TIFF 2010: Las primeras decepciones

Fuente: Incontention

Eran dos títulos que prometían. Estaban presentes en todas las quinielas como las principales joyas a ser vendidas en Toronto. Junto al "Never let me go" de Mark Romanek o al "Beginners" de Mike Mills, nuestras principales esperanzas. Dos títulos que en su momento destacamos, en los que creímos pero que sin embargo han hecho aguas en su premiere de Toronto. Hablamos del "Passion Play" de Mitch Glazer y del "Brighton Rock" de Rowan Joffé. Dicho de otra forma, una inclasificable rarereza protagonizada por un desamparado Mickey Rourke y un ángel con alas llamado Megan Fox y la película llamada a ser "La naranja mecánica" del siglo XXI." De momento, parece que todo queda en agua de borrajas.

Los Ángeles años 50. Mickey Rourke da vida a un trompetista anulado por los muchos problemas que arrastra que encuentra su salvación al cruzársele en su vida un ángel (Megan Fox). Un hermoso ángel con alas que arrancará de las manos de un Bill Murray inmerso en la piel de un peligroso gánster. Hablamos de "Passion Play", la ópera prima como realizador del guionista Mitch Glazer. Tras escribir para Alfonso Cuarón en "Grandes Esperanzas" o Roger Donaldson en "La prueba", Glazer se pasa a la industria indie para debutar como cineasta. Lo hace con un extravagante cuarteto protagonista en el que la guinda la ponen Bill Murray y Kelly Lynch. En cuanto a la historia, como no podía ser de otra forma, resulta cuanto menos, inclasificable, un rareza de aquellas que prometían dejar huella...y parece que la ha dejado pero no precisamente en el buen sentido de la palabra....sino juzguen ustedes mismos las palabras del prestigioso crítico estadounidense David Polland, se ensaña con la esperada película de Rourke. Entre otras joyas, suelta la de que "es una película épicamente mala en la que el desnudo de Megan Fox es lo único postivivo que se puede sacar".

Por su parte, Pinkie Brown es uno de los personajes más emblemáticos de la literatura del siglo XX. Nació de la pluma de Graham Greene en 1938, antes, mucho antes que Anthony Burgess crease su naranja mecánica. Pinkie es un chulo de barrio, un anarquista, un gángster, un amante celoso y finalmente un asesino. Él es el protagonista, la estrella absoluta de "Brighton Rock", la novela que fue película en 1947 y lo vuelve a ser en 2010, aunque no como se esperaba...

Esta nueva versión del clásico ponía a prueba la altura de un actor del que sólo se pueden escribir alabanzas, Sam Riley, conocido por su interpretación de Ian Curtis en "Control" y quien ahora hará de Malcolm McDowell en "Brighton Rock". A su lado, nada más y nada menos que una dama del teatro y del cine: Helen Mirren. Ambos secundados por el incansable John Hurt.

La película suponía el debut en terreno cinematográfico de Rowan Joffe, hijo del director de "Los gritos del silencio", que también se responsabiliza del guión. Es más, Joffe ha firmado el guión de otro proyecto relevante que también verá la luz este año: "The American", el thriller protagonizado por George Clooney, dirigido por Anton Cobrjin, es decir, el director de "Control". Ya ven, todo queda en casa...aunque no todo queda igual de bien. Tras su premiere en Toronto, gran decepción. Los principales medios como Hollywood Reporter destacando que la película se ve abrumada por una adaptación endeble y falta de esencia.

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