"Veo las películas como si no tuviera nada que ver con el cine."
Tiene una larguísima trayectoria como directora y ha trabajado con algunos de los actores más importantes del panorama nacional. Una noticia en la prensa se instaló en la cabeza de Chus Gutiérrez e hizo que se interesara por contar la historia de aquellos que arriesgan su vida intentando dejar atrás Marruecos a través del Estrecho de Gibraltar. En su mayoría son jóvenes, sin trabajo y sin perspectivas de tenerlo, que sueñan con un futuro mejor en Europa. "Retorno a Hansala" muestra las dimensiones que cobra este terrible drama humano desde el punto de vista de los familiares de las víctimas, hermanos, padres, madres de los hombres y mujeres que no lo consiguen. Con un tono que mezcla realidad y ficción, parecido al utilizado por Winterbottom en su película "In this World", Chus ha conseguido poner rostro a los protagonistas de una tragedia que se produce a diario, y no sólo en el Estrecho. Su estreno tendrá lugar el próximo viernes, 27 de marzo. 1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
“Casablanca” es la primera película que recuerdo que me marcó. Yo empiezo a ver cine de mayor, cuando llego a Londres con 18, 19 años. Allí descubrí a Pasolini, Fellini, Losey, Godard, Buñuel… Iba al Electric Cinema, una sala en la que cada día proyectaban una película distinta y donde realmente podías ver de todo. Allí empecé a amar el cine de verdad.
¿Estudiabas en Londres por aquella época?
No, en ese momento no sabía muy bien qué hacer con mi vida y fui para trabajar de au pair.
2- ¿Un director de cine al que admires?
Admiro a muchos, realmente hay mucha gente que ha hecho cosas muy interesantes. Me encanta Winterbottom porque es inesperado; Coppola, porque hace cosas mejor que nadie.
Debo decir que una de mis películas favoritas es “Dublineses”, de John Huston.
También me gusta la primera etapa de Ken Loach -ahora ya no tanto- y algunas obras de Theo Angelopoulos me parecen maravillosas.
3- ¿Una película que querrías haber firmado?
La verdad es que soy muy buena espectadora; veo las películas como si no tuviera nada que ver con el cine. Cuando veo una buena película me encanta que la haya hecho otro director y a veces pienso que me gustaría incorporar algún elemento de esa obra a un trabajo propio, pero copiar no es nada fácil.
4- ¿Un plano que siempre recuerdes?
Cuesta recordar algún plano… Bueno, sí, hay un plano que me encanta de “Sed de mal”, es la imagen con la que se abre la película. No es un plano que siempre me venga a la cabeza, pero lo cierto es que me impresionó muchísimo.
5- ¿...y una línea de diálogo?
De Johnny Guitar, “miénteme, dime que me quieres”. A veces es tan necesario que te mientan, hay momentos en los que piensas muy en serio “es que no quiero saber la verdad”.
6- ¿...y un personaje secundario?
No me viene ninguno a la cabeza ahora mismo.
7- Recomiéndanos cinco películas recientes.
He podido ver muy poco últimamente, llevo un año muy ocupada con “Retorno a Hansala” y creo que en total habré ido al cine tres veces. De lo que he podido ver en casa, casi todo ha dejado bastante que desear. Pero te hablaré de algunas películas:
“La ola” no está mal.
He visto también “El lector” y “Bienvenidos al norte”, por la que sentía una gran curiosidad, y bueno, no tengo palabras…
“Slumdog Millionaire” está bien, pero me molestó un poco todo lo que se creó a su alrededor, sobre todo en relación a los actores. No entiendo porqué los llevaron a Hollywood si luego no les podían ofrecer nada más y poco tiempo después tendrían que volver a sus chabolas. Me molestó todo el caos que se creó en torno a esta película, y el que no hubieran hecho balance de las consecuencias que podía tener para la gente que participó en ella.
8- ¿Rodarías alguna vez una serie de tv?
Ya la he rodado, y me parece que puede ser algo muy interesante. Estar en el proceso de creación de la serie, pensar los personajes, arrancar el proyecto desde el principio es algo precioso. La televisión es un medio muy interesante, con muchas posibilidades.
