Reygadas en corto

Fuente: BOMB Magazine

Tres títulos furon suficientes para ser (justamente) considerado uno de los principales referentes del actual cine contemporáneo. Un verdadero auteur que destacó gracias a la naturalidad de "Japón", a la frontalidad y contundencia de "Batalla en el cielo" y a la sutileza y maestría de "Luz silenciosa". Desde entonces, su trabajo se ha centrado en la producción y descubrimeinto de nuevos talentos como es el caso de Pedro Aguilera con "La influencia", los hermanos Escalante con "Los Bastardos" o más recientemente Carlos Serrano Azcona con "El árbol", teniendo todas ellas algo en común con Carlos Reygadas; la personalísima y comprometida mirada de sus realizadores. Centrada su mirada ahora en el documental y el cortometraje, toca hablar tanto de "Serenghetti" como de "Este es mi reino" y en consecuencia, de "Revolución".

Gael García Bernal, Diego Luna, Gerardo Naranjo, Rodrigo García, Rodrigo Plá, Patricia Riggen, Mariana Chenillo, Fernando Eimbcke, Amat Escalante y como no Carlos Reygadas, son los sugerentes directores encargados de realizar los 10 cortometrajes que componen "Revolución", una compilación de cortometrajes (presente en la pasada edición de la Berlinale) dirigidos por las principales figuras del actual cine mexicano que conmemoran el bicentenario de la revolución mexicana. En el caso de "Este es mi reino", segmento dirigido por Reygadas, se exponen las paradojas entre comunidad, libertad individual, celebración y melancolía.

 

Cabe destacar además "Serenghetti", un documental de 80 minutos estrenado en el pasado Festival de Rotterdam que se traduce en otra personalísma pieza cuyo punto de partida es un partido de fútbol jugado entre mujeres y cuyo corpus entero lo conforman de forma exclusiva el montaje de diferentes planos capturados durante el partido. El título evoca las gacelas que recorren el Serengeti africano y el documental retrata el partido de fútbol entre dos equipos amateur femeninos que toma lugar en el Tepozteco. El estilo contemplativo característico del director se mezcla con los recursos mediáticos que vemos en el fúbol: los distintos ángulos, el marcador, las entrevistas a las jugadoras.

 

 

Carlos Reygadas se erige así en indiscutible referencia dentro del actual panorama cinematográfico independiente. Enfant terrible del cine mexicano, sus trabajos están caracterizados por el lirismo que encierran las imágenes que construye. Aplaudido por la crítica especializada en los festivales de cine más prestigiosos de todo el mundo, especialmente en el de Cannes, donde ha obtenido varios reconocimientos, su cine, tanto sus largometrajes, como cortometrajes o producciones, proyectan la particular y personalísima mirada del director, un estudio casi antropológico de la realidad que le rodea y que ya dejaron latente sus anteriores películas:

“Japón” (2002) fue su ópera prima, y como no, vino ya envuelta en polémica. Financiada por el propio director, ejecutada con total libertad y sin concesiones, prefiguraba el estilo parco visual y narrativamente hablando que predominaría en sus posteriores filmes. La historia sigue a su protagonista en un viaje hasta lo más recóndito de la geografía y de sí mismo, un itinerario en el que la muerte es esquiva y la vida le brinda una segunda oportunidad. Obtuvo una mención especial en Cannes.

“Batalla en el cielo” (2005), su película más controvertida, aquella que levantó tantos aplausos como críticas debido a su frontalidad, su violencia y asu contundencia, acercaba al espectador al infierno de la angustia existencial de un hombre responsable de la muerte de un niño. Con un estilo documental, la realidad personificaba ese infierno donde el sexo como liberación no era capaz de desviar a los personajes de su trágico destino.

“Luz silenciosa” (2007), última y celebrada entrega de Reygadas que consiguió el Premio del Jurado en Cannes y el máximo reconocimiento en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva radiografíaba un triángulo amoroso en el seno de una comunidad menonita del norte de México rindiendo un claro homenaje al cine de sus admirados Carl Theodor Dreyer y Andrei Tarkovski. La película, profundamente emocional, presenta a sus personajes en una historia dramática surcada por el dilema moral.

 

 

 

 


 

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