba de salir de la cárcel tras cumplir una condena de diez años. Rosa odia al nuevo novio de su madre, Beli (Boris Isakovi?). Pasa muchos tiempo con Tiger (Marko Janketi?), un joven perdidamente enamorado, con el cual comparte bebidas, porros y heroína. King se acuesta tanto con la madre con la hija, si bien incluso esto es un modo excesivamente romántico de describir su relación con las mujeres. Por supuesto, el trágico desenlace estará desencadenado por este extraño trío – y subrayamos la palabra “extraño”.

"White, white world" se erige así en una balada melancólica sobre una ciudad muerta que se complementa a la perfección con la reciente ganadora del Festival de Sarajevo y ganadora del Premio Especial del Jurado en Gijón, "Tilva Ros". El film toma lugar en la misma localidad y los acontecimientos en los que sus personajes se ven inmersos son similares. Desarrollada a un ritmo pausado y con gran sentido atmosférico, la película de Novkovic, al igual que la de Lezaic o Spasojevic, necesita de la empatía de sus espectadores para ser justamente valorada como lo que es. Un adura, durísima película que sin embargo funciona a las mil maravillas como ejemplo de un mundo en plena fase autodestructiva con claros elementos de tragedia clásica.