Venecia 2010: Schnabel se lleva los primeros abucheos del festival

Fuente: filmin

Era, junto a Murakami, la gran protagonista del día. El director de la excepcional "La escafandra y la mariposa" y la protagonista de la conmovedora "Los limoneros", sumaban fuerza, talento y voluntad en "Miral", adaptación de la novela que ha hecho de Rula Jebreal una autora conocida, no sólo respetada, en Italia, país que la acogió tras abandonar su casa de nacimiento en Palestina. Sin embargo, tras su inesperada exclusión de Cannes, que no lo fue tanto para aquellos que nunca se sintieron atráidos por el universo estético de Schnabel (no es nuestro caso), los peores augurios parece que ayer mismo se confirmaron. Primer pase de prensa, primeros abucheos...

"Miral" narra la vida y obra, sangre, sudor y sacrificio de Hind Husseini , un emblema de la resistencia del pueblo palestino. Ella no luchó, no enarboló pancartas ni siquiera aspiró a cargo político de relevancia. Ella fundó el primer orfanato en Jerusalem, lo hizo en 1949, el año en que todo cambió, en el que Israel y Palestina iniciaron su conflicto. Niños sin padres, madres o abuelos, muchos de ellos sin hermanas, víctimas de una guerra cuyo final nadie ve, ni traza, pudieron vivir una vida digna gracias a Dar Al-Tifl , que así se llamó su primer centro de acogida. Hind Husseini falleció hace quince años. A partir del 2011 gracias a "Miral" su nombre resonará más allá de las paredes bien visibles de su país.

Julian Schnabel, artista polifacético cuyo gusto por la belleza poética distingue toda su obra cinematográfica, prosigue con su último film la senda del biopic comenzada con "Basquiat".. Tras el pintor neoyorkino, llegó el poeta Reynaldo Arenas y le siguió el redactor de la revista Elle, Jean-Dominique Bauby. Ahora es el turno de la escritora palestina Rula Jebreal, quien de la mano de Hiam Abbass recoge el testigo dejado por Bardem y Amalric acompañada de sugerentes nombres como los de William Dafoe o Vanessa Redgrave...pues bien, Schnabel, Abbass y "Miral" han sido capaces de lograr lo que pocos consigen. Poner unánimemente de acuerdo a la prensa nacional e internacional. Todos coinciden en ensañarse su excesiva corrección política, su poca capacidad para crear controversia, su endeble estructura argumental, y su injustificada y disonante propuesta estética.

Nando Salvá escribe para El Periódico que "Lo más grave es su rechazo a provocar controversia. Pese a que retrata abusos cotidianos de autoridad por parte de las autoridades israelíes, su acercamiento al conflicto trata de ofender lo menos posible. En cualquier caso, su flácido mensaje en pos de la tolerancia mutua sería más digerible de haber ido precedido de una narrativa más política o dramáticamente centrada."

Carlos Boyero por su parte afirma en El País "Que esta película suponga una de las escasas ocasiones en las que el cine pretende hablar de los más débiles y machacados en el desigual conflicto es moralmente loable, aunque la expresividad para contarlo no te remueve ninguna fibra, no deja poso, resulta poco veraz, algunos actores son infames. La ves y la escuchas con la misma facilidad que la olvidas."

Por si fuera poco Luis Martínez también se muestra contundente en El Mundo: "Schnabel se deja llevar sin más argumentos que el cansancio. Todo resulta plano, obvio, tan bienintencionado como descorazonador. Un auténtico pelmazo. Ni la enorme actriz Haim Abbas, en el papel de responsable de un orfanato, consiguen hacer creíble ni una sola línea de un guión empeñado en la rutina".

En cuanto a la crítica internacional, los medios referentes como Indiewire, Hollywood Reporter o Variety coinciden con nuestros medios y fustigan la obra de un decepcionante Julian Schnabel.

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