Scorsese y Herzog se pasan al 3D
Es el fin del mundo tal y como lo conocemos. Dos de las glorias viejas pero todavía lúcidas de la época dorada del cine de los 70, Martin Scorsese y Werner Herzog, han sido las últimas víctimas de una moda que quiere convertirse en tendencia, perdurar, erigirse como el nuevo estándard: las 3 dimensiones. Ayer se supo que la nueva película del director de "Taxi Driver", "The invention of Hugo Cabret" fábula histórica llena de magia y misterio ambientada en el París de los años 30 se rodará en 3D. Asimismo Herzog confirmó que su nuevo documental, una filmación de las pinturas más antiguas de las que se tiene existencia (30.000 años de antigüedad), las que se encuentran en Cave of Chauvet-Pont-d´Arc en el sudeste de Francia, se rodará también en 3D.
"The invention of Hugo Cabret" es una superproducción cuyo estreno está previsto para las navidades de 2011 y que nos permitirá disfrutar de una nueva dimensión de las interpretaciones de Borat, más conocido como Sacha Baron Cohen y Ghandi, también llamado Sir Ben Kignsley, aunque ellos ejercerán de secundarios de lujo para una función dominada por una chica hiperactiva y que con tan solo 12 años de edad ha sido vista -y olvidada- en media docena de series de televisión, en docena y media de largometrajes de ficción. Ella es Chloe Moretz. Otra chica tridimensional.
"The invention of Hugo Cabret" está basada en una novela escrita por Brian Selznick, editada en nuestro país por SM. El guión del film lo firma John Logan, autor desconcertante, ora responsable de joyas trash como "Bats", ora firmante de peplums siesta como "El último samurai" y un par de episodios de la saga "Star Trek".
¿Cuál es el argumento de Hugo Cabret? Huérfano, relojero y ladrón, Hugo vive entre los muros de una ajetreada estación parisina de ferrocarriles. Si quiere sobrevivir, nadie debe saber de su existencia. Sin embargo, un día tiene un descuido y es descubierto por una excéntrica chica, amante de los libros y por un viejo y amargado juguetero. Y ya nada será como antes.

En cuanto a Werner Herzog, aquí tenemos un vídeo en el que explica los motivos que le han llevado a optar por las tres dimensiones para su nuevo documental. Desde filmin sólo nos queda lamentar que no utilizase esa técnica para su versión de "Teniente corrupto". Ver con gafas esa película habría sido la experiencia lisérgica definitiva.