9- ¿Hay alguna novela que querrías adaptar?
No, soy una gran lectora pero siempre he tenido problemas con las novelas; me gusta leer y me gustan las imágenes que cada uno genera en su cabeza, pero creo que es muy problemático llevar una página de un libro al terreno de la imagen. Hay una novela maravillosa que se titula “Los rojos de ultramar”, de Jordi Soler, que realmente es una historia que merece ser contada. Pero está tan bien como está -escrita- que me parece una empresa imposible adaptarla al cine. En general no suelen gustarme las adaptaciones porque me parece muy complicado el trasvase de la literatura al lenguaje cinematográfico; siento que hay muchas cosas que se pierden. Por supuesto, siempre hay excepciones: “Las horas” me sorprendió mucho, era muy difícil de adaptar y la película resultante es maravillosa. Pero en general me parece un ejercicio muy difícil.
10- ¿35mm o rodaje digital?
No soy nada purista, soy de las que creen que hay que rodar las cosas como tengas que rodarlas. “Retorno a Hansala” está rodada en 16mm, un formato fantástico para nuestras necesidades teniendo en cuenta que teníamos poco tiempo y que necesitábamos un equipo ágil. Yo planteé la posibilidad de rodar en digital por una cuestión de dinero (costaba mucho menos) pero al mismo tiempo era mucho más peligroso y complicado a nivel de fotografía, por ejemplo. Trabajar con 16mm en cambio era más sencillo.
Por eso, depende mucho de cada proyecto. El cine siempre tiene otra textura, otra belleza, pero con los avances que se han ido produciendo en postproducción puedes conseguir lo que quieras.
Y en cualquier caso yo siempre he sido más defensora del contenido que de la forma.
11- En el rodaje, ¿improvisas o te ciñes al guión?
Bueno, en el rodaje de “Retorno a Hansala” cambiábamos el guión constantemente porque no llegábamos. Hubo una improvisación enorme, los diálogos sufrieron grandes transformaciones. Últimamente me ocurre que no soporto los diálogos, incluso mientras los escribo. Siento que cada vez necesito más libertad a la hora de rodar, que las cosas tengan más inmediatez, más frescura. Me apetece mucho trabajar a partir de la improvisación; hay unos personajes, una línea, pero ellos dicen lo que sienten en cada momento.
12- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado filmar?
En mi primera película, “Sublet”, una escena de sexo. Fui incapaz de rodar aquello por un tema de pudor católico, absurdo… Sentía que no podía obligar a los actores a hacerla, yo era joven, en ese momento tenía 27 años.
13- ¿Un consejo para alguien que quiere dirigir o que está a punto de hacerlo?
Sí: que cuando no sepa lo que quiere, tenga al menos claro lo que no quiere. De esta manera se irá encaminando en la dirección correcta.
14- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
No en la situación actual que se encuentra el mundo. Todo está muy mediatizado y es difícil romper eso. La información sobre los títulos que se estrenan pertenecientes a este tipo de cine existe, pero no tenemos el tiempo ni las ganas de buscarla. El público normal seguirá viendo las películas más publicitadas.
15- ¿Qué opinión te merecen las escuelas de cine?
Todas las escuelas son útiles, y en las escuelas de cine se produce además un intercambio muy enriquecedor entre personas que comparten el mismo interés. Por este motivo pueden resultar de gran importancia en determinado momento.
16- El proyecto para esta película surge de la realidad, concretamente de la lectura de una noticia en el periódico. ¿Cómo abordas la fase de documentación para el proyecto? ¿En qué ha consistido?
Sí, cuando estaba montando “Poniente” leí esta noticia sobre la repatriación del cuerpo de un joven inmigrante que había perdido la vida intentando cruzar el estrecho en patera. Leí sobre un señor que tenía un tanatorio y que se ocupó de llevar el cuerpo del chico al pueblo donde pertenecía; también llevó las ropas de otros jóvenes que habían fallecido en el mismo naufragio, con la esperanza de que los familiares las reconocieran. Era una historia que me venía a la cabeza de forma recurrente y que me parecía muy bonita. La ropa funciona muy bien en el plano simbólico, y bueno, conseguí rodar la película en 2008.
