Venecia 2010: Sofia Coppola presenta "Lost in translation"...perdón, "Somewhere"
Hoy tocaba plato fuerte. Ayer abucheos para Schnabel, hoy aplausos para Sofia Coppola y "Somewhere", dicho de otra forma, su particular hotel de las estrellas con el que trata de reconciliarse con la crítica tras su controvertida, amada por unos, odiada por otros, "Maria Antonieta". Lo hace tratando de recuperar aquel paraíso perdido, aquel "Lost in translation" con el que encandiló de forma unánime tanto a crítica como a público, erigiéndose en una de las obras más influyentes y uno de los principales referentes de la última década. Pues bien, confirmados los paralelismos y similtudes entre ambas películas, éstos han resultado sugerentes, delicados, estimulantes y gratificantes para unos, aunque repetitivos, excesivos y exasperantes para otros. En definitiva, división de opiniones que sin embargo, no impiden que "Somewhere" sea uno de los títulos más interesantes presentados hasta la fecha en una Mostra, ayer, pasada por agua.
Allí donde Rock Hudson solía encontrarse con su primer amante, allí donde murió por sobredosis John Belushi y a punto estuvieron de hacerlo Jim Morrison, Francis Scott Fitzgerald o el guitarrista de Red Hot Chillip Peppers, John Frusciante, allí de donde ha sido expulsada en repetidas ocasiones Britney Spears, allí, en el Hotel Chateau Marmont, una lujosa villa situada en Sunset Boulevard en la que la gran mayoría de estrellas de Hollywood han purgado excesos varios, Sofia Coppola ha rodado y ambientado su nueva película, "Somewhere", un drama con apuntes cómicos centrado en el penúltimo episodio de redención de un actor que vivió tiempos mejores y anhela recuperarlos justo en el momento en que recibe la visita de su hija de 11 años.
Stephen Dorff, actor de carrera irregular, es el protagonista del film. Sin duda una decisión que guarda ciertos paralalelismos con la que tomó Daren Aronofsky al contratar a Mickey Rourke para "El luchador". A Dorff lo acompaña una de las últimas miembras del clan Fanning en debutar, en este caso no es Dakota sino Elle, a la que millones de personas vieron en "El curioso caso de Benjamin Button". Tendrá cameos de Benicio del Toro y Michelle Monaghan y posiblemente cuente con una banda sonora marca de la casa, o sea, mezcla de New Order, Joy Division, Phoenix y algo de The Strokes.

Visto lo visto, "Somewhere" se presentaba con todos los ingredientes que en su momento hicieron lucir de forma esplendorosa la sutil, bella, delicada y magistral "Lost in translation," pero Stephen Dorff no es Bill Murray ni mucho menos Sacrlett Johansson, por lo que el listón estaba alto, muy alto...
Sin embargo, Luis Martínez se muestra comedidamente positivo afirmando en El Mundo que "Somewhere" no hace otra cosa que rotular las líneas ya trazadas en las retina de cualquier espectador. Es rito. Es cine, en definitiva, perfectamente consciente de su apellido. Se llama Coppola."
No es este el caso de Carlos Boyero quien afirma con una mayor negatividad en El País que "Mi problema es que toda la fauna que aparece, a excepción de la desarmante y cautivadora niña, me da igual, que no existe ni una situación ni un sentimiento que me atraigan. La incontestable brillantez formal de esta película tiene más relación con la publicidad de lujo que con el auténtico cine.
Finalmente Nando Salvá se encuentra a medio camino de ambos y cita en su crítica de El Periódico que "Aunque Somewhere es una obra menor si se compara con sus dos primeras películas, contiene un examen sutil pero notorio de la noción de familia, presenta a una cineasta más paciente y menos vanidosa, y gracias a la fotografía de Harris Savides logra convertir la ciudad de Los Ángeles en un agente esencial de confusión. Pero tarde o temprano Coppola tendrá que empezar a mirar más allá de sus propias narices. El ombliguismo es pariente de la autoindulgencia.
En cuanto a la prensa internacional, cabe destacar que mientras los principales medios norteamericanos como Variety, Indiewire y Hollywood Reporter han coincidido en elogiar y agradecer el retorno a los orígenes de la hija de Francis Ford Coppola y sus similitudes con la obra maestra rodada en Tokyo, no ha sido este el caso de Peter Bradshaw quien según asegura en The Guardian, "estoy exasperado y cansado del conflicto padres-hijos que Coppola propone. "Somewhere" no llega en ningún momento a los brillantes momentos serio-cómicos con los que lograba en "Lost in translation."