Venecia 2010: Deneuve también deslumbra en plan antidiva
De momento, ha sido la grata sorpresa de lo que llevamos de Mostra. Ha venido dada el mismo día que posiblemente se haya visto la mejor película del festival gracias al sentido homenaje dedicado por un maestro (Scorsese) a otro maestro (Kazan) en "A letter to Elia" (presentada fuera de concurso). Pero hablamos de dos genios y de una obra que en definitiva, ha respondido, como se esperaba, a las expectativas. No es este el caso del "Potiche" de François Ozon, un polémico y controvertido cineasta que tras estimulantes rarezas como "Ricky" sigue la senda del riesgo presentando una hilarante y caricaturesca comedia en Venecia, un género tradicionalmente marginado en los principales festivales...pero esta vez tenía un gancho, ¿que gancho?, nada más y nada menos que Catherine Deneuve. Una diva en plan antidiva (su peculiar chándal lo dice todo) que ha logrado levantar los aplausos generalizados de la crítica. Un auténtico logro (ya era hora) tratándose de un film de Ozon. Ver para creer.
Hace 30 años François Truffaut obsequiaba al mundo entero con "El último metro", una indiscutible obra maestra de un indiscutible maestro que nos llegaba al alma con un sentido, entrañable, y ante todo, excepcional homenaje al teatro. Un ejercicio de estilo irónico y contundente de un cineasta que llegaba a la cima de su talento. Un talento puesto a disposición de dos rostros, dos actores, cuya carisma y contundente presencia provocaba que una gran película se revelara en obra maestra. Eran Gerard Depardieu y Catherine Deneuve. Dos iconos del cine francés que ahora, otro François, en este caso Ozon, vuelve a reunir para su último film (al igual que ya hiciera Techiné con "Otros tiempos" cinco años atrás). Una adaptación de un texto escrito por Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy convertida en una de las principales protagonistas de lo que llevamos de mostra. Hablamos de "Potiche".

"Potiche" está ambientado en una familia burguesa provinciana, a finales de los años 70. Suzanne (Catherine Deneuve) es la esposa sumisa del rico industrial Robert Pujol (Fabrice Luchini) que dirige su fábrica de paraguas severamente y resulta tan desagradable y déspota con sus obreros como con su amante (Karine Viard), sus hijos (Jérémie Renier y Judith Godrèche) y su mujer que él considera como un adorno. Tras una huelga y el secuestro de Robert, Suzanne se encuentra a la dirección de la fábrica, en el lugar de su esposo, no reconocida por el personal. Afligido y desmejorado, Robert sale de viaje para descansar y Suzanne se muestra, a la sorpresa general, una mujer cerebral y de acción. Contando con el apoyo de un diputado comunista, su antiguo amante, Maurice Babin (Gérard Depardieu), pone fin a la huelga, vuelve a hacer funcionar la fábrica y mejora las condiciones de trabajo de los obreros, pero cuando Robert vuelve de su viaje gozando de buena salud, todo se complica...
Con grandes expectativas esperábamos pues al último Ozon, un realizador cuya principal arma es su lucha ante la indiferencia. Odiado y estimado a partes iguales, su particular y personal universo cineamtográfico revela un realizador que destaca sobre todo por su ingenio. Un ingenio puesto al servicio, por ejemplo, de una extravagante comedia planteada con muy 'mala baba' como es "Ricky" (ver online) o el sobrecogedor drama "Mi refugio."
Pues bien, tras su premiere en Venecia la prensa nacional ha coincidido en destacar a una imperial Deneuve capaz de deslumbrar con un simple y grotesco chándal interpretando un personaje que roza el ridículo (dicho en el buen sentido de la palabra) provocando que un cineasta polémico, controvertido y especial como Ozón logré por primera vez el consenso crítico:
Nando Salvá afirma en El Periódico que "Deneuve es la diva antidiva. Y segundo, porque solo la sofisticación personificada puede ponerse un chándal como el que ella luce en la deliciosa comedia Potiche, presentada ayer a concurso en la Mostra de Venecia, y, pese a todo, mantener intactos la dignidad y el glamur".
Por su parte Luis Martínez escribe para El Mundo "Deneuve, imperial. (...) quiere recuperar el tono de la irreverencia 'tontorrona' de los años cuarenta, la 'screwball' (...) Lo que sigue es un entretenido y jovial discurrir de infidelidades, traiciones y frenesís. Es decir, un simpático manguerazo a la cara del espectador."
No tan entusiasmado pero también receptivo, Toni García señala en El País que "La película divierte y hasta se disfruta en ocasiones, pero sorprende su presencia en la sección oficial de la Mostra siendo como es un producto liviano de sábado por la tarde... o igual es por eso. La Deneuve, para que conste, sigue teniendo su aquel."
Finalmente Sergi Sánchez destaca en La Razón "La soltura y la naturalidad con que Deneuve se enfrenta a este personaje para el cual ser competente y ser glamourosa no está reñido demuestran hasta qué punto la actriz está más allá del bien y del mal".
