Venecia 2010: Que bonito es Murakami...¿pero donde está?

Fuente: filmin

Tran Ahn Hung, el director vietnamita afincado en París y responsable de películas como "Cyclo" o el "El olor de la Papaya Verde" regresó el pasado año tras casi una década de silencio con un thriller rodado en inglés, protagonizado por Josh Harnett y titulado "I come with the rain", quienes la han visto la califican como uno de los desastres cinematográficos más rotundos de 2009. Olvidando el paso en falso de "I come with the rain" lo cierto es que "Tokyo blues"  ("Norwegian Wood") era uno de los títulos más esperados (y más arriesgados) del año. Su premiere tuvo lugar ayer en Venecia donde fue recibida con timidez y escepticismo...

Quienes no hayan leído la novela de Murakami, serán pocos a tenor de las ventas del autor nipón en nuestro país, deben saber que "Tokyo blues" narra una historia de amor triangular que se convierte en el relato de una educación sentimental pero también de las pérdidas que implica toda maduración. Con un fino sentido del humor, Murakami ha escrito el conmovedor relato de una educación sentimental, pero también de las pérdidas que implica toda maduración. "Tokyo blues" supuso el reconocimiento definitivo del autor en su país, donde se convirtió en un best seller. Un best-seller que en su versión cinematográfica presentaba alicientes como su protagonista Rinko Kikuchi, vista hace unos meses en el "Mapa de los sonidos de Tokyo" de Isabel Coixet o anteriormente en el "Babel" de Iñárritu o una banda sonora a cargo de Johny Greenwood, guitarrista de Radiohead (compuesta de hotel en hotel durante su última gira).

Sin embargo, a tenor de la opinión crítica, la incuestionable potencia estética y capacidad atmosférica de "Norwegian wood" no es acorde con la capacidad de trasladarnos la esencia del relato escrito por Murakami.

Nando Salvá afirma en El Periódico que "Pocos son tan capaces como él de crear belleza visual y atmósferas de lánguida sensualidad, lo demostró en El olor de la papaya verde y lo vuelve a demostrar aquí. Ese es el problema. (..) "Norwegian wood" se rinde a la personalidad artística de su director. En última instancia, el ritmo parsimonioso y los susurrantes diálogos no parecen esconder fines dramáticos, sino puramente decorativos".

La Vanguardia por su lado escribe en su crónica "Trang rueda maravillosamente desde el punto de vista cinematográfico, con una exquisita composición de planos. Sin embargo la lectura que hace de la elogiada novela de Murakami, ha tenido una tímida recepción."

Carlos Boyero se ensaña en El País y decrara que "todo se reduce a falsa intensidad emocional, a discursos monótonos recitados por actores de gesto vacío, acompañado de una música tan abusiva como chirriante. Tiene vocación poética, pretende ser una compleja radiografía de los sentimientos, pero no transmite nada. Solo tedio infinitamente alargado".

Sin embargo, Luis Martínez la elogia para El Mundo escribiendo que "la cámara deja que los personajes hablen, se confiesen, se muestren cursis y heridos; pero, y esto es lo importante, sin inmiscuirse en la mirada del espectador. (...) Por lo demás, un montaje soberbio apoyado por una banda sonora deslumbrante y perfectamente ajustada a cada escena completan un panorama tan cautivador como doloroso. Está bien que las películas duelan un poco; como acariciar una herida reciente.

En cuanto a la crítica internacional en cambio, cabe destacar el entusiasmo con el que ha sido recibida por parte de medios como Screen Daily que la califica como "un trabajo impresionante que es capaz de traducir el texto del libro en un poético y accesible guión" o el New York Times, donde Roderick Conway destaca "la delicadeza y el talento con el que el dirtector vietnamita a sido capaz de dirigir a un adolescente e inexperto plantel de actores". 

No es este el caso de Variety o Hollywood Reporter queine coinciden a la hora de resaltar su poder visual pero también su escasa capacidad de impregnar la esencia de la novela de Murakami en su argumento.

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