Venecia 2010: Ellos las prefieren gordas, muy, muy, gordas, gordas, gordas...
Abdellatif Kechiche nos regalaba el año pasado la excelente "Cuscús". Multipremiada obra, muy emocionante, de inolvidables brotes de genio que justamente se hizo, entre otros, con el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia mientras su responsable se convertía, si no lo era ya, en uno de los principales e indiscutibles valores en alza del actual cine francés. Ahora, el realizador de origen tunecino retorna a Venecia con "Black Venus", un film basado en la verdadera historia de Saartjie Baartman, una esclava sudafricana cuyas inusuales (y enormes) proporciones físicas la llevaron a la Europa del siglo XIX, donde encontró la fama como extravagante 'freak' de un circo de París principalmente por el tamaño de sus genitales. Ahí es nada, ¿hablamos de un cruce entre 'Precious' y ' Carnivale'?. Tras su pase en la Mostra sus casi tres horas de duración y su frontal y austero retrato de la degradación femenina y humana, ha causado de todo menos indiferencia.
Caracterizado por trabajar casi siempre con actores no profesionales, la cámara de Kechiche acostumbra a mostrar mediante sus films la vida 'real' de sus personajes centrándose generalmente en las costumbres, tensiones, y complejidades que persiguen gestos diarios y cotidianos como lo son el cariño, la preocupación, o, incluso, el lamento. En el caso de "Black Venus", hablamos de un film histórico inmerso en el género biográfico que ha necesitado el mayor presupuesto de sus films realizados hasta la fecha. Su estilo sigue siendo el mismo, aunque esta vez enfocado directamente hacia el espectador, al quien hace partícipe como testigo directo de la decadencia y degradación humana. Una condición que, por descontado, no ha afectado a todos por igual.
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Luis Martínez se muestra satisfecho en El Mundo: "La propuesta de Kechiche consiste en convertir la retina en una especie de espejo en el que se refleja la propia retina. Tal cual. El espectador es cazado en una suerte de ejercicio pasivo que, finalmente, se descubre culpable. Participar en la exhibición de un ser ultrajado es un ultraje. Sencillo y acertado."
Nando Salvá por su parte, afirma decepcionado en El Periódico que "Kechiche acaba convirtiéndose en cómplice de la objetización que quiere denunciar"
Para variar, Carlos Boyero se ensaña con ella en El País:"Resultan mortalmente tediosos los 160 minutos de Venus negra. (...) Su narrativa es muy plana, todo suena a repetición. La denuncia sobre la humillación de ese personaje trágico no está acompañada por el talento".

Carlos Prieto aprecia la obra de Kechiche aunque apunta en Público que "Venus noire es una obra con secuencias antológicas que se acaba lastrando por un exceso de ambición (casi tres horas de duración), repetición y sadismo melodramático. Con todo, un filme fascinante sobre el colonialismo científico y los límites entre civilización y barbarie."
Salvador Lllopart escribe con moderada efusividad en La Vanguardia que Kechiche "afronta con una peripecia vital con innegables ecos de la historia del negro de Banyoles, y brinda una oportunidad al director Abdellatif Kechiche de abordar el concepto de dignidad humana".
Finalmente Sergi Sánchez también defiende la propuesta del realizador franco tunecino en La Razón: Es un método agotador, pero tiene sus recompensas: a pesar de que Kechiche no hace un retrato psicológico de su heroína, evitando así caer en el victimismo, nos es imposible no empatizar con su drama.
Cabe destacar que los principales medios internacionales se han mostrado receptivos con una muy particular obra que seguro no defraudará a quienes sucumbimos ante los innegables encantos de la magistral "Cuscús".