Yo llegué a Hansala de la mano de una gente que ya estaba trabajando con los habitantes de esta región. Mi primer viaje allí se produjo en 2005; entonces me dirigí a Beni Mellal, una zona agrícola, muy pobre, y en esa ocasión casi llego a Hansala (está realmente cerca). Después entré en contacto con la asociación Solidaridad Directa, un grupo que trabaja en Hansala, un pueblo duramente golpeado por la tragedia (perdieron a trece jóvenes en una misma patera). A partir de ahí intentamos establecer unas reglas para poder rodar en la aldea, queríamos que todo el mundo que pudiera participar en la película lo hiciera. Nos costaba mucho que entendieran que ellos tenían que cobrar como figurantes, también porque grabábamos en sus casas, utilizábamos a sus burros, etc. Hubo que estructurarlo todo de alguna manera teniendo en cuenta que todos iban a participar de una forma u otra.
Con ellos hubo un gran intercambio, nos recibieron muy bien; les importaba que alguien contara su historia. Ocurrió una cosa muy curiosa, y es que coincidió que las mujeres mandábamos a los hombres en el rodaje de la película. Las mujeres de allí nos miraban con curiosidad al ver cómo se organizaba el trabajo, y por primera vez alguien les pagó un salario; yo lo llamo “la pequeña revolución de las mujeres de Hansala”, que después montaron su propia asociación. Tiempo más tarde quisieron aprender a leer y a escribir, decidieron que podían tener poder.
17- El drama humano que muestra la historia tiene un carácter universal…
Es una opción personal, no todo el mundo se va, se van los que quieren irse. Pero yo me pongo en la piel de alguien que tiene 20 años allí, es joven, no tiene trabajo y tampoco expectativas de futuro… Yo creo en la memoria de los genes, para mí llegar a Hansala fue llegar al pueblo de mis abuelos en La Alpujarra. Ellos también tuvieron que marcharse.
18- Imagino que el rodaje habrá sido difícil.
Hubo momentos muy complicados, yo no entendía bereber, siempre estaba con el “no mires a cámara”, porque todo el mundo miraba a cámara. En el rodaje mezclábamos inglés, francés, árabe, bereber, español… Muchas veces nos desbordaban las circunstancias, pero era necesario mantener la calma; sólo una vez perdí los nervios.
Hubo momentos de mucho caos y el equipo sentía en muchas ocasiones esa sensación de caos. Tengo que agradecer infinitamente a mi ayudante, Daniela, que me apoyó mucho para que mantuviera la calma.
Entonces pensé que teníamos que fiarnos del guión, porque era lo único que teníamos en ese momento. El copión llegaba dos semanas más tarde de que hubiéramos rodado.
19- “Retorno a Hansala” denuncia una situación, la de miles de personas que se juegan la vida a diario por entrar en Europa procedentes de Marruecos. Como espectadores asumimos el papel de Martín, un individuo que sabe poco del tema pero que evoluciona hasta tomar parte directa en este drama. En la película apuntas un tema, el de las mafias que cobran por pasar jóvenes hasta las costas españolas en patera, pero no profundizas en él. ¿Por qué?
Sí, es algo en lo que decidí no profundizar. Se trata de un drama humano muy importante; el individuo que trabaja para una mafia forma parte de la propia comunidad, pero eso ya lo sabemos. Es gente que se enriquece a costa de eso y a la vez está integrada en la comunidad, eso es precisamente lo que yo muestro, pero para ellos también es una persona que logra cumplir el sueño de los que quieren irse. Por lo tanto no es un individuo que esté mal considerado por su entorno, en la película se muestra tal y como es. No quería caer en el topicazo otra vez de mostrar a los malos como malos. Se trata de personas normales que le ofrecen la posibilidad de marcharse a quien así lo desea, siempre que pueda asumir el coste del viaje (muchas veces un viaje sin retorno, como aquí se muestra). Y es una paradoja que paguen tres mil euros para irse, y muchas veces sus familias tengan que asumir un coste similar para que sus cuerpos puedan ser repatriados. De todo eso habla “Retorno a Hansala”.