Val del Omar, un genio de nuestro cine, llega en exclusiva a filmin

Exposición en el Museo Reina Sofía, homenaje en el Festival de Sitges, artículos en Público, El País o La Vanguardia, veintiocho años después de su muerte y una década más tarde de la gran retrospectiva que le dedicó el Museo George Pompidou, la figura de José Val del Omar está recibiendo la atención que siempre ha merecido. Él, padre del cine experimental nacional, vanguardista único y personal que, con su "Tríptico Elemental de España", iniciado en 1953 y sólo concluido póstumamente, cerraba con todos los honores una tenaz experimentación cinematográfica dedicada al arte audiovisual. Un "Tríptico" que puede verse en filmin en exclusiva el mismo día que se inaugura la exposición en Madrid, unos días antes de su proyección en Sitges y unas semanas antes de que llegue el DVD realizado por Cameo.

La historia del cine experimental en nuestro país tiene pocos nombres y filmografías breves. José Val del Omar inicia esa lista. Su caso ha sido el de una admiración crecida lenta y constantemente. No existe otra figura en nuestra historia como la de Val del Omar, vanguardista de imaginario retroprogresivo (según le calificó el filósofo catalán Salvador Pániker en el libro "Ínsula Val del Omar"), inventor de una creatividad que rayaba en lo utópico y poeta místico capaz de fascinar y desconcertar a las autoridades franquistas tanto como a la crítica extranjera.

Creador de un talento artístico y tecnológico extraordinario, ''creyente del cinema'' e iluminado por unos nuevos horizontes que formuló mediante las siglas PLAT –que equivalen al concepto totalizador de Picto-Lumínica-Audio-Táctil–, Val del Omar fue contemporáneo y camarada de Lorca, Cernuda, Renau, Zambrano y otros nombres mayores de una Edad de Plata truncada por la Guerra Civil. La suya fue una apuesta tan decidida por reinventar la experiencia cinematográfica, que bien merece el lugar que ocupa como primer cineasta español relevante entre los experimentales. La fuerza de su visión y la calidad de ejecución en su obra hace parecer a los que vendrán después como autores en la estela de escuelas efímeras y movimientos importados. Sin embargo, al igual que todo genio, su obra no empezó a difundirse hasta poco antes de su muerte.

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